• img-book

    Epifenodias para la poesía y el teatro Por: Antonio Sánchez Trigueros 10,58

    Querido lector:

    En mi calidad de discípula predilecta del desaparecido Hechizado, me atrevo a susurrarte al oído estas páginas preliminares para que no me oigan ni las paredes del cubículo en que escribo en noche cerrada. Porque tengo que advertir que el autor de estos textos aquí reunidos no sabe nada de esta edición, que hago a escondidas, pero sus protestas, que las habrá, ni me van ni me vienen, pues al fin y al cabo no soy sino discípula del Hechizado, al que muchos han considerado un ente de ficción y por tanto la persona más indicada para editar estas que no son sino ficciones literarias. Pero dos razones poderosas me han empujado a reunir y publicar estos textos: en primer lugar como pequeña venganza contra el autor por haberse atrevido a publicar unos textos de mi querido maestro que yo le hice llegar con el compromiso de que no los sacase a la luz ni hablase públicamente de ellos; y en segundo lugar por la estima y buena valoración que hacen de ellos los profesores Antonio Chicharro y M.ª Ángeles Grande en las páginas que le han dedicado en el volumen de homenaje universitario con motivo de la jubilación de su autor.

    Elena Soto de Roma

    Círculo Literario de El Hechizado

  • img-book
    Reúno en este volumen un conjunto de textos breves, casi tantos como años llevo de profesor……Sigue Leyendo

    Los libros y los días Por: Antonio Sánchez Trigueros 10,58

    Reúno en este volumen un conjunto de textos breves, casi tantos como años llevo de profesor universitario, publicados entre 1999 y 2003 en el suplemento Artes y Letras del diario Ideal de Granada, en la sección que, en homenaje a Francisco Ayala, bauticé como El palco del hechizado. Bajo este personaje, con el que solía dialogar, se oculta un interlocutor que hace muchos años se me cruzó en el camino y con el que he mantenido una profunda e interesante amistad hasta su reciente desaparición, que espero no sea definitiva. Quizá lo más sorprendente de nuestra relación es que al cabo de los años, al decir de algunos, acabé por parecerme tanto a él que en privado el propio hechizado llegó a considerarme su doble. No creo que la identificación llegara tan lejos; de todos modos hubiera sido apasionante ser el doble de un fantasma, aunque fuera por poco tiempo. Así hubiera podido alcanzar, aunque efímeramente, el estado ideal de sujeto que conseguía a diario este personaje: Me afirmo y me borro. Pienso luego desaparezco.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies