Poesia (227)
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    ICansado de mascar palabra tras palabra,un día me dije: «Prueba el silencio».Y a partir de entonces fuela verdadera poesía:[…]


    El sueño de Argos Por: Miguel Ávila Cabezas 8,65

    I

    Cansado de mascar palabra tras palabra,
    un día me dije: «Prueba el silencio».
    Y a partir de entonces fue
    la verdadera poesía:
    sin gritos, ni estridencias, ni requiebros de amor
    enmohecidos. Bebí la luz.
    Soy libre.

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    Cartografía humana Por: Juan García López 8,65

    Desde muy temprano, Juan García ha advertido un urbanismo poético en la ciudad de Granada afín a sus sentimientos. Un trazado de terminaciones nerviosas que discurren paralelas a las calles, y donde el amor, la soledad, el deseo o la desolación, se diluyen en grandes extensiones de asfalto.

    Este urbanismo, contado a veces de forma desgarradora, otras veces refugiado en un lenguaje dócil y envuelto de inocencia, podría ser un viaje hacia el interior del poeta, y finalmente, su propia concepción de la poesía: un espacio donde mostrar las pasiones humanas.

    Un idioma, donde lo urbano y lo carnal se confunden, que se ha ido extendiendo a otras ciudades o a otros países, que ha ido cambiando o atravesando pasos fronterizos; como lo han hecho los propios sentimientos del poeta.

    Cartografía humana es el final de este recorrido poético.

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    Cancionero flamenco Por: Pedro Blanco Naveros 9,62

    Este Cancionero tiene varias lecturas, todas ellas compatibles entre sí:

    Como un compendio de letras flamencas independientes y que por tanto pueden interpretarse sin más, escogiendo aquellas que mejor se adapten al estilo de la cantaora o del cantaor correspondiente.

    Como una obra teatral de flamenco de cante jondo, donde un recitador va dando entrada a los diferentes palos flamencos que conforman la obra y que tienen un objetivo común, que es expresar una historia de amor entre un gitano y una dama de alcurnia.

    Y como una Rapsodia flamenca, que a símil de los poemas de Homero recitados en la antigua Grecia por cantores de aquellos tiempos, forma una composición de fragmentos de prosa poética que son declamados e incluso cantados, por un rapsoda que interpreta el sentimiento de lo que transmite, alternando con un grupo flamenco, entre palo y palo, que a su vez expresa con su música y su cante, una historia de la discriminación gitana, entremezclada con una de las historias de amor más bellas jamás contada.

    Es por tanto muy difícil encuadrar con certeza el género al que corresponde este Cancionero, tal vez, ¿una recopilación de letras flamencas?, ¿un libro de poesía?, ¿una pequeña obra teatral?, etcétera.

    Sin embargo, yo prefiero encuadrarlo como una Rapsodia flamenca, de poemas y palos flamencos, llenos de poesía y de la idiosincrasia de un pueblo genuino, el que puebla Andalucía.

    Todo ello está basado en la novela La condesa de la Alhambra.

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    DESPERTARSiete de la mañana: un aguijónde epiléptica abeja me desgarrael himen fragilísimo del sueño,los tímpanos y el alma embelesada […]


    Cada día, cada tarde, cada noche Por: Ignacio Caparrós 8,65

    DESPERTAR

    Siete de la mañana: un aguijón
    de epiléptica abeja me desgarra
    el himen fragilísimo del sueño,
    los tímpanos y el alma embelesada
    en la onírica y plácida penumbra
    que cobija mi cuerpo bajo mantas.
    Siete flechas me hieren, como siete
    serpientes que durmieran en mi cama,
    como siete carámbanos rajándome
    el corazón, los ojos y la espalda.
    La pereza parece ser propicia
    si a las siete, con siete bofetadas,
    el puño polifémico del tiempo
    me horada el esternón y la garganta,
    y con música rock o un blues sinfónico,
    o el agudo sonar de una campana,
    vocifera; «¡despierta, gilipollas,
    espabila, despiértate, levanta!».

