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    Tu voz benévola Por: Carmina Moreno 8,65

    No es casualidad que Carmina Moreno Arenas incluya en la sección segunda del presente libro el poema «Tu luna negra», donde revela conocer bien a Elena Martín Vivaldi, de la que Antonio Carvajal escribiera un texto introductorio cabalmente titulado «Solitaria, no aislada». En éste y otros poemas del libro se nota el magisterio de la poeta granadina e incluso el ejemplo que toma de esa conducta vital que la llevaba a alejarse del ruido social y buscar los espacios que propiciaban el fluir de su conciencia en un lirismo hondo de cuya lectura desde luego nadie sale indemne. Pues bien, la autora de Tu voz benévola la trae así a su libro porque parece reconocerse en ella. Es más, podríamos aplicarle también, sin miedo a errar, ese «solitaria, no aislada» al que me he referido, por cuanto el intimismo lírico que tanto se alimenta como necesita de la soledad no quiere decir que sea consecuencia de un aislamiento social. Y no lo es porque la voz poética de Carmina Moreno Arenas se inscribe además en una corriente que ha encontrado en el grupo social de la mujer su consolidación. Si en los tiempos de Elena Martín Vivaldi, las escritoras en general y las poetas líricas en particular resultaban una rareza no sólo en Granada sino también en España, hoy sin embargo éstas han tomado la palabra para construir, gracias a esos rastros de conciencia que son los textos objetivados en una red verbal con propósito estético, los signos de la estructuración de un nuevo sujeto literario que está suponiendo una revalorización de la lírica y, con ella, unos modos de hacer poesía ya conocidos ya renovadores que vienen en cada caso a consolidarla, a enriquecerla y en todo caso a ensancharla…

    Antonio Chicharro

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    Los recodos de la memoria Por: Jesús Cabezas Jiménez 12,50

    En ese sentido, la poesía también refleja la instantánea de un momento irrepetible pero, en su caso, desde la subjetividad del corazón que lo recuerda. Podría decirse que poesía y fotograma revelan la esencia de un instante, pero las fotografías únicamente plasman la existencia de una décima de segundo y muestran claves físicas de las personas y lugares que en ellas aparecen. A partir de ahí, de esa constancia gráfica y cromática, todo son, para quien se enfrenta a ellas por primera vez, un conocimiento (o desconocimiento) de la vida que hay, o hubo, detrás de ellas. Por tanto, a los ojos de quien las contempla o las sostiene, se generan todo tipo de conjeturas. Porque las fotografías revelan un lugar, un rincón, un paisaje… (interior o exterior; urbano, marítimo o campestre…) y las personas que lo habitan. Por eso, únicamente aquellos que conocen los entramados de relaciones entre los protagonistas, pueden desvelarnos la significancia y el significado de una mirada, de una vestimenta, de una sonrisa o de un gesto. Y una sucesión de fotografías, como si de una película se tratara, plasma el recorrido vital de unas vidas, de unas circunstancias, de un periplo con un principio y varios finales, desgraciadamente, dolorosos.

    Ya sea por la distancia que nos separa de ellas; ya sea por las pérdidas de quienes, un día, nos mostraron un pedazo del milagro de la vida compartida. La poesía, ahonda en esos sentimientos que percibimos y explora los caminos del alma que los habita.

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    Valle de amapolas Por: Enrique Morón 10,58

    Estos poemas, que hoy rescato del olvido, están escritos entre 1972-1977, años en los que decidí hacer la carrera de Filosofía y Letras, y en los que aparqué mi obra literaria para que no interfiriera en mis estudios. Al continuar de nuevo mis publicaciones —Bestiario (Ámbito Literario, Barcelona, 1979)— ya dormían estos poemas en una estantería de mi biblioteca de Cádiar el sueño de los justos.

