Poesia (201)
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    Ciudad FuturaNo quiero vercómo descarnas tus pies en los aceros,negros y sublimes,hierros de gélido silencio, […]


    Poemas del enemigo Por: Miguel A. Arias Senso 8,65

    Ciudad Futura

    No quiero ver
    cómo descarnas tus pies en los aceros,
    negros y sublimes,
    hierros de gélido silencio,
    bajo el estrépito agudísimo de un tren niño,

    ni cómo habitas con la maldición de los girasoles,
    el arcén de la vida,
    arquitectura sin piel del tiempo infinito,
    ciudad futura que a todos nos cobija,

    protegidos con una fina película de maquillaje
    para preservar el rostro
    de una luz inhabitable
    allí donde las manos no llegan,

    y los abrazos claudican.

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    LOS OJOS DE PINOCHOLos ojos, fueron lo más difícil.He utilizado una barrenita,Pinocho llorabay gritaba:[…]


    Los ojos de Pinocho Por: Elena Pradal 9,62

    LOS OJOS DE PINOCHO

    Los ojos, fueron lo más difícil.
    He utilizado una barrenita,
    Pinocho lloraba
    y gritaba:
    «papá, para, me duele demasiado».
    Lo emborraché con un poco de ron
    pero no me detuve
    en mi trabajo…
    ¡por dos lagrimitas!
    Es deber de un buen padre
    que su hijo
    pueda ver las cosas
    tal como las ve
    la gente decente.

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    Lied de lluvia para una piel ausente Por: Raquel Vázquez 8,65

    Raquel Vázquez (Lugo, 1990) es licenciada en Filología Hispánica. En narrativa, ha sido ganadora de varios concursos de microrrelatos («Concurso de Microrrelatos Etnosur», «Microrrelato gótico americano» de la FNAC), además de aparecer en diversas antologías de este género breve, entre ellas PervertiDos (2012). En poesía, aparte de distinciones en diferentes certámenes, ha publicado Por el envés del tiempo (2011), Premio Poeta Juan Calderón Matador, Pinacoteca de los sueños rotos (2012), y Luna turbia (2013), Premio de Poesía Joven Gloria Fuertes. Tiene un blog personal, Niebla eterna (http://nieblaeterna.blogspot.com), y colabora en Documenta mínima.

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    La estirpe del aire Por: Bartolomé Nieto 8,65

    Es La estirpe del aire un poemario que supone otra vuelta de tuerca en la percepción de la realidad humana, con una carga lírica de tal intensidad, con tanta fuerza visual en todos y cada uno de sus versos que los mismos devienen en la forma de un aleph a través del cual se puede contemplar la «traición de destinos» que son nuestra cruz, la jarra de todas nuestras desgracias y también el águila implacable que, al despertar a la luz artera, cada día nos arranca el hígado, el que en el principio fuera genésico núcleo del fuego purificador. Por todo ello, no resulta nada arriesgado (ni petulante) afirmar que La estirpe del aire no solo se lee sino que también se visiona, como una serie de fotogramas desplegados en el espectro de la luz vencida, como marcas y signos de un tiempo del que inútilmente pretendemos despojarnos por nuestro desdoblamiento en esencia natural, arrancada del Alma Absoluta, y, a la vez, en cosa emponzoñada por la ignorancia y el dolor rubeniano de ser vivo.

    ¿Y entonces? Entonces nada. Relajémonos y pensemos. Aún nos queda mucho camino por recorrer, si es que antes el espejo no se rompe en mil pedazos.

    Miguel Ávila Cabezas
    Ceuta, febrero de 2014

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    ICansado de mascar palabra tras palabra,un día me dije: «Prueba el silencio».Y a partir de entonces fuela verdadera poesía:[…]


    El sueño de Argos Por: Miguel Ávila Cabezas 8,65

    I

    Cansado de mascar palabra tras palabra,
    un día me dije: «Prueba el silencio».
    Y a partir de entonces fue
    la verdadera poesía:
    sin gritos, ni estridencias, ni requiebros de amor
    enmohecidos. Bebí la luz.
    Soy libre.

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    Cartografía humana Por: Juan García López 8,65

    Desde muy temprano, Juan García ha advertido un urbanismo poético en la ciudad de Granada afín a sus sentimientos. Un trazado de terminaciones nerviosas que discurren paralelas a las calles, y donde el amor, la soledad, el deseo o la desolación, se diluyen en grandes extensiones de asfalto.

    Este urbanismo, contado a veces de forma desgarradora, otras veces refugiado en un lenguaje dócil y envuelto de inocencia, podría ser un viaje hacia el interior del poeta, y finalmente, su propia concepción de la poesía: un espacio donde mostrar las pasiones humanas.