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    Museo de los instantes Por: Jerónimo Marín 8,65

    Jerónimo Marín nació en Granada en 1984. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Derecho por la Universidad de Granada, ha participado con éxito en diversos certámenes locales de poesía. En 2004 fue galardonado con el segundo premio del 25.º Certamen de Poesía «Huerta de San Vicente» (Granada), convocado anualmente por la Asociación de Vecinos Camino de Ronda en homenaje a Federico García Lorca. En marzo de 2006 recibió el tercer premio del Certamen de Poesía «Alea Blanca» (Granada), organizado por la editorial granadina del mismo nombre, en colaboración con la Universidad de Granada y el café Anais, entre otras instituciones. En abril de 2008, como consecuencia de este último premio, publica su primer poemario, Fantasmas del Insomnio (Editorial Alea Blanca, Serie Catacumba, Granada, 2008).

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    Memoria del tiempo Por: Antonio Fernández Ferrer 9,62

    El presente libro es un conjunto de latidos, de recuerdos, de ensoñaciones, de variados sentimientos y de relatos, compuesto por 41 poemas distribuidos en tres libretos titulados Versos en la Madrugada, Memoria del Tiempo y Veladas Ironías, en los que el autor ha reunido su producción poética de los últimos cuatro años, rescatando también cinco composiciones que formaron parte de los poemarios “Entre los sauces” y “En el remanso de tu oasis”.

    Del poema ‘INSTANTES ATRAPADOS EN EL PASADO’

    …Fueron momentos atrapados
    en el pasado más cercano,
    profecías de un futuro por diseñar
    y que hoy nos acompaña,
    resonancias de una dilatada vida
    a la que vamos sumando anuarios,
    brotes del árbol que mañana nos cobijará
    bajo su sombra.

    Son los recuerdos que nos conforman,
    el equipaje donde almacenamos lo que fuimos,
    los amores y desamores evocados en los sueños,
    la caja fuerte de la que apenas recordamos la contraseña.

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    Romper normas no escritas,disfrutar el leve sabor de lo inesperadoolvidando cumplir la penitencia,experimentar el placer efímerode lo prohibido,[…]


    Las renuncias Por: Bernardo Claros 8,65

    Romper normas no escritas,
    disfrutar el leve sabor de lo inesperado
    olvidando cumplir la penitencia,
    experimentar el placer efímero
    de lo prohibido,
    pequeñas faltas sin condena
    que nadie censura,
    como equilibristas del pecado
    que no buscan redención,
    sin arrepentimiento ni culpa,
    una mentira intrascendente,
    un objeto escondido,
    apenas un beso robado,
    una inadvertida falta solitaria;
    nada alcanza a igualar la intensidad
    de esa incomparable
    fugaz
    felicidad clandestina.

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    Cometa blanca sobre mar azul Por: Juan José Cuenca López 9,62

    En la esquina de los vientos de veranos a orillas del Mediterráneo han surgido estos poemas-cuentos, casi para niños, casi para adultos, tan inocentes como un alma que aprendiera a crecer. Transmiten la sensación del eterno peregrino, de un lado u otro de la costa, o de las nubes, que busca nuevas oportunidades más allá del horizonte. Se palpa la sensación de sentirse lejos en otras tierras y perdido al regresar.

    Entre los recuerdos que más perduran en nuestra memoria seguramente está el de las nanas y el de los cuentos que nos cantaban y contaban cuando íbamos a dormir. Imaginar lugares de fantasía nos ha llenado casi siempre de fascinación. Lugares en los que poder hacer realidad las inquietudes que albergan los sueños, o personajes con los que vivir insospechadas experiencias. Pero en ocasiones, no hay tanta inocencia en los textos infantiles. Señales de soledad, dolor, injusticia, hambre, envidias, deseos, anhelos danzan entre las letras dispersando por el aire vapores de la angustia y los temores que sufrimos cuando hemos sido niños. Pero a diferencia de la vida, siempre suelen terminar bien, porque han derrotado el mal.

