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    La peculiar estructura de la poesía de Belén Juárez presenta un riesgo cierto y una indefensión probable: el riesgo de que el lector la identifique con la escritura automática,


    La noche de ayer Por: Belén Juárez 5,77

    La peculiar estructura de la poesía de Belén Juárez presenta un riesgo cierto y una indefensión probable: el riesgo de que el lector la identifique con la escritura automática, y en consecuencia cierre el libro que minutos antes, por curiosidad, lo ha abierto; y la indefensión: es bastante probable que sus claves precisen un periodo dilatado para su interpretación correcta, de lo que se desprende que ni aun los críticos podamos ofrecer, estemos en disposición de dar, un código plausible que ampare esta visión del mundo, esta (re) construcción de la realidad, privativas de su poesía.

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    ¿Por qué siempre me dices nada?
    La posesión del aire me prometes y me dejas de hinojos sobre el gélido barro. También preciso yo, errante como el humo, del fuego y de su atmósfera,


    Heredero del aire Por: Ignacio Caparrós 10,38

    ¿Por qué siempre me dices nada?

    La posesión del aire me prometes y me dejas de hinojos sobre el gélido barro. También preciso yo, errante como el humo, del fuego y de su atmósfera, la mano que lo avive y lo repose, lo deje palpitar en sus rescoldos.

    Siempre me dices nada si me abraso. y si entrego mi voz al confuso ruido, por qué la asfixia el ácido sigilo?

    ¡Cuánto cuesta construir un hombre! Me dices nada y encadenas mi libertad de nube a tu apatía, mi vigor a tus aires amputados y me das la certeza de que un hombre es su angustia, su agonía de estrella que en el cosmos no sabe que arder, si se arde, es para ser pavesa.

    ¡Aprenda yo del fuego su crepitar interno! Tal vez su ardor me diga cómo tallar el hielo del silencio que soy.

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    “Un viaje de cristales al interior de las ruinas”: Edades de la sonante espuma traza nuevamente la ruta del viaje reiterado ala conciencia del tiempo íntimo que es la poesía de Antonio Piedra.


    Edades de la sonante espuma Por: Antonio Piedra 7,50

    “Un viaje de cristales al interior de las ruinas”: Edades de la sonante espuma traza nuevamente la ruta del viaje reiterado ala conciencia del tiempo íntimo que es la poesía de Antonio Piedra. Las tres partes en que se divide el libro son otras tantas formas de representar este viaje. El primero, un emocionado y trágico diálogo con la propia voz en antiguos poemas (nueve, precisamente) que el azar pone ante los ojos de quien los escribió, treinta y tantos años más tarde. En el centro, las reflexiones sensitivas de unos recorridos por la Habana, oscuros de soledad y soleados de homenajes particulares. Finalmente, la reflexión sobre el mar definitivo a la que sirven de leve filtro distanciador las citas de Luis de Góngora y de Yehuda Ha-Levy. Es, pues, la literatura, la propia y la ajena (frondosa cita de nombres: Pessoa, Atencia, Góngora, Pino, Carilda, Juan Ramón, crespo, Ha-Levy), la que aporta un marco, sólo ligeramente distanciador, que centra la permanente intensidad con que se contempla lo vivido en el núcleo mismo del libro, esa Habana (la del eros y el ágape tanto como la de lo íntimo y lo social) representada y evocada, en algunos poemas, desde una Castilla tan diferente, aunque no menos viva y desbordante de sensorialidad y sentimiento.

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    RETRATO
    Poeta soñador y algo trasnochado
    iluso, tozudo y algo enamorado


    De lo interior y de lo exterior Por: José Pedro Artal 8,65

    RETRATO

    Poeta soñador y algo trasnochado

    iluso, tozudo y algo enamorado

    luchador, emprendedor y algo cansado

    éste soy yo y algo más que me he

    callado.

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    El adolescente escucha conmovido a su sexagenario antecesor. El glorioso jubilado se interrumpe, mira a su alrededor abarcando los ficus gigantes,


    Abalorios Por: José Luís Vidal Carreras 7,50

    El adolescente escucha conmovido a su sexagenario antecesor. El glorioso jubilado se interrumpe, mira a su alrededor abarcando los ficus gigantes, el cielo colosal de la tarde granada, el tráfago de hombres y mujeres que se cruzan…, y exclama: “ ¿ y todo esto…?”

    La pregunta trunca, su mueca de estupor, sus hombros alzados, en suspenso unos instantes, fascinan… Entonces, del tótem escéptico, surge una sonrisa acariciadora para el nieto, que aguarda, en vano, la respuesta.

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    La elegía es, sin duda, uno de los tipos discursivos más antiguos, tanto como lo es el dolor del ser humano ante la muerte: la Epistula ad pisones de Horacio expresa ya la vinculación de la misma,


    La piedra escrita Por: José Antonio Santano 5,77

    La elegía es, sin duda, uno de los tipos discursivos más antiguos, tanto como lo es el dolor del ser humano ante la muerte: la Epistula ad pisones de Horacio expresa ya la vinculación de la misma, clásicamente construida mediante la combinación de un hexámetro y un pentámetro, con el llanto de las ceremonias fúnebres. Pero la elegía es, además de este modelo poemático básico marcado por el canto de duelo del hablante lírico ante la muerte individual de un contemporáneo próximo, una categoría estética en general (literaria y musical, principalmente) y todo un genero poético de índole temática que se caracteriza por el lamento subjetivo quejumbroso y dulce, el tono melancólico, la efusión sentimental en primera persona y, con frecuencia, la mirada hacia el pasado; Dante la consideraba así la escritura del desdichado en su De vulgari eloquentia (“per elegian stilum intelligimus miserorum”).

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    Tenía a mano —muy cerca— un libro que curioseaba a ratos, cuando leí por primera vez el poemario El eco de las veredas. Y ocurrió que, en ese momento,


    El eco de las veredas Por: Nicolás Jiménez Baena 7,50

    Tenía a mano —muy cerca— un libro que curioseaba a ratos, cuando leí por primera vez el poemario El eco de las veredas. Y ocurrió que, en ese momento, un libro me llevaba a otro casi como un acto reflejo. Algunas de las declaraciones del ya anciano Goethe al joven Johann Eckermann (Conversaciones con Eckermann, Goethe, Obras Completas, Aguilar, 1987), me movían a comprobar una coincidencia: las afirmaciones y consejos sobre creación literaria de Goethe —escritor prerromántico—, a casi dos siglos de distancia, por encima de nuevas estéticas habidas desde entonces hasta ahora, las encontraba en un libro de poemas actual; lo que me hizo recordar la evidencia de que todavía permanece entre nosotros un romanticismo subterráneo: el hecho poético se instaló hace tiempo en el centro de la subjetividad del poeta y ahí permanece.

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    Carne en carne
    que, calor, desprende.
    Témpano de hielo


    Algoritmos de mi existencia Por: Antonio Rodríguez Armenteros 7,69

    Carne en carne
    que, calor, desprende.
    Témpano de hielo
    en cabeza ofuscada.

    Y se atiza,
    se prende
    y enciende la llama;
    pero el agua no corre
    y, la nieve, fragua.

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