    Y así pues, cuando la Academia de Buenas Letras de Granada, a la que pertenezco, me propuso una nueva publicación en su colección Mirto Academia, pensé en aquellos textos que tan silenciosos permanecían en mi casa del pueblo. Hice una selección de aquellos viejos poemas y, tras sacarlos a la luz para que se oreasen con el aire de los nuevos tiempos, te los entrego, lector, confiando en la benevolencia de tu juicio.

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    Suena el pistoletazo de salida,comienza de nuevola carrera de obstáculos.Ayer se tiró por la ventanael chico que siempre quedaba finalista.


    Finalista Por: Laura Franco Carrión 9,62

    Suena el pistoletazo de salida,
    comienza de nuevo
    la carrera de obstáculos.

    Ayer se tiró por la ventana
    el chico que siempre quedaba finalista.

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    Voz del pueblo Por: Alejandro de Luna 9,62

    …Alejandro de Luna (que no Campos) es un poeta que con su obra La voz del pueblo nos incita a mirar (y, ya digo, a ser mirados) desde el ángulo multiforme de sus versos para justamente descubrir «todos los lugares del orbe vistos desde todos los ángulos». Volvemos, pues, a Borges: si un pájaro es, a la postre, todos los pájaros, digo yo que en la luna lunática del espejo se condensa el infinito de todas las cosas, de todos los seres, de todo lo que fue y ha de venir… y aún no ha sido.

    ¿Y por qué no? Pasemos al otro lado.

    En el libro, que consta de 46 poemas, desplegados sin intencionalidad organizativa en la forma ajustada de las consabidas partes temáticas, cada composición es un mundo, una puerta abierta a una multiplicidad de universos interpretativos por parte del lector. En ellos habita el amor, que todo lo impregna con sus manos de fuego invisible, aunque tanto nos empeñemos en ignorarlo, quizás por miedo a vernos reconocidos en el otro que es, ¿a qué dudarlo?, nosotros mismos. De ahí parte Alejandro de Luna: de lo natural y sencillo, que es vislumbre de lo auténtico, para desplegar su universo desde la «Simplicidad» del primer poema, dedicado a Miguel Hernández y a Xaverio, el creador de los petrales adscrito a la estética cuántica. (¿Por qué será que cada cosa en cualquier lugar está en todos los sitios a la vez y asimismo es todas las demás cosas?).

    Miguel Ávila Cabezas

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    Voz del pueblo e-book Por: Alejandro de Luna 3,31

    …Alejandro de Luna (que no Campos) es un poeta que con su obra La voz del pueblo nos incita a mirar (y, ya digo, a ser mirados) desde el ángulo multiforme de sus versos para justamente descubrir «todos los lugares del orbe vistos desde todos los ángulos». Volvemos, pues, a Borges: si un pájaro es, a la postre, todos los pájaros, digo yo que en la luna lunática del espejo se condensa el infinito de todas las cosas, de todos los seres, de todo lo que fue y ha de venir… y aún no ha sido.

    ¿Y por qué no? Pasemos al otro lado.

    En el libro, que consta de 46 poemas, desplegados sin intencionalidad organizativa en la forma ajustada de las consabidas partes temáticas, cada composición es un mundo, una puerta abierta a una multiplicidad de universos interpretativos por parte del lector. En ellos habita el amor, que todo lo impregna con sus manos de fuego invisible, aunque tanto nos empeñemos en ignorarlo, quizás por miedo a vernos reconocidos en el otro que es, ¿a qué dudarlo?, nosotros mismos. De ahí parte Alejandro de Luna: de lo natural y sencillo, que es vislumbre de lo auténtico, para desplegar su universo desde la «Simplicidad» del primer poema, dedicado a Miguel Hernández y a Xaverio, el creador de los petrales adscrito a la estética cuántica. (¿Por qué será que cada cosa en cualquier lugar está en todos los sitios a la vez y asimismo es todas las demás cosas?).

