Poesia (201)
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    Cuenta atrás Por: Francisco M. Ortega Palomares 8,65

    Cuenta atrás es un libro que encierra una mirada poética —una más— sobre la realidad urbana que nos circunda y contiene en forma de cotidianeidad. Es por tanto la vida diaria —y no la muerte que no significa más que una terminación de las funciones del cuerpo y la desaparición de su contenido de conciencia—, la que descarga en el poeta la duda, la inseguridad, la indecisión, ese vértigo existencial marcado por el mercantilismo, el agobio del tráfico, la prisa, la soledad, la ansiedad, la tiranía de la imagen y los cambios mentales del ritmo.

    Es éste un libro de alguien que trata de delimitar su tiempo personal en una ciudad anónima, igual aquí que a mil kilómetros, uniformada en sus signos y señales, en sus luces y sus indicadores autoritarios, y en plena reflexión sobre la ética del fracaso, el absurdo de la escritura, la finitud de las cosas, el desengaño de la vida y del deseo, las renuncias y el consumo del tiempo. Y por supuesto siguiendo aquella cita de Cioran de que “Todo error es una verdad antigua […] la plenitud se mide por la suma de errores almacenados”, sobre el dolor como herramienta de conocimiento.

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    5 sobre 5
    La pierna ortopé. de Rimbaud Por: José Luis Gracia Mosteo 9,62

    Entre 1304 y 1321, Dante Alighieri imaginó el infierno, purgatorio y paraíso de un puñado de personajes en los treinta y tres cantos de su Divina comedia. La pierna ortopédica de Rimbaud es su continuación, un agujero negro por el que contemplar a una galería de poetas, filósofos, pintores, novelistas, cantantes, bibliófilos, directores de cine e incluso el mismo autor, gozando o penando el merecido premio o tortura por haber vivido como lo han hecho; un paseo por el infierno, purgatorio o cielo de Lope de Vega, Robert Louis Stevenson, Bob Dylan, Fernando Pessoa, T. S. Eliot, David Bowie o Jorge Luis Borges; treinta y tres poemas que son otros tantos juicios rigurosamente irónicos.

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    Vino para los náufragos Por: José Alcaraz 9,62

    LIBROS

    Para Adolfo Belmonte

     

    —¿Y por qué los libros?

    —Cuando te duele un punto del cuerpo, llevas tus manos hasta ahí con alguna esperanza de alivio, ¿no es cierto?

    —Así es.

    —Y cuando te duele la vida, ¿adónde las llevas?

    —No sabría decirlo.

    —Por eso hay libros que forman parte de nosotros, para llevar nuestras manos hasta ellos cuando la vida nos duele.

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    Correspondencias Por: Juan Antonio Gallardo Ramos 8,65

    I´LL BE SEEING YOU

    [Billie Holiday]

     

    Te volveré a ver en nuestros bares de siempre. / En ese pequeño café / en el parque / en los hermosos días del verano / en la luz de esos días / porque yo siempre pienso en ti / así, de esa manera. / Sé que te encontraré entre mis recuerdos / cada amanecer / y sé que cuando llegue la noche / te buscaré, esta vez, mirando a la Luna.

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    Batalla perdida Por: Miguel Ávila Cabezas 8,65

    PUNTO DE FUGA

     

    Las lágrimas que nunca derramé caerán sobre mí / como un torrente de dolor reprimido / y me ahogarán, me ahogarán / hasta acabar por convertirme en agua, / hacerme agua y río, / en agua limpia hacerme que hacia la mar viaja / y allí, cuando llegue, / serán mar, seré mar / para siempre.

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    5 sobre 5
    El libro de los errores Por: Daniel Montoya 8,65

    TEORÍA LITERARIA

     

    Siga el hilo del lector

    que no aparta los ojos del cuerpo

    de Caperucita

    mientras el narrador describe

    cómo le disparan al lobo.