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    5 sobre 5
    Carmina Lucis Por: Jesús Amaya Vigil 9,62

    Intuí tu verdad un día cualquiera, una tarde cualquiera a una hora que no recuerdo. Solo un poema, uno solo, y lo supe, supe que tenía que conocerte. Más adelante descubrí, una tarde cualquiera, tu mirada, y de nuevo lo supe, supe que debía abrazarte, sin mediar palabra. Luego, oí tu voz recitar uno de tus poemas y lo supe, sin error, sin la menor duda, que la luz que emanabas era la nuestra.

    Déjame inspirarte, si puedo… Déjame ser el aire que respiras, el aliento que exhalas y, si la soledad te abruma, déjame ser tu sombra. Al menos, así, participaré de la grandeza de tu verbo, allí donde la bruma se desliza renglón a renglón por la cadencia de tus versos.

    No hay poesía más hermosa ni corazón más puro que aquel que nace del ritmo acompasado de un latido frágil, leve como la caricia de un suspiro. No hay poesía más hermosa que la que nace del silencio más ensordecedor, aquel que nos grita en la noche cuando la L una nos descubre. No, no hay poesía más hermosa que la que se adhiere a las heridas de nuestros recuerdos: esos a los que tú, Jesús, sometes con el yugo de tu palabra.

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    INCERTIDUMBREA vecesno se necesita más que un simple suspiropara alcanzar el aire que nos devolverá la vidacuando otros ya nos creían muertos……Dícese también de los sueños […]


    Al Sur de las Palabras Por: María José Sierra Calle 10,58

    INCERTIDUMBRE

    A veces
    no se necesita más que un simple suspiro
    para alcanzar el aire que nos devolverá la vida
    cuando otros ya nos creían muertos…
    …Dícese también de los sueños

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    ATARDECE EN EL PUERTOAtardece en el puerto,los reflejos de los barcos,como rizos de abanicos,evocan pequeños sueños.[…]


    Versos marineros Por: Ayes Tortosa 9,62

    ATARDECE EN EL PUERTO

    Atardece en el puerto,
    los reflejos de los barcos,
    como rizos de abanicos,
    evocan pequeños sueños.
    Lejos, en el horizonte,
    leves ecos de una hoguera,
    las nubes anaranjadas,
    rojas, moradas… se encienden…
    …y poco a poco se apagan
    como cansadas luciérnagas.
    Entonces, mirando al cielo,
    los barcos se bambolean
    en su dulce letanía
    de viento, agua y misterio.

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    EL POETAEl poetade los lirios, los jazmines y las azucenasEl poeta encastradoen las entrañas de Granada […]


    Valle de lágrimas Por: Florencio González Albertí 8,65

    EL POETA

    El poeta
    de los lirios, los jazmines y las azucenas
    El poeta encastrado
    en las entrañas de Granada
    El poeta de la barraca
    con el lejano llanto de la guitarra
    y el romance del romancero, la seguiriya y la casida
    El poeta vivo, cuya vida sesgaron
    Cuán más habrías dado a tu tierra
    Herido de muerte estabas
    por la cornada de un odio ruin,
    bilioso, de tu genio y tu grandeza
    Muerto fuiste, por toros de tu tierra
    Inefable traición, y tragedia
    Sí, muerto te quedaste,
    y no se sabe dónde
    No te enterraron entre los naranjos y la hierbabuena,
    ni bajo una veleta
    Mas no pudieron enterrar
    el recuerdo de tu brisa, por los naranjales
    ni el fulgor de tu sangre
    en un manto de violetas.

