Poesia (233)
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    INCERTIDUMBREA vecesno se necesita más que un simple suspiropara alcanzar el aire que nos devolverá la vidacuando otros ya nos creían muertos……Dícese también de los sueños […]


    Al Sur de las Palabras Por: María José Sierra Calle 10,58

    INCERTIDUMBRE

    A veces
    no se necesita más que un simple suspiro
    para alcanzar el aire que nos devolverá la vida
    cuando otros ya nos creían muertos…
    …Dícese también de los sueños

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    ATARDECE EN EL PUERTOAtardece en el puerto,los reflejos de los barcos,como rizos de abanicos,evocan pequeños sueños.[…]


    Versos marineros Por: Ayes Tortosa 9,62

    ATARDECE EN EL PUERTO

    Atardece en el puerto,
    los reflejos de los barcos,
    como rizos de abanicos,
    evocan pequeños sueños.
    Lejos, en el horizonte,
    leves ecos de una hoguera,
    las nubes anaranjadas,
    rojas, moradas… se encienden…
    …y poco a poco se apagan
    como cansadas luciérnagas.
    Entonces, mirando al cielo,
    los barcos se bambolean
    en su dulce letanía
    de viento, agua y misterio.

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    EL POETAEl poetade los lirios, los jazmines y las azucenasEl poeta encastradoen las entrañas de Granada […]


    Valle de lágrimas Por: Florencio González Albertí 8,65

    EL POETA

    El poeta
    de los lirios, los jazmines y las azucenas
    El poeta encastrado
    en las entrañas de Granada
    El poeta de la barraca
    con el lejano llanto de la guitarra
    y el romance del romancero, la seguiriya y la casida
    El poeta vivo, cuya vida sesgaron
    Cuán más habrías dado a tu tierra
    Herido de muerte estabas
    por la cornada de un odio ruin,
    bilioso, de tu genio y tu grandeza
    Muerto fuiste, por toros de tu tierra
    Inefable traición, y tragedia
    Sí, muerto te quedaste,
    y no se sabe dónde
    No te enterraron entre los naranjos y la hierbabuena,
    ni bajo una veleta
    Mas no pudieron enterrar
    el recuerdo de tu brisa, por los naranjales
    ni el fulgor de tu sangre
    en un manto de violetas.

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    Sobre el tapiz Por: Isabel Romero 8,65

    En el juego de los determinismos Isabel Romero le echa un órdago al tiempo con los treinta y un poemas que conforman Sobre el tapiz, y a fe cierta que, tras la intensa lectura, nos queda la profunda sensación de que en todos y cada uno de esos treinta y un cuadros que ella extrae de su iconografía vital, diversa y cambiante, plasma con gran equilibrio una suerte de poesía concentrada, de gran mesura expresiva y rítmica, sin alharacas estilísticas y aún menos seudometafísicas, una poesía que yo me atrevería a calificar de sinestésica, por la percepción conjunta o interferencia en la misma de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo. Así, ya en el primer poema, que no en vano lleva el revelador título de «Ritual», el olor a incienso o a romero nos incita a entrar en el libro graduando de partida en nuestra memoria la impronta de un paisaje interior en el que, como digo, parece que el tiempo haya sido aprehendido como en un tapiz (Penélope y la metáfora del tiempo, en el imaginario femenino del olvido y el recuerdo) que eternamente, es decir, sin tiempo, se teje y desteje en ese intento, ¿inútil?, de querer hacerlo nuestro encadenándolo a la energía incontenible del deseo y la imaginación (el ideal poético). El tiempo como aliado. El secreto, la condena y, a la vez, salvación de Sherezade: el poder taumatúrgico de la palabra.

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    JARDÍN DEL SECANO, CON SIERRA NEVADA AL FONDOEstas no sonlas aguas del olvido.Nieve remota y próximacomo un niño dormido,[…]


    Otro Signo, Otra Belleza / Another Sign, Another Beauty Por: Antonio Carvajal 9,62

    JARDÍN DEL SECANO, CON SIERRA NEVADA AL FONDO

    Estas no son
    las aguas del olvido.
    Nieve remota y próxima
    como un niño dormido,
    para la piel, negada,
    a los ojos suplicio,
    blanca porque el ciprés
    y el delicado mirto
    urdieron a la sombra
    cenadores y nidos;
    alta porque la fuente
    apenas alza el tibio
    rumor de un surtidor
    desmayado en sí mismo
    con aguas que no son
    las del olvido.
    Lo proclama la flor
    abierta en el camino

    SECANO GARDENS WITH SIERRANEVADA IN THE BACKGROUND

    These are not
    the waters of oblivion.
    Snow remote and close
    like a sleeping child,
    to the skin, denied,
    torment for the eyes,
    white because cypress
    and delicate myrtle
    devised in shadow
    arbors and nests;
    High since the fountain
    barely raises the mild
    murmur of a spout
    faintly falling with
    waters that are not
    those of oblivion.
    This the flower proclaims
    open on the path.