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    La casa de la Almedina Por: Alfonso Berlanga Reyes 9,62

    A esta pregunta que me hago entre la madrugada y el alba: ¿qué es poesía?, tal vez sabiendo lo imposible de la respuesta, en esa secuencia en la cual los instantes se hacen métrica infinita, me atrevo a decir, en voz alta y tranquila, que, después de leer este poemario, un joyel entre Quevedo y Góngora, entre Rilke y Juan Ramón, entre Bécquer y José Hierro, entre Salinas y Guillén, entre Aleixandre y García Baena, entre el intelecto y el sentimiento, entre Neruda y Borges, entre Vallejo y Benedetti, entre Henry Michaux e Ismail Kadaré, entre Ángel González y Valente, entre García Montero y Elena Medel, he hallado, al fin, una definición, quizá abstracta, pero, en el fondo, concreta.

    La poesía es en este libro de poemas, luminoso y cristalino, orfebre y diamantino, una antología de la semántica y de la emoción, de la música y de la pintura, de la literatura y del arte, de la tradición y de las vanguardias, de la metáfora y de la sinestesia, de la orfebrería y de la palabra, de la semiología y del cine, de la verdad y de la autenticidad, de la lectura y de la sintaxis, de la esperanza y de la ilusión, del tiempo y de la luz, de la ciudad y de la historia, de la búsqueda y del misterio, de la infinitud y del expresionismo, del mar y de la ausencia, de Garcilaso y de Velázquez, del color y del atardecer, del crepúsculo y de la nostalgia, del piano y del saxo, de la guitarra y del violín, de la libertad y de la evidencia, del metalenguaje y de la poética, de la semiótica y del hipertexto, de la entrega y de la pasión, de la paz y del silencio, de la observación y de la lejanía…

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    Tu voz benévola Por: Carmina Moreno 8,65

    No es casualidad que Carmina Moreno Arenas incluya en la sección segunda del presente libro el poema «Tu luna negra», donde revela conocer bien a Elena Martín Vivaldi, de la que Antonio Carvajal escribiera un texto introductorio cabalmente titulado «Solitaria, no aislada». En éste y otros poemas del libro se nota el magisterio de la poeta granadina e incluso el ejemplo que toma de esa conducta vital que la llevaba a alejarse del ruido social y buscar los espacios que propiciaban el fluir de su conciencia en un lirismo hondo de cuya lectura desde luego nadie sale indemne. Pues bien, la autora de Tu voz benévola la trae así a su libro porque parece reconocerse en ella. Es más, podríamos aplicarle también, sin miedo a errar, ese «solitaria, no aislada» al que me he referido, por cuanto el intimismo lírico que tanto se alimenta como necesita de la soledad no quiere decir que sea consecuencia de un aislamiento social. Y no lo es porque la voz poética de Carmina Moreno Arenas se inscribe además en una corriente que ha encontrado en el grupo social de la mujer su consolidación. Si en los tiempos de Elena Martín Vivaldi, las escritoras en general y las poetas líricas en particular resultaban una rareza no sólo en Granada sino también en España, hoy sin embargo éstas han tomado la palabra para construir, gracias a esos rastros de conciencia que son los textos objetivados en una red verbal con propósito estético, los signos de la estructuración de un nuevo sujeto literario que está suponiendo una revalorización de la lírica y, con ella, unos modos de hacer poesía ya conocidos ya renovadores que vienen en cada caso a consolidarla, a enriquecerla y en todo caso a ensancharla…

    Antonio Chicharro

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    Los recodos de la memoria Por: Jesús Cabezas Jiménez 12,50

