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    La ciudad que rompe sueños Por: Sandra Pérez Castañeda 13,46

    El suicidio es la enfermedad común en la mayor urbe del planeta, Kathlas, centro financiero y febril del futuro, destino de soñadores que en lugar de cumplir sus propósitos terminan muriendo. Un espacio insalubre donde sus pobladores se homogeneizan con mascarillas que ocultan su rostro y su desesperanza de vida. Para evitar los suicidios, la ciudad se organiza según unas férreas medidas de seguridad que ahogan el día a día. Sólo el metro ofrece a los suicidas una posibilidad de morir.

    Donde el suicidio es plaga un Ministerio se dedica en exclusiva a recuperar a suicidas fallidos. La doctora Águeda Salvaterra investiga las causas tras años dedicados a la atención de suicidas. El director del Ministerio le pide que estrene nuevos instrumentos médicos con los que se espera acabar con la pandemia. Un reincidente, sobre el que pesa la sospecha de potenciar suicidios, y un niño, nieto del director, serán los primeros en experimentar los nuevos métodos. La doctora, que dejó la recuperación de suicidas por los continuos fracasos, se ve obligada a internarse en el centro para volver a ejercer de ángel cuidador, veladora de sus vidas y observadora de sus almas. La estrecha relación que fragua con el niño suicida devolverá a la doctora la confianza en su trabajo, pero a su vez, ser ángel de un suicida que incita al suicidio de otros le provocará problemas éticos.

    Una historia de enfermos que curan y curadores que enferman en la volátil frontera entre salud y enfermedad. Sobre la belleza de la vida y la primacía de la existencia que pretende recuperar las ansias de vivir incluso del que lee.

    Entre las críticas se ha destacado lo arriesgado de esta extraordinaria propuesta literaria.

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    La balada del anarquista e-book Por: Iagoba Bermeosolo Mendía 7,85

    Kurtz, viejo soldado de origen irlandés, antiguo miembro de las Brigadas Internacionales en la contienda española de 1936, vive sus últimas horas en una modesta pensión de Barcelona. Recluido entre viejos recuerdos decide dejar constancia de la que fue una historia de amistad con un joven soldado de poca fortuna del bando nacional a quien, por estas cosas del destino, tuvo que custodiar durante su cautiverio hasta su posterior fusilamiento.

    Danae, joven periodista de intachable trayectoria profesional y una más que complicada vida personal, nieta del joven soldado desaparecido, recibirá en la vivienda familiar una extraña carta en la que se le requiere a viajar a la ciudad de Barcelona si quiere saber toda la verdad sobre la ejecución y posterior desaparición del abuelo Cándido.

    Iniciará un viaje al encuentro de Kurtz con la única intención de conocer toda la verdad sobre este episodio familiar que durante décadas ha estigmatizado a la familia. Lo que no sabe es que este viaje cambiará su vida.

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    La balada del anarquista Por: Iagoba Bermeosolo Mendía 12,50

    Kurtz, viejo soldado de origen irlandés, antiguo miembro de las Brigadas Internacionales en la contienda española de 1936, vive sus últimas horas en una modesta pensión de Barcelona. Recluido entre viejos recuerdos decide dejar constancia de la que fue una historia de amistad con un joven soldado de poca fortuna del bando nacional a quien, por estas cosas del destino, tuvo que custodiar durante su cautiverio hasta su posterior fusilamiento.

    Danae, joven periodista de intachable trayectoria profesional y una más que complicada vida personal, nieta del joven soldado desaparecido, recibirá en la vivienda familiar una extraña carta en la que se le requiere a viajar a la ciudad de Barcelona si quiere saber toda la verdad sobre la ejecución y posterior desaparición del abuelo Cándido.

    Iniciará un viaje al encuentro de Kurtz con la única intención de conocer toda la verdad sobre este episodio familiar que durante décadas ha estigmatizado a la familia. Lo que no sabe es que este viaje cambiará su vida.

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    Junto a las raíces de un olivo e-book Por: Alfonso Madrigal 12,19

    Mientras el tiempo, en su inexorable transcurrir, va acercándose a la fecha del 23 de febrero de 1981, Julián Altemir, exiliado voluntario en Londres, de una de cuyas universidades es profesor de español, pone en conocimiento de Ángela, su novia y compañera de staff, en sucesivos relatos, lo acontecido en Granada, casi veinte años atrás, cuando él y otros jóvenes que apenas habían rebasado la adolescencia intentaron investigar acerca del paradero de la tumba de Federico García Lorca, intento que terminó en tragedia.