    Miguel Ávila Cabezas

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    Memoria del tiempo e-book Por: Antonio Fernández Ferrer 3,72

    El presente libro es un conjunto de latidos, de recuerdos, de ensoñaciones, de variados sentimientos y de relatos, compuesto por 41 poemas distribuidos en tres libretos titulados Versos en la Madrugada, Memoria del Tiempo y Veladas Ironías, en los que el autor ha reunido su producción poética de los últimos cuatro años, rescatando también cinco composiciones que formaron parte de los poemarios “Entre los sauces” y “En el remanso de tu oasis”.

    Del poema ‘INSTANTES ATRAPADOS EN EL PASADO’

    …Fueron momentos atrapados
    en el pasado más cercano,
    profecías de un futuro por diseñar
    y que hoy nos acompaña,
    resonancias de una dilatada vida
    a la que vamos sumando anuarios,
    brotes del árbol que mañana nos cobijará
    bajo su sombra.

    Son los recuerdos que nos conforman,
    el equipaje donde almacenamos lo que fuimos,
    los amores y desamores evocados en los sueños,
    la caja fuerte de la que apenas recordamos la contraseña.

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    Museo de los instantes e-book Por: Jerónimo Marín 3,72

    Jerónimo Marín nació en Granada en 1984. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Derecho por la Universidad de Granada, ha participado con éxito en diversos certámenes locales de poesía. En 2004 fue galardonado con el segundo premio del 25.º Certamen de Poesía «Huerta de San Vicente» (Granada), convocado anualmente por la Asociación de Vecinos Camino de Ronda en homenaje a Federico García Lorca. En marzo de 2006 recibió el tercer premio del Certamen de Poesía «Alea Blanca» (Granada), organizado por la editorial granadina del mismo nombre, en colaboración con la Universidad de Granada y el café Anais, entre otras instituciones. En abril de 2008, como consecuencia de este último premio, publica su primer poemario, Fantasmas del Insomnio (Editorial Alea Blanca, Serie Catacumba, Granada, 2008).

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    EL POETAEl poetade los lirios, los jazmines y las azucenasEl poeta encastradoen las entrañas de Granada […]


    Valle de lágrimas e-book Por: Florencio González Albertí 3,72

    EL POETA

    El poeta
    de los lirios, los jazmines y las azucenas
    El poeta encastrado
    en las entrañas de Granada
    El poeta de la barraca
    con el lejano llanto de la guitarra
    y el romance del romancero, la seguiriya y la casida
    El poeta vivo, cuya vida sesgaron
    Cuán más habrías dado a tu tierra
    Herido de muerte estabas
    por la cornada de un odio ruin,
    bilioso, de tu genio y tu grandeza
    Muerto fuiste, por toros de tu tierra
    Inefable traición, y tragedia
    Sí, muerto te quedaste,
    y no se sabe dónde
    No te enterraron entre los naranjos y la hierbabuena,
    ni bajo una veleta
    Mas no pudieron enterrar
    el recuerdo de tu brisa, por los naranjales
    ni el fulgor de tu sangre
    en un manto de violetas.

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    Ciudad FuturaNo quiero vercómo descarnas tus pies en los aceros,negros y sublimes,hierros de gélido silencio, […]


    Poemas del enemigo e-book Por: Miguel A. Arias Senso 3,72

    Ciudad Futura

    No quiero ver
    cómo descarnas tus pies en los aceros,
    negros y sublimes,
    hierros de gélido silencio,
    bajo el estrépito agudísimo de un tren niño,

    ni cómo habitas con la maldición de los girasoles,
    el arcén de la vida,
    arquitectura sin piel del tiempo infinito,
    ciudad futura que a todos nos cobija,

    protegidos con una fina película de maquillaje
    para preservar el rostro
    de una luz inhabitable
    allí donde las manos no llegan,

    y los abrazos claudican.

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    DÍA TRAS DÍA«A través de las rejas, libre la sangre afluya.»Miguel Hernández


    Ladrón de limones Por: Miguel Ávila Cabezas 9,62

    DÍA TRAS DÍA
    «A través de las rejas, libre la sangre afluya.»
    Miguel Hernández

    Los días se hacen eternos
    en esta eternidad sin pausa
    que es la vida expectante.
    Al despertar
    nos hacemos de nuevo,
    como si ayer no fuese hoy
    y mañana el mismo día repetido.
    Pero seguimos siendo lo que siempre fuimos:
    tiempo, tiempo que nunca pasa,
    un no ser en la distancia
    imposible del mañana.

