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    Romper normas no escritas,disfrutar el leve sabor de lo inesperadoolvidando cumplir la penitencia,experimentar el placer efímerode lo prohibido,[…]


    Las renuncias Por: Bernardo Claros 8,65

    Romper normas no escritas,
    disfrutar el leve sabor de lo inesperado
    olvidando cumplir la penitencia,
    experimentar el placer efímero
    de lo prohibido,
    pequeñas faltas sin condena
    que nadie censura,
    como equilibristas del pecado
    que no buscan redención,
    sin arrepentimiento ni culpa,
    una mentira intrascendente,
    un objeto escondido,
    apenas un beso robado,
    una inadvertida falta solitaria;
    nada alcanza a igualar la intensidad
    de esa incomparable
    fugaz
    felicidad clandestina.

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    Carmina Lucis Por: Jesús Amaya Vigil 9,62

    Intuí tu verdad un día cualquiera, una tarde cualquiera a una hora que no recuerdo. Solo un poema, uno solo, y lo supe, supe que tenía que conocerte. Más adelante descubrí, una tarde cualquiera, tu mirada, y de nuevo lo supe, supe que debía abrazarte, sin mediar palabra. Luego, oí tu voz recitar uno de tus poemas y lo supe, sin error, sin la menor duda, que la luz que emanabas era la nuestra.

    Déjame inspirarte, si puedo… Déjame ser el aire que respiras, el aliento que exhalas y, si la soledad te abruma, déjame ser tu sombra. Al menos, así, participaré de la grandeza de tu verbo, allí donde la bruma se desliza renglón a renglón por la cadencia de tus versos.

    No hay poesía más hermosa ni corazón más puro que aquel que nace del ritmo acompasado de un latido frágil, leve como la caricia de un suspiro. No hay poesía más hermosa que la que nace del silencio más ensordecedor, aquel que nos grita en la noche cuando la L una nos descubre. No, no hay poesía más hermosa que la que se adhiere a las heridas de nuestros recuerdos: esos a los que tú, Jesús, sometes con el yugo de tu palabra.

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    INCERTIDUMBREA vecesno se necesita más que un simple suspiropara alcanzar el aire que nos devolverá la vidacuando otros ya nos creían muertos……Dícese también de los sueños […]


    Al Sur de las Palabras Por: María José Sierra Calle 10,58

    INCERTIDUMBRE

    A veces
    no se necesita más que un simple suspiro
    para alcanzar el aire que nos devolverá la vida
    cuando otros ya nos creían muertos…
    …Dícese también de los sueños

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    ATARDECE EN EL PUERTOAtardece en el puerto,los reflejos de los barcos,como rizos de abanicos,evocan pequeños sueños.[…]


    Versos marineros e-book Por: Ayes Tortosa 5,99

    ATARDECE EN EL PUERTO

    Atardece en el puerto,
    los reflejos de los barcos,
    como rizos de abanicos,
    evocan pequeños sueños.
    Lejos, en el horizonte,
    leves ecos de una hoguera,
    las nubes anaranjadas,
    rojas, moradas… se encienden…
    …y poco a poco se apagan
    como cansadas luciérnagas.
    Entonces, mirando al cielo,
    los barcos se bambolean
    en su dulce letanía
    de viento, agua y misterio.

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    ATARDECE EN EL PUERTOAtardece en el puerto,los reflejos de los barcos,como rizos de abanicos,evocan pequeños sueños.[…]


    Versos marineros Por: Ayes Tortosa 9,62

    ATARDECE EN EL PUERTO

    Atardece en el puerto,
    los reflejos de los barcos,
    como rizos de abanicos,
    evocan pequeños sueños.
    Lejos, en el horizonte,
    leves ecos de una hoguera,
    las nubes anaranjadas,
    rojas, moradas… se encienden…
    …y poco a poco se apagan
    como cansadas luciérnagas.
    Entonces, mirando al cielo,
    los barcos se bambolean
    en su dulce letanía
    de viento, agua y misterio.