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    Infancias perdidas Por: Luis Casasín Piqueras 15,38

    Que al protagonista de esta historia se le «arranque» de donde los enmohecidos hierros circundan las almas de bondadosas hermanas de la caridad, hospicio, y se le ingrese en una de esas hediondas instituciones, colonia agrícola, para el amo cubrirle de miseria y hambre dictatorial esto, en un principio, no debe de preocupar a aquellos individuos cuyos despiadados corazones se hallen protegidos por la ley de ricos.

    El objetivo de “Infancias perdidas (El pequeño rebelde)” es el de hacer llegar, al amigo lector, esa falsa bondad referida al uso de las buenas costumbres cuyos actos malignos hacen del hombre un ser hipócritamente muy suyo.

    Es un desacato al poder y una vergüenza popular que los jóvenes que aparecen aquí, hayan salido del más puro odio marginal; que un muchacho sea hospiciano por decreto ley y que sus dos mejores amigos unos tullidos; que el resto de compañeros nada mejor que él y el hambre su mejor aliado.

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    Grises y opacos e-book Por: Miguel Puche Gutiérrez 8,47

    Grises y opacos narra la historia de la relación que mantienen una madre con su hijo contemplado desde el punto de vista de éste. El joven, de treinta y siete años, se ve obligado a salir de casa, a diario y por imposición materna y a muy pesar suyo, a buscar un trabajo que él cree no necesitar –«¡Bastante hay con la paga de viudedad!»–. En su vagar por la calle, encuentra el mismo desorden que rige su sentido común. Vito, de personalidad y entendederas sui géneris, se sumerge en un mundo absurdo donde la realidad y lo imaginario se funden para construir una historia disparatada, en la que subyace una trayectoria coherente dentro de unos seres incoherentes y que no lo son más que los que encontramos a diario en la calle o en el mismo trabajo. Estos personajes que no desentonan en el contexto, parecieran estar hechos a la medida del protagonista. Entre ellos, destaca una joven de su misma edad que, acompañada de sus dos tías, tiene como afición ir cantando por la calle. En Grises y opacos, nos adentramos en el mundo onírico de sus personajes mientras, éstos, se mantienen bien despiertos. La narración nos llevará desde la introspección a la carcajada al discurrir por su amena lectura.

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    Grises y opacos Por: Miguel Puche Gutiérrez 13,46

    Grises y opacos narra la historia de la relación que mantienen una madre con su hijo contemplado desde el punto de vista de éste. El joven, de treinta y siete años, se ve obligado a salir de casa, a diario y por imposición materna y a muy pesar suyo, a buscar un trabajo que él cree no necesitar –«¡Bastante hay con la paga de viudedad!»–. En su vagar por la calle, encuentra el mismo desorden que rige su sentido común. Vito, de personalidad y entendederas sui géneris, se sumerge en un mundo absurdo donde la realidad y lo imaginario se funden para construir una historia disparatada, en la que subyace una trayectoria coherente dentro de unos seres incoherentes y que no lo son más que los que encontramos a diario en la calle o en el mismo trabajo. Estos personajes que no desentonan en el contexto, parecieran estar hechos a la medida del protagonista. Entre ellos, destaca una joven de su misma edad que, acompañada de sus dos tías, tiene como afición ir cantando por la calle. En Grises y opacos, nos adentramos en el mundo onírico de sus personajes mientras, éstos, se mantienen bien despiertos. La narración nos llevará desde la introspección a la carcajada al discurrir por su amena lectura.

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    Génesis del Alboroto e-book Por: Juan Ramón Barbero Barrios 9,71

    Mauricio Palacín, un joven periodista sevillano, tiene la exclusiva de su vida. Acaba de descubrir la existencia de un escritor desaparecido veinte años atrás, Mateo Velarde. Éste ruega al reportero que no publique nada. Quiere seguir siendo invisible. Alcanzan un pacto: a cambio de su silencio, el periodista obtiene algo que modificará su trayectoria profesional y le dejará una profunda huella en su personalidad.

    Al tiempo, y aun con los recelos iniciales, ambos emprenden la aventura filosófica de encontrar el momento privilegiado del origen del conflicto, tanto en lo individual como en lo social. Y todo ello, a pesar de la inevitable distancia de sus opiniones en relación con la política, la moral y la vida en general.

    Génesis del Alboroto está atravesada, además, por una historia de amor, la que mantienen Palacín y Sole, una chica dispuesta a curarse de las heridas que su belleza le ha provocado.

    Su sorprendente final pone de relieve hasta qué punto el escritor Mateo Velarde ya no es ése que todos sus seguidores esperaban que fuera.