    Un idioma, donde lo urbano y lo carnal se confunden, que se ha ido extendiendo a otras ciudades o a otros países, que ha ido cambiando o atravesando pasos fronterizos; como lo han hecho los propios sentimientos del poeta.

    Cartografía humana es el final de este recorrido poético.

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    Cancionero flamenco Por: Pedro Blanco Naveros 9,62

    Este Cancionero tiene varias lecturas, todas ellas compatibles entre sí:

    Como un compendio de letras flamencas independientes y que por tanto pueden interpretarse sin más, escogiendo aquellas que mejor se adapten al estilo de la cantaora o del cantaor correspondiente.

    Como una obra teatral de flamenco de cante jondo, donde un recitador va dando entrada a los diferentes palos flamencos que conforman la obra y que tienen un objetivo común, que es expresar una historia de amor entre un gitano y una dama de alcurnia.

    Y como una Rapsodia flamenca, que a símil de los poemas de Homero recitados en la antigua Grecia por cantores de aquellos tiempos, forma una composición de fragmentos de prosa poética que son declamados e incluso cantados, por un rapsoda que interpreta el sentimiento de lo que transmite, alternando con un grupo flamenco, entre palo y palo, que a su vez expresa con su música y su cante, una historia de la discriminación gitana, entremezclada con una de las historias de amor más bellas jamás contada.

    Es por tanto muy difícil encuadrar con certeza el género al que corresponde este Cancionero, tal vez, ¿una recopilación de letras flamencas?, ¿un libro de poesía?, ¿una pequeña obra teatral?, etcétera.

    Sin embargo, yo prefiero encuadrarlo como una Rapsodia flamenca, de poemas y palos flamencos, llenos de poesía y de la idiosincrasia de un pueblo genuino, el que puebla Andalucía.

    Todo ello está basado en la novela La condesa de la Alhambra.

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    DESPERTARSiete de la mañana: un aguijónde epiléptica abeja me desgarrael himen fragilísimo del sueño,los tímpanos y el alma embelesada […]


    Cada día, cada tarde, cada noche Por: Ignacio Caparrós 8,65

    DESPERTAR

    Siete de la mañana: un aguijón
    de epiléptica abeja me desgarra
    el himen fragilísimo del sueño,
    los tímpanos y el alma embelesada
    en la onírica y plácida penumbra
    que cobija mi cuerpo bajo mantas.
    Siete flechas me hieren, como siete
    serpientes que durmieran en mi cama,
    como siete carámbanos rajándome
    el corazón, los ojos y la espalda.
    La pereza parece ser propicia
    si a las siete, con siete bofetadas,
    el puño polifémico del tiempo
    me horada el esternón y la garganta,
    y con música rock o un blues sinfónico,
    o el agudo sonar de una campana,
    vocifera; «¡despierta, gilipollas,
    espabila, despiértate, levanta!».

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    Museo de los instantes Por: Jerónimo Marín 8,65

    Jerónimo Marín nació en Granada en 1984. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Derecho por la Universidad de Granada, ha participado con éxito en diversos certámenes locales de poesía. En 2004 fue galardonado con el segundo premio del 25.º Certamen de Poesía «Huerta de San Vicente» (Granada), convocado anualmente por la Asociación de Vecinos Camino de Ronda en homenaje a Federico García Lorca. En marzo de 2006 recibió el tercer premio del Certamen de Poesía «Alea Blanca» (Granada), organizado por la editorial granadina del mismo nombre, en colaboración con la Universidad de Granada y el café Anais, entre otras instituciones. En abril de 2008, como consecuencia de este último premio, publica su primer poemario, Fantasmas del Insomnio (Editorial Alea Blanca, Serie Catacumba, Granada, 2008).

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    Memoria del tiempo Por: Antonio Fernández Ferrer 9,62

    El presente libro es un conjunto de latidos, de recuerdos, de ensoñaciones, de variados sentimientos y de relatos, compuesto por 41 poemas distribuidos en tres libretos titulados Versos en la Madrugada, Memoria del Tiempo y Veladas Ironías, en los que el autor ha reunido su producción poética de los últimos cuatro años, rescatando también cinco composiciones que formaron parte de los poemarios “Entre los sauces” y “En el remanso de tu oasis”.

    Del poema ‘INSTANTES ATRAPADOS EN EL PASADO’

    …Fueron momentos atrapados
    en el pasado más cercano,
    profecías de un futuro por diseñar
    y que hoy nos acompaña,
    resonancias de una dilatada vida
    a la que vamos sumando anuarios,
    brotes del árbol que mañana nos cobijará
    bajo su sombra.