    En ese sentido, la poesía también refleja la instantánea de un momento irrepetible pero, en su caso, desde la subjetividad del corazón que lo recuerda. Podría decirse que poesía y fotograma revelan la esencia de un instante, pero las fotografías únicamente plasman la existencia de una décima de segundo y muestran claves físicas de las personas y lugares que en ellas aparecen. A partir de ahí, de esa constancia gráfica y cromática, todo son, para quien se enfrenta a ellas por primera vez, un conocimiento (o desconocimiento) de la vida que hay, o hubo, detrás de ellas. Por tanto, a los ojos de quien las contempla o las sostiene, se generan todo tipo de conjeturas. Porque las fotografías revelan un lugar, un rincón, un paisaje… (interior o exterior; urbano, marítimo o campestre…) y las personas que lo habitan. Por eso, únicamente aquellos que conocen los entramados de relaciones entre los protagonistas, pueden desvelarnos la significancia y el significado de una mirada, de una vestimenta, de una sonrisa o de un gesto. Y una sucesión de fotografías, como si de una película se tratara, plasma el recorrido vital de unas vidas, de unas circunstancias, de un periplo con un principio y varios finales, desgraciadamente, dolorosos.

    Ya sea por la distancia que nos separa de ellas; ya sea por las pérdidas de quienes, un día, nos mostraron un pedazo del milagro de la vida compartida. La poesía, ahonda en esos sentimientos que percibimos y explora los caminos del alma que los habita.

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    Valle de amapolas Por: Enrique Morón 10,58

    Estos poemas, que hoy rescato del olvido, están escritos entre 1972-1977, años en los que decidí hacer la carrera de Filosofía y Letras, y en los que aparqué mi obra literaria para que no interfiriera en mis estudios. Al continuar de nuevo mis publicaciones —Bestiario (Ámbito Literario, Barcelona, 1979)— ya dormían estos poemas en una estantería de mi biblioteca de Cádiar el sueño de los justos.

    Y así pues, cuando la Academia de Buenas Letras de Granada, a la que pertenezco, me propuso una nueva publicación en su colección Mirto Academia, pensé en aquellos textos que tan silenciosos permanecían en mi casa del pueblo. Hice una selección de aquellos viejos poemas y, tras sacarlos a la luz para que se oreasen con el aire de los nuevos tiempos, te los entrego, lector, confiando en la benevolencia de tu juicio.

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    Suena el pistoletazo de salida,comienza de nuevola carrera de obstáculos.Ayer se tiró por la ventanael chico que siempre quedaba finalista.


    Finalista Por: Laura Franco Carrión 9,62

    Suena el pistoletazo de salida,
    comienza de nuevo
    la carrera de obstáculos.

    Ayer se tiró por la ventana
    el chico que siempre quedaba finalista.

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    Voz del pueblo Por: Alejandro de Luna 9,62

    …Alejandro de Luna (que no Campos) es un poeta que con su obra La voz del pueblo nos incita a mirar (y, ya digo, a ser mirados) desde el ángulo multiforme de sus versos para justamente descubrir «todos los lugares del orbe vistos desde todos los ángulos». Volvemos, pues, a Borges: si un pájaro es, a la postre, todos los pájaros, digo yo que en la luna lunática del espejo se condensa el infinito de todas las cosas, de todos los seres, de todo lo que fue y ha de venir… y aún no ha sido.

    ¿Y por qué no? Pasemos al otro lado.

    En el libro, que consta de 46 poemas, desplegados sin intencionalidad organizativa en la forma ajustada de las consabidas partes temáticas, cada composición es un mundo, una puerta abierta a una multiplicidad de universos interpretativos por parte del lector. En ellos habita el amor, que todo lo impregna con sus manos de fuego invisible, aunque tanto nos empeñemos en ignorarlo, quizás por miedo a vernos reconocidos en el otro que es, ¿a qué dudarlo?, nosotros mismos. De ahí parte Alejandro de Luna: de lo natural y sencillo, que es vislumbre de lo auténtico, para desplegar su universo desde la «Simplicidad» del primer poema, dedicado a Miguel Hernández y a Xaverio, el creador de los petrales adscrito a la estética cuántica. (¿Por qué será que cada cosa en cualquier lugar está en todos los sitios a la vez y asimismo es todas las demás cosas?).

