• img-book

    Alfredo Amestoy

ISBN: 9788412558616
REF: EX68 Categorías: , ,

Mis siete vidas

Número de páginas: 576
Por: Alfredo Amestoy

Enrique Tierno nos recordó que «los españoles no servimos para escribir memorias. Los franceses, sí. Lo que los españoles escribimos son recuerdos. Y estoy de acuerdo con Víctor Márquez Reviriego en que la memoria sirve para retrotraer el pasado y el recuerdo es el pasado filtrado por el tamiz del presente». Jardiel Poncela es el […]

sin iva

24,04

Cantidad:

Enrique Tierno nos recordó que «los españoles no servimos para escribir memorias. Los franceses, sí. Lo que los españoles escribimos son recuerdos. Y estoy de acuerdo con Víctor Márquez Reviriego en que la memoria sirve para retrotraer el pasado y el recuerdo es el pasado filtrado por el tamiz del presente».

Jardiel Poncela es el que me animó a escribir mi autobiografía. «Escribamos nuestras memorias, seguros del éxito pues toda autobiografía tiene por objeto hablar bien de uno mismo y hablar mal de los demás; y por lo primero le gusta al autor escribirla y por lo segundo le gusta al público leerlo. Ya lo dijo en el siglo XVII en su Genio de la Historia fray Jerónimo de San José. “Nos parece superfluo referir con mucha particularidad las cosas que nos rodean; pero a los que viven lejos o a los de los siglos futuros, lo que para nosotros es vulgar, será muy raro y mucho y grande lo que para nosotros es pequeño”».

No sé si Hemingway estará de acuerdo: «Lo que importa es aguantar, ver, oír y aprender, y comprender, y escribir cuando se ha logrado saber algo. Y no antes, ni demasiado tiempo después»

Aquí suele aparecer la biografía del autor. Como casi todo el mundo inventa su biografía, yo prefiero hacer un «inventario». Con cifras. Porque, aunque hablo de «mis siete vidas», que son las que tienen los gatos, y en la foto no se le ven más que dos pies, no traten de buscarle tres pies; mi gato tiene cuatro. En este libro no hay gato encerrado. En la foto aparezco con él. Y se puede ver que no es pardo, sino gris. Tampoco les quiero dar gato por liebre. Yo digo siempre la verdad. A mí no me comió de niño la lengua el gato, siempre le he puesto el cascabel y me he llevado el gato al agua.

Vamos con el «inventario» no inventado, que los números no mienten: En 80 y tantos años de vida, cálculo que he escrito más de 100 millones de palabras, en 3.000 artículos y reportajes, 15 libros, y 5 obras de teatro. Sólo en este libro que tienen en sus manos hay 200.000 palabras. Éstas son palabras escritas; pronunciadas, seguro que como todos los hombres de mi edad… 500 millones. Las mujeres, incluso más.

He ido a 2.000 misas. He leído, no siempre bien, 3.000 libros. Habré visto también 3.000 películas y 600 obras de teatro. He pasado más de 30.000 horas viendo televisión; eso que empecé a verla a los dieciocho años. Y saliendo en televisión, en más de 50 programas diferentes, series, informativos, concursos, musicales, he invertido 2.000 horas. He recibido más de 100 premios, muchos inmerecidos. Habré asistido a, desde niño, no a muchos, a 500 partidos de fútbol. Y desde los diecisiete años hasta ahora, he presenciado 500 corridas de toros. He cambiado de casa 20 veces. Y de ciudad 12 veces. He viajado por carretera, no siempre conduciendo yo, 1.500.000 kilómetros. Por aire, posiblemente 2.000.000 de kilómetros, en 40 viajes a América, 100 a Europa y 50 a otros continentes, equivaliendo esos viajes a 10 vueltas al mundo. En barcos míos o ajenos, grandes o pequeños, mercantes o cruceros, he navegado más de 50.000 millas. He vivido, visitado o conocido 95 países y 150 ciudades. He bebido más de 6.000 litros de vino y menos de 200 litros de destilados. Me he embriagado 2 ó 3 veces. Me he enamorado en 50 ocasiones. Me he casado 2 veces; a los treinta años y, a la muerte de mi esposa, a los setenta y seis. No he tenido hijos… que yo sepa. Tengo 6 sobrinos y 12 ahijados. Y a las tres únicas cifras que desconozco son cuánto dinero he ganado, cuánto he gastado, y cuánto es lo que tengo. No lo sabe ni Hacienda, a pesar de que siempre digo la verdad. Todo lo que he escrito en este libro es verdad. Bueno… hay una mentira.

Mi gato no es gato… Es una gata. Y no sé si un «trans» o un «binario». A lo mejor es una «drag queen» al que le gustarían las «plataformas». Empiezo a sospechar que mi gato no es un gato cual - quiera. Es un descendiente del famoso «Gato con botas»

   

“Mis siete vidas”

Aún no hay comentarios.