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    Música para indigentes Por: Miguel Ávila Cabezas 9,62

    El presente libro, último hasta el momento del poeta granadino Miguel Ávila Cabezas, se titula, como han podido comprobar, Música para indigentes, y está constituido por un total de 49 poemas y «Siete haikus de junio», que suponen un itinerario de auto-indagación entre el inicio artificialmente popular de «Rima vieja» y el final ambiguo que ofrece «De ida y vuelta». Y me permito señalar estos datos aparentemente obvios porque estamos ante una obra redonda, meditada en su estructuración y aún más en su ejecución, en su desarrollo, en su reescritura y su corrección, que ha derivado en un tono coloquial pero sabio, de ritmo sencillo y libre, despojado de falsos lirismos y sostenido sobre una concreción temática que se acerca al aforismo.

    Nos hallamos, por lo tanto, ante un libro que, como buen compendio de sentencias, deja poco espacio para lo accesorio, e incluso su título y su orden no son circunstanciales sino, bien al contrario, contienen una serie de confidencias que intentaremos dilucidar en este prólogo: ya el nombre del poemario resulta suficientemente significativo como para detenernos en él, pues está compuesto por dos conceptos que tendrán una vital importancia en el desarrollo del libro: la música y la preocupación social.

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    CimesI. Les arbres prient dans la lumièreDe l’aube première.Leurs racines puisent des sèvesDans la sombre terre.[…]


    La mar indiana Por: Robert-Edward Hart / Ignacio Caparrós 10,58

    Cimes

    I. Les arbres prient dans la lumière
    De l’aube première.
    Leurs racines puisent des sèves
    Dans la sombre terre.
    Mais leurs cimes tremblent de rêve.
    II. Arbres fraternels, je vous aime,
    Vous dont le fruit est le poème.

    Copas

    I. Rezan los árboles a los que dora sèves
    La luz de la aurora. sèves
    Sus raíces con savia crecen sèves
    En la tierra incolora. sèves
    Mas sus copas de sueño se estremecen. sèves
    II. Árboles fraternales, cómo os amo, sèves
    Pues es el poema vuestro dulce ramo.

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    Amanece en tus ojos,alba de infinitos ríosen los que peina el vientosu vastedad de siglos.Abre la puerta a la luz:[…]


    La luz adentro. Antología vital Por: Miguel Ávila Cabezas 9,62

    Amanece en tus ojos,
    alba de infinitos ríos
    en los que peina el viento
    su vastedad de siglos.
    Abre la puerta a la luz:
    no dejes huir al fondo
    lo que las aguas sueñan
    tras el espejo roto.
    (Fuego. Tiempo. Nada.
    Alba somos.)

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    La llave de los sueños Por: Antonio Rodríguez Jiménez 24,04

    Antonio Rodríguez Jiménez es un poeta contemporáneo que ha sabido asumir las tradiciones de una “literatura rebelde, visionaria y distinta”. Afirma José Lupiáñez en el estudio introductorio a La llave de los sueños que en sus registros “vibran ecos de Blake o de Rimbaud, de Aleixandre o de Dylan Thomas, de Nerval o de Whitman, de Lezama o de Lorca… Apasionado y loco, funambulesco y lírico, visionario y consciente; lector de las entrelíneas misteriosas de lo real, épico y moderno, ha sabido configurar su mundo propio, sensual y furioso, delicado y obsceno, provocador y mágico”. Explica Lupiáñez que esta “obra magmática y onírica no elude el presente ni olvida el pasado, y en sus versos están vivos el tormento, el dolor y la gloria del conocimiento. Sus paisajes son de este mundo y de otros mundos presentidos y entrevistos; su vida queda cifrada en los libros que a veces ha escrito con sangre y otras con la pócima amarga de un sufrimiento que conmueve. Sus premoniciones, sus pesadillas, sus raptos e invenciones aquí quedan como un testimonio impagable de entrega sin condiciones a la Literatura, al arte de la palabra que en él, en sus manos, en sus versos, es un arte vital y verdadero; y un arte necesario más que nunca en estos tiempos de zozobra que ha logrado traducir con la emoción y el temblor de quien sabe que el destino está en lo profundo”.