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    Sobre el tapiz Por: Isabel Romero 8,65

    En el juego de los determinismos Isabel Romero le echa un órdago al tiempo con los treinta y un poemas que conforman Sobre el tapiz, y a fe cierta que, tras la intensa lectura, nos queda la profunda sensación de que en todos y cada uno de esos treinta y un cuadros que ella extrae de su iconografía vital, diversa y cambiante, plasma con gran equilibrio una suerte de poesía concentrada, de gran mesura expresiva y rítmica, sin alharacas estilísticas y aún menos seudometafísicas, una poesía que yo me atrevería a calificar de sinestésica, por la percepción conjunta o interferencia en la misma de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo. Así, ya en el primer poema, que no en vano lleva el revelador título de «Ritual», el olor a incienso o a romero nos incita a entrar en el libro graduando de partida en nuestra memoria la impronta de un paisaje interior en el que, como digo, parece que el tiempo haya sido aprehendido como en un tapiz (Penélope y la metáfora del tiempo, en el imaginario femenino del olvido y el recuerdo) que eternamente, es decir, sin tiempo, se teje y desteje en ese intento, ¿inútil?, de querer hacerlo nuestro encadenándolo a la energía incontenible del deseo y la imaginación (el ideal poético). El tiempo como aliado. El secreto, la condena y, a la vez, salvación de Sherezade: el poder taumatúrgico de la palabra.

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    JARDÍN DEL SECANO, CON SIERRA NEVADA AL FONDOEstas no sonlas aguas del olvido.Nieve remota y próximacomo un niño dormido,[…]


    Otro Signo, Otra Belleza / Another Sign, Another Beauty Por: Antonio Carvajal 9,62

    JARDÍN DEL SECANO, CON SIERRA NEVADA AL FONDO

    Estas no son
    las aguas del olvido.
    Nieve remota y próxima
    como un niño dormido,
    para la piel, negada,
    a los ojos suplicio,
    blanca porque el ciprés
    y el delicado mirto
    urdieron a la sombra
    cenadores y nidos;
    alta porque la fuente
    apenas alza el tibio
    rumor de un surtidor
    desmayado en sí mismo
    con aguas que no son
    las del olvido.
    Lo proclama la flor
    abierta en el camino

    SECANO GARDENS WITH SIERRANEVADA IN THE BACKGROUND

    These are not
    the waters of oblivion.
    Snow remote and close
    like a sleeping child,
    to the skin, denied,
    torment for the eyes,
    white because cypress
    and delicate myrtle
    devised in shadow
    arbors and nests;
    High since the fountain
    barely raises the mild
    murmur of a spout
    faintly falling with
    waters that are not
    those of oblivion.
    This the flower proclaims
    open on the path.

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    Música para indigentes Por: Miguel Ávila Cabezas 9,62

    El presente libro, último hasta el momento del poeta granadino Miguel Ávila Cabezas, se titula, como han podido comprobar, Música para indigentes, y está constituido por un total de 49 poemas y «Siete haikus de junio», que suponen un itinerario de auto-indagación entre el inicio artificialmente popular de «Rima vieja» y el final ambiguo que ofrece «De ida y vuelta». Y me permito señalar estos datos aparentemente obvios porque estamos ante una obra redonda, meditada en su estructuración y aún más en su ejecución, en su desarrollo, en su reescritura y su corrección, que ha derivado en un tono coloquial pero sabio, de ritmo sencillo y libre, despojado de falsos lirismos y sostenido sobre una concreción temática que se acerca al aforismo.

    Nos hallamos, por lo tanto, ante un libro que, como buen compendio de sentencias, deja poco espacio para lo accesorio, e incluso su título y su orden no son circunstanciales sino, bien al contrario, contienen una serie de confidencias que intentaremos dilucidar en este prólogo: ya el nombre del poemario resulta suficientemente significativo como para detenernos en él, pues está compuesto por dos conceptos que tendrán una vital importancia en el desarrollo del libro: la música y la preocupación social.

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