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    Génesis del Alboroto Por: Juan Ramón Barbero Barrios 15,38

    Mauricio Palacín, un joven periodista sevillano, tiene la exclusiva de su vida. Acaba de descubrir la existencia de un escritor desaparecido veinte años atrás, Mateo Velarde. Éste ruega al reportero que no publique nada. Quiere seguir siendo invisible. Alcanzan un pacto: a cambio de su silencio, el periodista obtiene algo que modificará su trayectoria profesional y le dejará una profunda huella en su personalidad.

    Al tiempo, y aun con los recelos iniciales, ambos emprenden la aventura filosófica de encontrar el momento privilegiado del origen del conflicto, tanto en lo individual como en lo social. Y todo ello, a pesar de la inevitable distancia de sus opiniones en relación con la política, la moral y la vida en general.

    Génesis del Alboroto está atravesada, además, por una historia de amor, la que mantienen Palacín y Sole, una chica dispuesta a curarse de las heridas que su belleza le ha provocado.

    Su sorprendente final pone de relieve hasta qué punto el escritor Mateo Velarde ya no es ése que todos sus seguidores esperaban que fuera.

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    Este invierno Por: Manuel de Pinedo García 12,50

    Este invierno es la novela de un pueblo de España: Guatiana, y de sus gentes, de su parálisis de hielo, donde un joven prepara oposiciones, se enamora y escribe. En las frecuentes visitas que hace a una librería se va enterando, por boca del librero, que pertenece al extenso grupo de los «vencidos», de lo que ocurrió en nuestra Guerra Civil y, lo que es más importante, de lo que sucedió al finalizar la contienda. ¿Qué reacciones va a producir en su mente y en su comportamiento ese caudal de información?

    El joven, para descansar de los estudios, que considera el único camino para escapar de aquella realidad que le oprime y que tan poco le gusta, de vez en cuando, juega unas partidas de ajedrez, o se reúne con los amigos, para charlar al calor de una jarra del buen vino del país. Y escribe, sobre todo escribe, sin abandonar nunca los estudios ni las clases, a las que asiste con rigurosa puntualidad. Ahora se enfrenta a su tercera novela. ¿Qué escribe y por qué escribe?

    Podría decirse que el personaje central de Este invierno es Guatiana, la ciudad que cuando luce el sol ve cómo la sombra de su catedral cae verticalmente sobre calles y plazas, aplastando la vida, que agoniza en suspiros; luego, durante las noches, acuden los fantasmas del pasado, y, a veces, se siente la extraña presencia del diablo y su corte de brujas, sobre la arcilla de las montañas, en un gigantesco aquelarre.

    En la plaza porticada las farolas han olvidado el ballet de la primavera y ya no hay enamorados que se juren amor eterno. Sin embargo, siguen las miradas acechantes detrás de los visillos.

    Finalizado el invierno del 52 el joven, ilusionado, viaja a Madrid para examinarse. ¿Va a influir el pasado de su familia en el resultado de las oposiciones?

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    Ese día piensa en mí Por: Iñaki Escudero González 12,50

    El hijo de un conocido empresario local aparece muerto en circunstancias escabrosas. El posterior intento de esclarecimiento de dicha muerte por un antiguo amigo de la familia, un investigador de medio pelo, amargado y antisocial, sirve como marco para el retrato de una generación de jóvenes totalmente perdidos, adocenados a causa del alcohol y de las drogas. Jóvenes a los que sus padres, con actitudes no menos reprobables que las suyas propias, han provocado, o al menos permitido, la monumental estafa en que se han convertido sus vidas. Ese día piensa en mí es un relato duro y desesperanzado sobre la huella que deja el paso del tiempo en unos jóvenes que al llegar a la madurez no se reconocen a sí mismos, y mucho menos a sus hijos, a pesar de que ambas generaciones comparten numerosos puntos de encuentro.

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    Sinopsis Paquita sobrevive con su familia en un corral de vecinos en el centro de Sevilla hasta que, ya mayor, la desahucian mediante un engaño, lo que indigna a José, un simple empleado de banca que nunca se había metido en política. Este hecho le hace replantearse muchas cuestiones. De su mano vamos recorriendo lugares […]


