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    Wenceslao Moreno

ISBN: 978-84-15897-82-8
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Número de páginas: 212
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Por: Wenceslao Moreno

Sinopsis Paquita sobrevive con su familia en un corral de vecinos en el centro de Sevilla hasta que, ya mayor, la desahucian mediante un engaño, lo que indigna a José, un simple empleado de banca que nunca se había metido en política. Este hecho le hace replantearse muchas cuestiones. De su mano vamos recorriendo lugares […]

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Sinopsis

Paquita sobrevive con su familia en un corral de vecinos en el centro de Sevilla hasta que, ya mayor, la desahucian mediante un engaño, lo que indigna a José, un simple empleado de banca que nunca se había metido en política. Este hecho le hace replantearse muchas cuestiones. De su mano vamos recorriendo lugares de la ciudad en los que se buscan soluciones alternativas a esta sociedad insolidaria y materialista (El Pumarejo, Corrala La Utopía…) y conociendo planteamientos desconocidos e impensables para él anteriormente. Es una novela que parece una crónica. O una crónica que parece una novela. En ella se van mezclando situaciones y personajes con las calles y plazas de la ciudad de Sevilla, dibujando un cuadro de costumbres en el que se reflejan tristezas y alegrías, problemas y esperanzas, ilusiones y desengaños que pueden ser comunes a cualquiera de nosotros, pero que devienen únicos en su contexto. No es la Sevilla turística, colorista y jaranera la que aquí se refleja, sino la Sevilla popular y trabajadora, la Sevilla real que pasa desapercibida a los ojos de todos sus visitantes y también a los de un sector importante de su población.

Capítulo 20

Paquita permanecía sola en su casa, preocupada por su hijo, por lo que pudiera pasar. Y no tenía a nadie con quién hablar, ya no quedaban vecinos en el edificio. Todos se habían marchado, mejor dicho, a todos los habían echado. Don Gerardo, el dueño, había conseguido que abandonasen sus viviendas a base mantener el inmueble en unas condiciones deplorables – con cortes continuos de agua y de luz y sin efectuar los arreglos más perentorios, lo que originó techos con abundantes goteras y paredes de dudosa estabilidad – por una parte y, por otra, ofreciendo una miserable gratificación, que no llegaba ni para pagar el alquiler de un año en la vivienda más humilde. Pero casi todos los vecinos podían pagar un alquiler en otro lugar y prefirieron marcharse a seguir viviendo en esas lamentables condiciones. Casi todos, porque Paquita no podía pagar apenas la mensualidad que le cobraban por esta vivienda y, mucho menos, hacer frente a una mudanza y a otro alquiler más elevado…

Capítulo 42

José cruzó la calle hasta el edificio de los juzgados. El inicio de la manifestación se había convocado en el Parque de María Luisa a las ocho de la tarde y faltaban sólo diez minutos para la hora prevista. Se veía movimiento de gente yendo hacia allí. “Es posible que no sea un fracaso total, a lo mejor acudimos unos cientos de personas”, pensó. Continuó caminando junto al pequeño parque que hay frente al Rectorado, antigua Fábrica de Tabacos, y cada vez se podía apreciar mayor cantidad de afluencia, hombres, mujeres y niños, algunos incluso muy pequeños, conducidos en un carrito por sus padres, que acudían a la llamada anónima. Cuando llegó a la verja del parque, aledaña al edificio que circunda la Plaza de España, una enorme multitud ocupaba todo el espacio peatonal y sus alrededores, desde el Bar Citroen hasta más allá de la entrada a la Plaza de América. Y varias personas, jóvenes la mayoría, ofrecían a los participantes pancartas pequeñas y rudimentarias que habían elaborado entre los mismos organizadores. José cogió la primera que le ofrecieron, en la que se podía leer:

NACIONALIZAR CAJAS Y BANCOS

La Banca al banquillo

Precisamente a él, que era empleado de banca. Pero bueno, alguien tenía que llevarla. Y con ese lema se incorporó a la manifestación...

Capítulo 52

Manuel llegó al punto de información indeciso, temeroso, se sentía culpable. Tanto y tanto habían repetido los medios de comunicación que los culpables de la crisis éramos nosotros, por vivir por encima de nuestras posibilidades, que mucha gente había llegado a creérselo. Pero no era cierto, ni siquiera era posible, nadie puede vivir por encima de sus posibilidades, en todo caso, podrá vivir en la medida que le permiten sus posibilidades, pero nunca por encima. Sí, es cierto que la gente pedía créditos para vivir mejor, comprarse una vivienda, un coche, irse de vacaciones,…Pero si el banco, que era el que entendía de economía, se los daba, él sabría por qué. Los que pedían créditos no eran sesudos economistas ni expertos en finanzas, eran albañiles, pintores, electricistas, dependientes, cajeras,… asalariados en suma, que carecían de conocimientos sobre economía…

Capítulo 58

Y allí, en esa bancada invisible, se hallaban ubicadas algunas vecinas de La Corrala Utopía que habían asistido porque ese día, en ese mismo pleno del Ayuntamiento, iban a tratar de su problema, uno de los partidos de la oposición había presentado una moción solicitando que se restituyese el suministro de luz y agua a esas pobres familias, perseguidas no sólo por la desgracia, sino también por la institución que supuestamente debía representarlas, defendiendo su derecho a una vivienda digna con las necesidades mínimas de energía eléctrica y de agua. Todas portaban un folio en la mano, era una copia del impreso que les habían exigido firmar para poder acceder al pleno y en el cual se enumeraban las normas establecidas para los asistentes, entre ellas, que no podían intervenir, hablar, protestar ni exhibir ningún tipo de pancarta, pasquín o similar so pena de ser expulsados de inmediato de la sala. La mujer que llevaba la pancarta de La Corrala bien doblada en el interior de su bolso, se aferraba a él y lo apretaba contra su vientre, como queriendo ocultarla aún más…

ISBN: 978-84-15897-82-8
Editor: Editorial Alhulia
Fecha de publicación: 2012
Número de páginas: 212

Wenceslao Moreno es el seudónimo de Carlos M. Martín Nogués, Maestro de Primaria, licenciado en Pedagogía y titulado en Arte Dramático, con una vida dedicada a la enseñanza, ejerciendo de maestro y de director escolar además de ser Coordinador Central para la Reforma Educativa en Andalucía durante los años ochenta, y al teatro, en el que empezó como director y actor del grupo Anfictión de Teatro Independiente, fundado por él mismo en los años sesenta y continuó dirigiendo varios grupos más (Formas, Cómicos, Piruetas…) hasta ahora, que es director del Colectivo de Teatro El Gallo Rojo. A nivel social es una persona comprometida con los problemas colectivos, razón por la que se incorporó activamente al Movimiento 15M desde sus inicios y en la actualidad pertenece a la Asamblea 15M Macarena.

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