    Falsa imagen de un dios desconocido.
    Sueño turbio.
    Olvido.

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    Hambre de imágenes Por: Marta del Pozo 8,65

    Tengo hambre de imágenes, dijiste. Y luego pasa lo que pasa: la paulatina decoloración del iris, el blanco que va ganando en espacio hasta salirse de la córnea en su avance hacia las cejas. Luego toda la cabeza decapitada de la estatua. Tengo hambre, tanta hambre, que ni siquiera la última cena me sacia, que me desmigajo en píxeles al partir el pan. Haría de tu vientre levadura, tocaría luego campanas. Pondría tus pies sobre el lomo del caballo de la plaza del resurgimiento. Necesito hidratarme más las manos, ser mínimamente digna del gesto. Pensarte cada vez que contemple la foto en la que Jannis Kounellis muerde una placa sobre la que descansa una vela encendida.

    Acoplar cabeza y cuerpo.

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    Escalera de incendios Por: F. David Ruiz 8,65

    F. David Ruiz (Rute, 1987) es licenciado en Filología Hispánica y Filología Románica por la Universidad de Granada. Ha coordinado, durante sus primeros anos, una publicación de carácter cultural en su ciudad natal así como diversos talleres de teatro. En 2012 publica la plaquette Canción indie para el Chico Ostra realizada por la asociación Diente de Oro en Granada. También ha colaborado en otras publicaciones como en la antología Todo es poesía en Granada (Esdrújula) o en el libro de poesía y fotografía El álbum del fingidor de Joaquín Puga, editado por Valparaíso ediciones. Ha aparecido también en Pero yo vuelo. Antología de la más joven poesía en Granada publicada por Ediciones en Huida. Es asimismo colaborador asiduo de varias revistas. Entre otros, ha participado asimismo como poeta en las Jornadas Z de arte contemporáneo de Montalbán. Recitó sus creaciones en la segunda edición de los Encuentros Interartísticos de la Fundación Antonio Gala; en «FINDE 01/Intervenciones Periféricas», organizado por el Espacio de Creación Contemporánea de Cádiz; y en el Ciclo Memoria Joven que organiza la Fundación Caja Granada y coordina la poeta Ángeles Mora. Durante el curso 2012/2013 obtiene una beca de literatura en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores donde trabajó en un proyecto de novela. Vive y escribe en Granada desde hace diez años.

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    El reflejo Por: Celia García Herrera 12,50

    Joven andaluza, tímida y audaz, soñadora, atrapada entre dos mundos: la tradición y la imperiosa necesidad de escudriñar los límites del saber, habitar en la hermosa pradera de la filosofía. Su tenacidad se refleja en sus reflexiones poéticas. Entregada en la búsqueda de la nave que la conduzca a la verdad, desea caminar firme y segura sin perder de vista que las personas son ellas y sus convergencias.

    El Reflejo es la clásica narración en la que se enfrenta lo deseado con la realidad de lo que posees; de la contradicción nace un sentimiento de rabia contenida que la fortalece y la exhorta a adoptar el firme propósito de luchar sin tregua en la búsqueda de la luz.

    Juan Maya Campos

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    CERTEZASLos locos y los sabios las han vistoy saben a café, calzan zapatos rojos,salen de fiesta, obscenasduermen bajo los puentes


    Arte de temblar. Poemas [1998-2008] Por: Pilar Mañas 9,62

    CERTEZAS

    Los locos y los sabios las han visto
    y saben a café, calzan zapatos rojos,
    salen de fiesta, obscenas
    duermen bajo los puentes
    y huelen a podridas
    flores de primavera.

    Ratas viejas, las certezas.

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