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    Los relatos agrupados en este libro bajo el título Caballito de mar tienen el denominador común……Sigue Leyendo

    Caballito de mar Por: Celso Ortiz 11,54

    Los relatos agrupados en este libro bajo el título Caballito de mar tienen el denominador común de estar ambientados en tierras andaluzas y en ellos nos muestra el autor una Andalucía en su universalidad, muy lejos de los tópicos con los que injustamente ha sido con frecuencia retratada; las historias que nos cuenta son historias humanas trasladables a cualquier otro lugar. No se trata pues de vender la marca de Andalucía, sino una natural disposición de andar por casa que se detecta en la fluidez de la prosa. Y desde la seguridad que se disfruta en el cuarto de estar, entre bromas y veras, el autor nos conduce por un camino donde nos tropezamos con todos los sentimientos imaginables y, como quien no quiere la cosa, lo que al final nos ofrece es una sutil indagación en la esencia del hombre combinando magistralmente lo cómico con lo trágico.

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    Los relatos que integran 88 Mill Lane fueron escritos por el autor en sus años de estancia en Londres,…..Sigue Leyendo

    88 Mill Lane Por: J. J. Muñoz Rengel 11,54

    Los relatos que integran 88 Mill Lane fueron escritos por el autor en sus años de estancia en Londres, y son el fruto de una selección que obedece a dos criterios comunes: todos ellos transcurren en la capital británica, o en sus lindes, y todos ellos han sido galardonados con algún premio literario. A lo largo de las páginas pasearemos por avenidas de la urbe contemporánea, o descubriremos rincones y personajes londinenses del siglo XIX. En muchos de estos relatos el lector se verá arrastrado por la distorsión fantástica, y así sabremos la pesadilla que es poder hacer que existan las cosas que soñamos («El ojo en la mano»), o asistiremos a los inconvenientes de que nos sea concedida una inmortalidad sin paliativos («La Marquesa de Siete Iglesias»); pero también los habrá de corte realista, como el que conjetura el papel que jugó Franco en las muertes de los generales Sanjurjo y Mola («Las dos navajas»), o incluso de estructura puramente policíaca («La casa de Strawbrooke»). En su conjunto, una selección de relatos de estilo limpio y lenguaje efectivo, donde priman la imaginación casi analítica y una implacable reducción al absurdo de todo cuanto nos rodea.

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    A veces me vienen a la memoria una serie de imágenes de mi infancia que se habían quedado durante……Sigue Leyendo

    El día de mañana Por: Enrique Martín Pardo 9,62

    A veces me vienen a la memoria una serie de imágenes de mi infancia que se habían quedado durante muchos años dormidas o tal vez rezagadas en esas regiones lejanas del olvido. Entonces yo me detengo ensimismado y me recreo en aspectos que antes, cuando los viví, no reparé en ellos o me pasaron desapercibidos: un olor, una frase, un gesto, una caricia adquieren de pronto todo su valor y también toda su definitiva comprensión.

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    Y por encima de todo, siempre un rostro de mujer, bella, estilizada en su ajustado vestido negro,……Sigue Leyendo

    El corazón de Papageno Por: Luís Martín Ruiz 12,50

    Y por encima de todo, siempre un rostro de mujer, bella, estilizada en su ajustado vestido negro, de rubio y ondulado cabello, de altos pómulos y ojos ausentes… Era ella y eran todas, únicas, paradigmáticas, tristes y fatales, zarandeadas por la mano invisible, férrea e inexorable del tiempo.

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    Esta colección de relatos versa de amor y de fango. Breves historias cotidianas que reúnen ambos ingredientes……Sigue Leyendo

    Relatos de amor y fango Por: Víctor Bolívar Galiano 12,50

    Esta colección de relatos versa de amor y de fango. Breves historias cotidianas que reúnen ambos ingredientes.

    Sobre una base de divertimiento, se destaca la condición humana —animal— y se apela a los sentidos: la vista, el tacto, el gusto, el olfato y el oído, amén de ese sexto sentido que parece acompañarnos. Las relaciones de pareja (su establecimiento y su mantenimiento o su ruina); algunos tabúes morales; ciertos trastornos del comportamiento y de la personalidad; situaciones sociales comprometidas y chocantes se entreveran con motivos de amor y desamor, nube y lodo, en la configuración de cada relato.

    Cimentados en sucesos reales, en su mayoría, la figura que narra la historia ha de entenderse en clave literaria. Al final de cada uno de los veintidós relatos, el cráter de lo narrado o acmé no dejará indiferente al lector.

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    De nuevo están los gritos. Resuenan en el aire desgarrados, cautivos, como una maldición; una noche tras otra……Sigue Leyendo

    El grito Por: Francisco Cañabate Reche 12,50

    De nuevo están los gritos. Resuenan en el aire desgarrados, cautivos, como una maldición; una noche tras otra. De nuevo están los pasos repetidos y rápidos. La alarma en los pasillos. Las carreras frenéticas que cruzan el espacio, y se acercan y vienen. Los hombres agitados que llegan hasta mí. Las llaves que se encajan y giran y al fin abren la puerta que me aísla del mundo que hay afuera rasgando la tiniebla que ahora rodea mi vida; mostrándome la luz.

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    El alfil blanco es la voz poderosa de la memoria, es la voz poderosa del corazón, justiciera unas veces desde la desesperanza de César Fuentes,


    El alfil blanco Por: Luís Martín Ruiz 11,54

    El alfil blanco es la voz poderosa de la memoria, es la voz poderosa del corazón, justiciera unas veces desde la desesperanza de César Fuentes, vitalista y esperanzada en las negras manos de Tombé, ingenua y blanca desde la mirada de un niño, conmovedora y tierna en el recuerdo de una anciana. El alfil blanco es la fuerza irresistible del destino, que escribe en las estrellas, que traza caminos en las aguas, que surge de improviso y abre las grandes diagonales de nuestras vidas.