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    Como todas las cosas Por: Elena Rodríguez 8,65

    Elena Rodríguez García (Barcelona, 1982) cursó estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Sevilla y es Licenciada en Teoría de la Literatura por la Universidad de Granada. Entre 2005 y 2010 vivió en Bonn y Heidelberg (Alemania) donde trabajó como profesora de español en la universidad y colaboró con grupos de teatro independiente. Desde 2010 es profesora de Lengua castellana y Literatura en centros de Secundaria andaluces. “Como todas las cosas” es su primera publicación.

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    Por el cielo del corazónuna cigüeña lleva en su picohierbabuena y un rayito de sol.Por el cielo de la sangreuna cigüeña de fuegosiembra la semilla del amory arde.[…]


    Cigüeña de nieve Por: Custodio Tejada 11,54

    Por el cielo del corazón
    una cigüeña lleva en su pico
    hierbabuena y un rayito de sol.
    Por el cielo de la sangre
    una cigüeña de fuego
    siembra la semilla del amor
    y arde.

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    Silencio del verde que todo lo cubre,claro de luz de las palabras no pronunciadas,belleza negra con alas,yunque de agua,clavel del aire […]


    Todos mis nombres son aire Por: Jesús Amaya Vigil 9,62

    Silencio del verde que todo lo cubre,
    claro de luz de las palabras no pronunciadas,
    belleza negra con alas,
    yunque de agua,
    clavel del aire
    de todas las cosmogonías,
    escudo silente,
    nunca afronta,
    nunca eco,
    así fluyes,
    amor,
    dios vivo,
    inmenso azul.

    [Ciudad de Caguas, Puerto Rico]

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    COMPARTIENDO EL LENGUAJE DE LA MIRADAÁvida de entrega la caracola te devuelvela ronca vozarrona de la tempestad,otros abandonos, otras vaganciasotra devastación de sentimientos […]


    Semillas del fuego Por: Montserrat Braut Teixidó 8,65

    COMPARTIENDO EL LENGUAJE DE LA MIRADA

    Ávida de entrega la caracola te devuelve
    la ronca vozarrona de la tempestad,
    otros abandonos, otras vagancias
    otra devastación de sentimientos
    poco correspondidos.
    Arrojas mansamente tu mirada
    y el boomerang te regresa olvidos.
    Puedes tener un disgusto anonadado
    entre las cuerdas vocales y el grito
    pero devuelto el corazón es rechazado;
    aun así no se desesperanza en
    la inmaterial morada de la nada.
    Viajas por el tranquilo cauce de la serenidad
    y los mantos de la bucólica lejanía
    Sendas de terciopelo y encantamientos.

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    Parole, parole Por: Juan de Loxa 8,65

    Cuando hablamos de literatura, de arte, de escritura, hablamos no solo de recursos creativos sino de las mismas personas que las hacen, piezas de un puzzle social, de un collage temporal, pero además de cómo, cuándo y por qué han conseguido plasmar una idea, o sea, han alcanzado darles forma a sus experiencias.

    Por tanto podemos afirmar que la del poeta granadino Juan de Loxa es una de estas «mejores mentes» que pueden y han escrito su vida en verso como si estuvieran escribiendo historia. La historia de los grandes logros, de la crítica social y cultural, aquella de un siglo oscuro vista desde dentro, en pocas palabras un héroe de la palabra, un poeta y un artista que sin tener necesidad de arroparse con banderas, ha seguido manteniendo vivo su personal compromiso con la sociedad, con las artes, consigo mismo. Juan de Loxa es el beat perdido de Andalucía, es el que falta en la foto entre Kerouac y Cassidy, es aquel que experimentó con la performance antes de que fuera una moda imperante, fusionando imágenes y palabras, mirando más allá de los muros pero siempre con una gran consciencia de la tradición.

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    Trae el viento,que junte las nubes,que hagan precipitarse el agua,que riegue los árboles,que alimenten a los animales.[…]


    Los Caminos del Alba Por: Rafael Redondo Nevado 9,62

    Trae el viento,
    que junte las nubes,
    que hagan precipitarse el agua,
    que riegue los árboles,
    que alimenten a los animales.
    Lava la culpa de los hombres.
    Que el aire se vuelva puro,
    que las aguas se vuelvan claras.
    ¡Que toda tú, oh Devi Tierra, resplandezcas!

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