    Miguel Ávila Cabezas

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    Poesía. Obra completa Por: Arcadio Ortega 36,54

    Si Arcadio Ortega piensa que, en su caso, tal vez la poesía no sea más que el hilo de su vida (v. «La poesía», en Existir en las horas, de 2005), no deberíamos dejar de lado la lectura de sus poemas a la hora de esbozar esta aproximación biobibliográfica por cuanto en ellos, a pesar de ser resultado de una construcción en un espacio de naturaleza ficcional y venir a cumplir una función estética antes que de conocimiento, este poeta acude a la conciencia y su memoria en clave de verdad. Pues bien, esa lectura me ha dado, para empezar, el título de este apartado por cuanto, y éste es un dato decisivo, nuestro escritor fue un niño nacido durante la guerra civil, cuyos infantiles años resultaron desesperanzados; además de los de su juventud, vividos en la dura posguerra. Si leemos los poemas, entre otros, «Origen», «Infancia», «Infancia irremediable», «Humana cosecha del 38» o «Juventud inasible», comenzaremos a conocer, eso sí, del modo en que se conoce en poesía, rastros de su conciencia del despertar a la vida más allá de los datos, necesarios siempre, de la misma, dada la alta densidad semántica de la poesía. Versos como «Fue una infancia infeliz y atormentada», «Teníamos la edad, pero no éramos niños» y «La juventud me resultó inasible / por más que me durmiera amoroso entre sus brazos» nos ponen en situación para empezar a hablar de su trayectoria y vida.

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    La voz ausente Por: José Antonio Santano 8,65

    La voz ausente se esparce por la memoria como un flujo torrencial, en cada uno de los textos que constituyen su esqueleto estético y vital: cada prosa inicial sirve de pórtico para la reflexión salmódica de las emociones que se van sucediendo a lo largo de la trayectoria ritual del poemario. Y ese paso aquietado y a la vez veloz nos va desgranando una historia, un quejido, un ajuste de cuentas emocionales, una invocación al pasado que no pudo ser, en la imagen terrible y a la vez simbólica de la casa vacía, del espacio donde se oyen los silencios de la ausencia, voz y objeto de la meditación y del llanto interior.

    Esta larga carta al padre (y no podemos dejar de acordarnos de Kafka) se interioriza en un postulado poético de enorme eficacia: he aquí la valentía de su autor, desnudo ante sus fantasmas, quejumbroso ante su existencia, dolido, cuando «al recordarte ahora, en estos días, / eco triste de otoños es tu nombre…» y cuando es irremediable lo vivido, como sombra gigante que aprisionara la desnudez de una vida que ahora se detiene, como solo es posible hacerlo desde la poesía honda y verdadera, y en ese preciso instante todo retorna ante sus ojos, todo pasa por la veladura de su sentir, y se almacena en lo desvanes del dolor y de la pérdida.

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    Son aymara Por: Alfonso Berlanga Reyes 8,65

    De la nada nace, del fulgor del blanco de la hoja, abisal la palabra se despeña en los orígenes hasta dibujar sobre la hoja los signos del aire o los sonidos de la piedra, quieta en su quietud de siglos. En el albo papel, en su candor la letra va inundando la hoja hasta subvertirla: «Subversiva es la hoja donde la palabra cree asentarse; subversiva es la palabra donde la hoja se abre a su blancura» (E. Jabès). Estas son algunas de la señas de identidad, los mimbres de esta poética tan alejada de modas y mercados, original y mistérica al mismo tiempo, poesía luminosa, que bebe de la más grande tradición lírica española para transformarse, trascendida ya, en voz única y polifónica, honda, astral, hasta crear un verdadero, mágico y particular universo poético.

    En este libro, amigo lector, hallarás al poeta en esencia, alma luz que alumbra la palabra en un vuelo hacia la infinitud de lo finito y que conquista el espacio y el tiempo con su voz abarcadora y precisa, abrasadoramente humana. El poemario conforma un corpus en sí mismo, una manera de pensar el mundo, de vivirlo y sentirlo en toda su plenitud. No hay fingimiento alguno, sólo verdad, esa que el poeta modela con la arcilla del tiempo entre sus manos, en la soledad de los días y un continuo abismarse en un mar pleno de silencios, de vida.

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