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    EL POETAEl poetade los lirios, los jazmines y las azucenasEl poeta encastradoen las entrañas de Granada […]


    Valle de lágrimas Por: Florencio González Albertí 8,65

    EL POETA

    El poeta
    de los lirios, los jazmines y las azucenas
    El poeta encastrado
    en las entrañas de Granada
    El poeta de la barraca
    con el lejano llanto de la guitarra
    y el romance del romancero, la seguiriya y la casida
    El poeta vivo, cuya vida sesgaron
    Cuán más habrías dado a tu tierra
    Herido de muerte estabas
    por la cornada de un odio ruin,
    bilioso, de tu genio y tu grandeza
    Muerto fuiste, por toros de tu tierra
    Inefable traición, y tragedia
    Sí, muerto te quedaste,
    y no se sabe dónde
    No te enterraron entre los naranjos y la hierbabuena,
    ni bajo una veleta
    Mas no pudieron enterrar
    el recuerdo de tu brisa, por los naranjales
    ni el fulgor de tu sangre
    en un manto de violetas.

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    Sobre el tapiz Por: Isabel Romero 8,65

    En el juego de los determinismos Isabel Romero le echa un órdago al tiempo con los treinta y un poemas que conforman Sobre el tapiz, y a fe cierta que, tras la intensa lectura, nos queda la profunda sensación de que en todos y cada uno de esos treinta y un cuadros que ella extrae de su iconografía vital, diversa y cambiante, plasma con gran equilibrio una suerte de poesía concentrada, de gran mesura expresiva y rítmica, sin alharacas estilísticas y aún menos seudometafísicas, una poesía que yo me atrevería a calificar de sinestésica, por la percepción conjunta o interferencia en la misma de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo. Así, ya en el primer poema, que no en vano lleva el revelador título de «Ritual», el olor a incienso o a romero nos incita a entrar en el libro graduando de partida en nuestra memoria la impronta de un paisaje interior en el que, como digo, parece que el tiempo haya sido aprehendido como en un tapiz (Penélope y la metáfora del tiempo, en el imaginario femenino del olvido y el recuerdo) que eternamente, es decir, sin tiempo, se teje y desteje en ese intento, ¿inútil?, de querer hacerlo nuestro encadenándolo a la energía incontenible del deseo y la imaginación (el ideal poético). El tiempo como aliado. El secreto, la condena y, a la vez, salvación de Sherezade: el poder taumatúrgico de la palabra.

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    Música para indigentes Por: Miguel Ávila Cabezas 9,62

    El presente libro, último hasta el momento del poeta granadino Miguel Ávila Cabezas, se titula, como han podido comprobar, Música para indigentes, y está constituido por un total de 49 poemas y «Siete haikus de junio», que suponen un itinerario de auto-indagación entre el inicio artificialmente popular de «Rima vieja» y el final ambiguo que ofrece «De ida y vuelta». Y me permito señalar estos datos aparentemente obvios porque estamos ante una obra redonda, meditada en su estructuración y aún más en su ejecución, en su desarrollo, en su reescritura y su corrección, que ha derivado en un tono coloquial pero sabio, de ritmo sencillo y libre, despojado de falsos lirismos y sostenido sobre una concreción temática que se acerca al aforismo.

    Nos hallamos, por lo tanto, ante un libro que, como buen compendio de sentencias, deja poco espacio para lo accesorio, e incluso su título y su orden no son circunstanciales sino, bien al contrario, contienen una serie de confidencias que intentaremos dilucidar en este prólogo: ya el nombre del poemario resulta suficientemente significativo como para detenernos en él, pues está compuesto por dos conceptos que tendrán una vital importancia en el desarrollo del libro: la música y la preocupación social.

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    Amanece en tus ojos,alba de infinitos ríosen los que peina el vientosu vastedad de siglos.Abre la puerta a la luz:[…]


    La luz adentro. Antología vital Por: Miguel Ávila Cabezas 9,62

    Amanece en tus ojos,
    alba de infinitos ríos
    en los que peina el viento
    su vastedad de siglos.
    Abre la puerta a la luz:
    no dejes huir al fondo
    lo que las aguas sueñan
    tras el espejo roto.
    (Fuego. Tiempo. Nada.
    Alba somos.)