    Al final Por: Wenceslao Moreno 13,46

    Sinopsis

    Paquita sobrevive con su familia en un corral de vecinos en el centro de Sevilla hasta que, ya mayor, la desahucian mediante un engaño, lo que indigna a José, un simple empleado de banca que nunca se había metido en política. Este hecho le hace replantearse muchas cuestiones. De su mano vamos recorriendo lugares de la ciudad en los que se buscan soluciones alternativas a esta sociedad insolidaria y materialista (El Pumarejo, Corrala La Utopía…) y conociendo planteamientos desconocidos e impensables para él anteriormente. Es una novela que parece una crónica. O una crónica que parece una novela. En ella se van mezclando situaciones y personajes con las calles y plazas de la ciudad de Sevilla, dibujando un cuadro de costumbres en el que se reflejan tristezas y alegrías, problemas y esperanzas, ilusiones y desengaños que pueden ser comunes a cualquiera de nosotros, pero que devienen únicos en su contexto. No es la Sevilla turística, colorista y jaranera la que aquí se refleja, sino la Sevilla popular y trabajadora, la Sevilla real que pasa desapercibida a los ojos de todos sus visitantes y también a los de un sector importante de su población.

    Capítulo 20

    Paquita permanecía sola en su casa, preocupada por su hijo, por lo que pudiera pasar. Y no tenía a nadie con quién hablar, ya no quedaban vecinos en el edificio. Todos se habían marchado, mejor dicho, a todos los habían echado. Don Gerardo, el dueño, había conseguido que abandonasen sus viviendas a base mantener el inmueble en unas condiciones deplorables – con cortes continuos de agua y de luz y sin efectuar los arreglos más perentorios, lo que originó techos con abundantes goteras y paredes de dudosa estabilidad – por una parte y, por otra, ofreciendo una miserable gratificación, que no llegaba ni para pagar el alquiler de un año en la vivienda más humilde. Pero casi todos los vecinos podían pagar un alquiler en otro lugar y prefirieron marcharse a seguir viviendo en esas lamentables condiciones. Casi todos, porque Paquita no podía pagar apenas la mensualidad que le cobraban por esta vivienda y, mucho menos, hacer frente a una mudanza y a otro alquiler más elevado…

    Capítulo 42

    José cruzó la calle hasta el edificio de los juzgados. El inicio de la manifestación se había convocado en el Parque de María Luisa a las ocho de la tarde y faltaban sólo diez minutos para la hora prevista. Se veía movimiento de gente yendo hacia allí. “Es posible que no sea un fracaso total, a lo mejor acudimos unos cientos de personas”, pensó. Continuó caminando junto al pequeño parque que hay frente al Rectorado, antigua Fábrica de Tabacos, y cada vez se podía apreciar mayor cantidad de afluencia, hombres, mujeres y niños, algunos incluso muy pequeños, conducidos en un carrito por sus padres, que acudían a la llamada anónima. Cuando llegó a la verja del parque, aledaña al edificio que circunda la Plaza de España, una enorme multitud ocupaba todo el espacio peatonal y sus alrededores, desde el Bar Citroen hasta más allá de la entrada a la Plaza de América. Y varias personas, jóvenes la mayoría, ofrecían a los participantes pancartas pequeñas y rudimentarias que habían elaborado entre los mismos organizadores. José cogió la primera que le ofrecieron, en la que se podía leer:

    NACIONALIZAR CAJAS Y BANCOS

    La Banca al banquillo

    Precisamente a él, que era empleado de banca. Pero bueno, alguien tenía que llevarla. Y con ese lema se incorporó a la manifestación…

    Capítulo 52

    Manuel llegó al punto de información indeciso, temeroso, se sentía culpable. Tanto y tanto habían repetido los medios de comunicación que los culpables de la crisis éramos nosotros, por vivir por encima de nuestras posibilidades, que mucha gente había llegado a creérselo. Pero no era cierto, ni siquiera era posible, nadie puede vivir por encima de sus posibilidades, en todo caso, podrá vivir en la medida que le permiten sus posibilidades, pero nunca por encima. Sí, es cierto que la gente pedía créditos para vivir mejor, comprarse una vivienda, un coche, irse de vacaciones,…Pero si el banco, que era el que entendía de economía, se los daba, él sabría por qué. Los que pedían créditos no eran sesudos economistas ni expertos en finanzas, eran albañiles, pintores, electricistas, dependientes, cajeras,… asalariados en suma, que carecían de conocimientos sobre economía…