    Son los recuerdos que nos conforman,
    el equipaje donde almacenamos lo que fuimos,
    los amores y desamores evocados en los sueños,
    la caja fuerte de la que apenas recordamos la contraseña.

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    Romper normas no escritas,disfrutar el leve sabor de lo inesperadoolvidando cumplir la penitencia,experimentar el placer efímerode lo prohibido,[…]


    Las renuncias Por: Bernardo Claros 8,65

    Romper normas no escritas,
    disfrutar el leve sabor de lo inesperado
    olvidando cumplir la penitencia,
    experimentar el placer efímero
    de lo prohibido,
    pequeñas faltas sin condena
    que nadie censura,
    como equilibristas del pecado
    que no buscan redención,
    sin arrepentimiento ni culpa,
    una mentira intrascendente,
    un objeto escondido,
    apenas un beso robado,
    una inadvertida falta solitaria;
    nada alcanza a igualar la intensidad
    de esa incomparable
    fugaz
    felicidad clandestina.

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    Cometa blanca sobre mar azul Por: Juan José Cuenca López 9,62

    En la esquina de los vientos de veranos a orillas del Mediterráneo han surgido estos poemas-cuentos, casi para niños, casi para adultos, tan inocentes como un alma que aprendiera a crecer. Transmiten la sensación del eterno peregrino, de un lado u otro de la costa, o de las nubes, que busca nuevas oportunidades más allá del horizonte. Se palpa la sensación de sentirse lejos en otras tierras y perdido al regresar.

    Entre los recuerdos que más perduran en nuestra memoria seguramente está el de las nanas y el de los cuentos que nos cantaban y contaban cuando íbamos a dormir. Imaginar lugares de fantasía nos ha llenado casi siempre de fascinación. Lugares en los que poder hacer realidad las inquietudes que albergan los sueños, o personajes con los que vivir insospechadas experiencias. Pero en ocasiones, no hay tanta inocencia en los textos infantiles. Señales de soledad, dolor, injusticia, hambre, envidias, deseos, anhelos danzan entre las letras dispersando por el aire vapores de la angustia y los temores que sufrimos cuando hemos sido niños. Pero a diferencia de la vida, siempre suelen terminar bien, porque han derrotado el mal.

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    Carmina Lucis Por: Jesús Amaya Vigil 9,62

    Intuí tu verdad un día cualquiera, una tarde cualquiera a una hora que no recuerdo. Solo un poema, uno solo, y lo supe, supe que tenía que conocerte. Más adelante descubrí, una tarde cualquiera, tu mirada, y de nuevo lo supe, supe que debía abrazarte, sin mediar palabra. Luego, oí tu voz recitar uno de tus poemas y lo supe, sin error, sin la menor duda, que la luz que emanabas era la nuestra.

    Déjame inspirarte, si puedo… Déjame ser el aire que respiras, el aliento que exhalas y, si la soledad te abruma, déjame ser tu sombra. Al menos, así, participaré de la grandeza de tu verbo, allí donde la bruma se desliza renglón a renglón por la cadencia de tus versos.

    No hay poesía más hermosa ni corazón más puro que aquel que nace del ritmo acompasado de un latido frágil, leve como la caricia de un suspiro. No hay poesía más hermosa que la que nace del silencio más ensordecedor, aquel que nos grita en la noche cuando la L una nos descubre. No, no hay poesía más hermosa que la que se adhiere a las heridas de nuestros recuerdos: esos a los que tú, Jesús, sometes con el yugo de tu palabra.

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    INCERTIDUMBREA vecesno se necesita más que un simple suspiropara alcanzar el aire que nos devolverá la vidacuando otros ya nos creían muertos……Dícese también de los sueños […]


    Al Sur de las Palabras Por: María José Sierra Calle 10,58

    INCERTIDUMBRE

    A veces
    no se necesita más que un simple suspiro
    para alcanzar el aire que nos devolverá la vida
    cuando otros ya nos creían muertos…
    …Dícese también de los sueños

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    ATARDECE EN EL PUERTOAtardece en el puerto,los reflejos de los barcos,como rizos de abanicos,evocan pequeños sueños.[…]


    Versos marineros Por: Ayes Tortosa 9,62

    ATARDECE EN EL PUERTO

    Atardece en el puerto,
    los reflejos de los barcos,
    como rizos de abanicos,
    evocan pequeños sueños.
    Lejos, en el horizonte,
    leves ecos de una hoguera,
    las nubes anaranjadas,
    rojas, moradas… se encienden…
    …y poco a poco se apagan
    como cansadas luciérnagas.
    Entonces, mirando al cielo,
    los barcos se bambolean
    en su dulce letanía
    de viento, agua y misterio.

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