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    Como todas las cosas e-book Por: Elena Rodríguez 5,37

    Elena Rodríguez García (Barcelona, 1982) cursó estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Sevilla y es Licenciada en Teoría de la Literatura por la Universidad de Granada. Entre 2005 y 2010 vivió en Bonn y Heidelberg (Alemania) donde trabajó como profesora de español en la universidad y colaboró con grupos de teatro independiente. Desde 2010 es profesora de Lengua castellana y Literatura en centros de Secundaria andaluces. “Como todas las cosas” es su primera publicación.

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    Como todas las cosas Por: Elena Rodríguez 8,65

    Elena Rodríguez García (Barcelona, 1982) cursó estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Sevilla y es Licenciada en Teoría de la Literatura por la Universidad de Granada. Entre 2005 y 2010 vivió en Bonn y Heidelberg (Alemania) donde trabajó como profesora de español en la universidad y colaboró con grupos de teatro independiente. Desde 2010 es profesora de Lengua castellana y Literatura en centros de Secundaria andaluces. “Como todas las cosas” es su primera publicación.

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    Silencio del verde que todo lo cubre,claro de luz de las palabras no pronunciadas,belleza negra con alas,yunque de agua,clavel del aire […]


    Todos mis nombres son aire e-book Por: Jesús Amaya Vigil 5,99

    Silencio del verde que todo lo cubre,
    claro de luz de las palabras no pronunciadas,
    belleza negra con alas,
    yunque de agua,
    clavel del aire
    de todas las cosmogonías,
    escudo silente,
    nunca afronta,
    nunca eco,
    así fluyes,
    amor,
    dios vivo,
    inmenso azul.

    [Ciudad de Caguas, Puerto Rico]

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    Silencio del verde que todo lo cubre,claro de luz de las palabras no pronunciadas,belleza negra con alas,yunque de agua,clavel del aire […]


    Todos mis nombres son aire Por: Jesús Amaya Vigil 9,62

    Silencio del verde que todo lo cubre,
    claro de luz de las palabras no pronunciadas,
    belleza negra con alas,
    yunque de agua,
    clavel del aire
    de todas las cosmogonías,
    escudo silente,
    nunca afronta,
    nunca eco,
    así fluyes,
    amor,
    dios vivo,
    inmenso azul.

    [Ciudad de Caguas, Puerto Rico]

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    COMPARTIENDO EL LENGUAJE DE LA MIRADAÁvida de entrega la caracola te devuelvela ronca vozarrona de la tempestad,otros abandonos, otras vaganciasotra devastación de sentimientos […]


    Semillas del fuego e-book Por: Montserrat Braut Teixidó 5,37

    COMPARTIENDO EL LENGUAJE DE LA MIRADA

    Ávida de entrega la caracola te devuelve
    la ronca vozarrona de la tempestad,
    otros abandonos, otras vagancias
    otra devastación de sentimientos
    poco correspondidos.
    Arrojas mansamente tu mirada
    y el boomerang te regresa olvidos.
    Puedes tener un disgusto anonadado
    entre las cuerdas vocales y el grito
    pero devuelto el corazón es rechazado;
    aun así no se desesperanza en
    la inmaterial morada de la nada.
    Viajas por el tranquilo cauce de la serenidad
    y los mantos de la bucólica lejanía
    Sendas de terciopelo y encantamientos.

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    COMPARTIENDO EL LENGUAJE DE LA MIRADAÁvida de entrega la caracola te devuelvela ronca vozarrona de la tempestad,otros abandonos, otras vaganciasotra devastación de sentimientos […]


    Semillas del fuego Por: Montserrat Braut Teixidó 8,65

    COMPARTIENDO EL LENGUAJE DE LA MIRADA

    Ávida de entrega la caracola te devuelve
    la ronca vozarrona de la tempestad,
    otros abandonos, otras vagancias
    otra devastación de sentimientos
    poco correspondidos.
    Arrojas mansamente tu mirada
    y el boomerang te regresa olvidos.
    Puedes tener un disgusto anonadado
    entre las cuerdas vocales y el grito
    pero devuelto el corazón es rechazado;
    aun así no se desesperanza en
    la inmaterial morada de la nada.
    Viajas por el tranquilo cauce de la serenidad
    y los mantos de la bucólica lejanía
    Sendas de terciopelo y encantamientos.

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