    Capítulo 58

    Y allí, en esa bancada invisible, se hallaban ubicadas algunas vecinas de La Corrala Utopía que habían asistido porque ese día, en ese mismo pleno del Ayuntamiento, iban a tratar de su problema, uno de los partidos de la oposición había presentado una moción solicitando que se restituyese el suministro de luz y agua a esas pobres familias, perseguidas no sólo por la desgracia, sino también por la institución que supuestamente debía representarlas, defendiendo su derecho a una vivienda digna con las necesidades mínimas de energía eléctrica y de agua. Todas portaban un folio en la mano, era una copia del impreso que les habían exigido firmar para poder acceder al pleno y en el cual se enumeraban las normas establecidas para los asistentes, entre ellas, que no podían intervenir, hablar, protestar ni exhibir ningún tipo de pancarta, pasquín o similar so pena de ser expulsados de inmediato de la sala. La mujer que llevaba la pancarta de La Corrala bien doblada en el interior de su bolso, se aferraba a él y lo apretaba contra su vientre, como queriendo ocultarla aún más…

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    Yo te quiero e-book Por: José Luís Gordillo 8,47

    La libreta apareció en mi despacho de improviso. La pasta mostraba un tono azul desvaído, producto de la erosión causada por el polvo y la insolación. Supe de inmediato que no era mía. La abrí y, efectivamente, contenía una serie de anotaciones con una letra ajena, redondeada pero masculina. Fue el primero de una serie de escritos que pretendían conducirme hacia la comprensión de otra vida.»

    Una existencia cargada de enigmas y sinsabores, a pesar de los cuales el amor se impone hasta sus últimas consecuencias. Así comienza Yo te quiero, segunda novela de José Luis Gordillo que continúa la saga iniciada por su anterior obra, Afrodisia, explorando territorios colindantes. En la primera novela los dos protagonistas, Mar y Mario, encuentran un sentido a sus trayectorias vitales a causa de las vicisitudes auspiciadas por un fármaco en el que muchos, y ellos mismos, proyectan las esencias del amor.

    En Yo te quiero, sin embargo, la pareja ha de afrontar los embates de su entorno, de antiguos amantes que, extrañamente, se tornan aliados, en una mezcla de novela negra, política y sentimental. Los protagonistas han de luchar contra injerencias indeseadas en sus relaciones amorosas, contra el totalitarismo inherente a la sociedad actual y la siniestra historia reciente de España, con patentes consecuencias sobre el presente, sobre ellos mismos. Ante eso, optan por oponer un humanismo extremo y una concepción pura del propio amor.

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    Yo te quiero Por: José Luís Gordillo 13,46

    La libreta apareció en mi despacho de improviso. La pasta mostraba un tono azul desvaído, producto de la erosión causada por el polvo y la insolación. Supe de inmediato que no era mía. La abrí y, efectivamente, contenía una serie de anotaciones con una letra ajena, redondeada pero masculina. Fue el primero de una serie de escritos que pretendían conducirme hacia la comprensión de otra vida.»

    Una existencia cargada de enigmas y sinsabores, a pesar de los cuales el amor se impone hasta sus últimas consecuencias. Así comienza Yo te quiero, segunda novela de José Luis Gordillo que continúa la saga iniciada por su anterior obra, Afrodisia, explorando territorios colindantes. En la primera novela los dos protagonistas, Mar y Mario, encuentran un sentido a sus trayectorias vitales a causa de las vicisitudes auspiciadas por un fármaco en el que muchos, y ellos mismos, proyectan las esencias del amor.

    En Yo te quiero, sin embargo, la pareja ha de afrontar los embates de su entorno, de antiguos amantes que, extrañamente, se tornan aliados, en una mezcla de novela negra, política y sentimental. Los protagonistas han de luchar contra injerencias indeseadas en sus relaciones amorosas, contra el totalitarismo inherente a la sociedad actual y la siniestra historia reciente de España, con patentes consecuencias sobre el presente, sobre ellos mismos. Ante eso, optan por oponer un humanismo extremo y una concepción pura del propio amor.

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    Yo quiero vivir del cuento e-book Por: José Antonio Hidalgo Galván 7,24

    Cádiz, la tacita de plata, es el escenario de esta pequeña historia. Por sus calles, todas estrechitas, todas iguales, Roque, Perro y nuestro protagonista (los tres alérgicos al trabajo), sobreviven con una filosofía de vida un tanto peculiar: vivir despacito y sin prisas, y otras veces metiéndose en líos. Fumando canutos y bebiendo cerveza, oliendo las flores sentados en cualquier banco de cualquier plaza, y, en ocasiones, en compañía de gente “poco recomendable”. Gente como Mané (el traficante) o Jerónimo (su ángelyonqui de la guarda) o Álvaro (el estudiante-tóxico); con ellos, recordaremos el valor de la amistad y aprenderemos que, a veces, las mejores personas están en los lugares más insospechados; o que la vida es capaz de ponerte, ella solita, en el bando equivocado. Ah, y que también hay muchas formas de ganar dinero, aparte de yendo a trabajar.

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