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    La infancia es, sin lugar a dudas, la época más rica, más apasionante y más creativa de nuestra existencia. Es, además, la alacena que continuamente nos abastece,


    Un hoyo de aceite y otros relatos Por: Enrique Martín Pardo 8,94

    La infancia es, sin lugar a dudas, la época más rica, más apasionante y más creativa de nuestra existencia. Es, además, la alacena que continuamente nos abastece, mantiene vivas la imaginación y la nostalgia y limpia de telarañas los rincones ocultos de la memoria. De ella nos alimentamos durante toda nuestra vida y a ella recurrimos cuando nos cansamos de la mediocridad de una vida de adultos a la que hemos llegado demasiado pronto y en la que nos han enseñado que consumir es uno de los signos externos más evidentes de riqueza. Palabra ésta mágica en una sociedad que admira más el brillo efímero de las tarjetas de crédito que el valor eterno de un poema.

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    Miré al firmamento. La noche estaba tan cargada de estrellas que parecieran ir a desvanecerse en lluvia; fijé la vista en una porción de él, y cuando estaba a punto de bajar la cabeza


    Relatos para leer en vida Por: Andrés Rubia Pedreño 11,54

    Miré al firmamento. La noche estaba tan cargada de estrellas que parecieran ir a desvanecerse en lluvia; fijé la vista en una porción de él, y cuando estaba a punto de bajar la cabeza para ver de nuevo mis pies sobre los adoquines del puerto, distinguí cómo dos luceros desaparecían de repente de la inmensidad del universo, súbitos, prestidigitados, como si un agujero negro los hubiese engullido en un suspiro. Entonces aprendí todo lo que la filosofía no puede contestar, todo lo que la ciencia no puede explicar ni enseñar. Supe con exaltación y sin duda alguna quiénes eran las dos sombras del cine: aquellas dos ánimas habían bajado a ver «Te encontraré toda la vida» y entendí el esclarecimiento del hecho que me dieron las estrellas… «Se regresa siempre».

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    Me detuve frente a él y, al pronto, fingió no darse cuenta de mi presencia. Al menos, eso creí yo. Simulaba estar muy pensativo, y, en efecto,


    Nuestras vidas Por: Ángel Quiroga 11,54

    Me detuve frente a él y, al pronto, fingió no darse cuenta de mi presencia. Al menos, eso creí yo. Simulaba estar muy pensativo, y, en efecto, tenía la mirada como perdida en lejanos pensamientos. Pero me pregunté si aquél no sería uno de sus trucos para impresionar a los clientes.

    Al fin advirtió mi presencia, y pareció transformarse de improviso en otro hombre. Nico hubiera sido, sin duda, un gran actor. Sus ojos de águila me midieron de arriba abajo, y después sonrió. La sonrisa era el arma secreta de Nico. Sonrió ampliamente, dejando al descubierto su dentadura postiza.

    Saqué una moneda y se la ofrecí. La miró primero, casi con repugnancia, y después, sin apresurarse, la cogió. Mejor dicho, se dignó aceptarla. Porque no parecía sino que me hacía un gran favor con rebajarse a aceptar mi limosna.

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    “Hoy, al cabo de varios meses, cuando he bajado a recoger la correspondencia, entre los recibos de agua, electricidad y teléfono y una montaña de publicidad,


    Mis paseos con “Chica” Por: Francisco Gil Craviotto 10,67

    “Hoy, al cabo de varios meses, cuando he bajado a recoger la correspondencia, entre los recibos de agua, electricidad y teléfono y una montaña de publicidad, cada día más molesta y agresiva, he encontrado en el buzón una carta de Ariadna. Al abrir el sobre lo primero que ha aparecido es una foto de “Chica”.

    Está exactamente igual –en el mismo lugar y posición– que yo me la dejé: detrás de la verja, con las orejas enhiestas y el hocico anhelante, oteando ambos lados de la calle. ¿Será que monta guardia o que, a pesar del tiempo transcurrido, todavía sigue esperando el milagro de ver aparecer por el fondo de la calle a sus antiguos amos?”

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    Le obsesionaba el tiempo, su transcurrir, su forma, su sustancia, su magia, su poder y su imperio, su misterio, su aura. Le obsesionaba el hecho incontestable de la muerte, pero más que ella misma, le obsesionaba el


    El burlador del tiempo Por: Francisco Cañabate Reche 9,23

    Le obsesionaba el tiempo, su transcurrir, su forma, su sustancia, su magia, su poder y su imperio, su misterio, su aura. Le obsesionaba el hecho incontestable de la muerte, pero más que ella misma, le obsesionaba el hecho irreparable y cierto de que la vida fluye irremediablemente hasta encontrarla.

    Desde los veintiún años, cuando se quedó solo, cuando se despertó sudoroso una noche y empezó a recordar y a saber que sabía, dedicó sus recursos al estudio del tiempo, a intentar dominarlo, a intentar recobrar su secreto, ése que él había poseído una vez en su infancia. Fracasó sin remedio, y arruinó su fortuna y malvendió sus casas y sus tierras y enseres corriendo tras un sueño, recogiendo las piezas de un puzzle inacabable. No fue un hombre feliz, no poseyó el secreto, aunque llegó a tocarlo con sus dedos.

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