Poesia (220)
  • img-book

    Jarchas del inmigrante Por: Miguel Ávila Cabezas 11,54

    La idea surgió porque ya estaba escrito que surgiera. Fue por esas cosas del destino que, como tales, se dan por casualidad, sin uno haberlo pretendido o haberlo buscado en un antes querencioso. Sucedió que en uno de los pasillos de la docta casa, y entre clase y clase, mi compañero de académicos lances, Jesús (sí, Jesús Flores), me comentó que él sabía mozárabe y que, incluso, en ocasión propicia había escrito alguna que otra jarcha en lengua aljamía. Hubo entonces algo que en mí se despertó, no sé, algo así como un fulgor que me vino al instante y que encendió en mi interior la primera de las cincuenta jarchas que, en forma la mayoría de cuartetas asonantadas, componen el libro. Sí, me imaginé a la amada, de rodillas frente a un mar tan inconcreto que bien pudiera ser todos los mares y desiertos del mundo por donde boga una humanidad errante a la busca de justicia, de paz, pan, libertad y esperanza. Una humanidad convulsa que quiere llegar a la otra orilla, que quiere ser y reconocerse en su propia existencia. Y entonces aquella afligida mujer me llevó de la mano hasta los versos de san Juan de la Cruz que me estaban esperando a las puertas del libro para que entre todos (san Juan, Jesús, la amada y yo) las abriéramos y la condujésemos a ella, jarcha tras jarcha, hasta el encuentro final del amado.

  • img-book

    Del nogal y la huerta Por: Dionisio Pérez Venegas 9,62

    GLOSA ESCONDIDA

    a dos versos de Manuel Salinas

     

    Los peces y los pájaros / son del mismo linaje.

    Trémulos en las aguas, / trémulos en el aire, / vuelan, nadan, transitan / la transparencia

    y en el abismo diáfano / de las tersas salinas / se miran y se anegan.

  • img-book

    Índice Por: Adrián Maceda Fernández 9,62

    A MANFRED GNÄDINGER

     

    Huele el cuarto / a fe de anacoreta. / La tierra se despierta sin concreta / inquietud, indistinta a la estera de esparto.

     

    Un hombre entre la roca y el lagarto / observa entre las ondas su crónica secreta. / La justa geometría de una aleta / cincela el sal y el mar, su pródigo reparto.

     

    Buques de bilis anegan el puerto. / El luto es como un eco de gaviotas / sobre la negra espuma de este plomo.

  • img-book

    Abismos y costumbres Por: Iago Ferraces 8,65

    ROMPER LAS REGLAS

    Este dejar que las cosas desfilen / a sus anchas por el mundo de afuera. / ¿Cómo hacerte ver que no es abandono / lo que anima mis actos y perfila mi voz? / Es mi manera de romper las reglas, / como cuando el pájaro en su presidio / mira con desdén su propio silencio / de oruga / y una media sonrisa lo delata. / Para que adentro todo se rebele / no siempre es necesario / enterrarse astillas bajo las uñas.

  • img-book

    El sonido del bosque en tu móvil Por: Manuel Lacarta 9,62

    DIENTE CON DIENTE

    Esta loca boca cuando muerde una / manzana, come un petisú de fresa; / da diente con diente, salpica saliva, / y se humedecen sus labios. De ella / salta un murmullo, el susurro casi / inaudible de un ¡ay! cuando ahora / tropieza, resbala, se traba la lengua /

    más abajo y busca una pepita, algo / que quedó entre dos muelas, posible / mente un resto de solomillo, la fibra / invisible de un gajo verde de kiwi / atlántico o un kiwi Zespri importado / de Nueva Zelanda, Italia, de la China. /

    ….

  • img-book

    De nueva claridad Por: Carmina Moreno 9,62

    La obra que tienes en tus manos se terminó en el mes de mayo del año pasado. Lo que ahora se presenta es lo que podríamos llamar: «una relectura». «La relectura es una actividad que considero muy importante, ya que uno renueva el texto: el libro y uno ya no somos lo mismo en el momento de la relectura: Nadie se baña dos veces en el mismo río, sino en otro, agradeciendo la frescura de esas aguas», en palabras de Jorge Luis Borges.

    De nueva claridad concibe el poema desde la «atención plena», es decir, desde la conciencia, que no es otra cosa que alcanzar la línea de la creatividad, porque la conciencia es el centro del alma, como decía la filósofa María Zambrano. En la Edad Media, la «atención plena», la practicaban maestros como Eckhart y tanto en Europa como en Oriente tenía un halo espiritual. Luego, Teresa de Ávila y otros, se empeñaron en mantener un uso continuado.

    Las partes que el lector encontrará en este libro interior son cinco: «La senda del espejo», «La sed y el agua», «El deleite sin fin», «De brisas y rocío» y «Amor: único sentido».

  • img-book

    Espejo de los Nombres Por: Emilio Alzueta 12,50

    Cuatro son las partes que componen este poemario y cuatro va a ser el número sobre el que se asienta su estructura: 4 partes, cada una con un número de poemas múltiplo de 4 y cada una empezando con un poema sobre lo Divino y terminando con otro sobre el Profeta: 4 + 4. De ahí que el octógono, con sus dos cuadrados (el celeste y el terrestre), tan conocido como utilizado en el arte islámico, esté en la dedicatoria del libro. Y de ahí que, en uno de sus poemas, «Dorada proporción», Emilio nos diga: Mas la estabilidad se funda sobre el cuatro: el edificio terrestre sobre el que puede asentarse la cúpula. Un poema, por cierto, que nos habla del Uno, la dualidad y el tres, dentro de su geometría poética que recorre todo el poemario en forma cíclica y nos hace pensar en Pitágoras o en un cierto sentido hermético y cabalístico pero que, en confesiones que el autor me hacía, fue brotando de manera espontánea. Y es que el latido que recorre este libro es cíclico y vital, misterioso y diáfano; el ámbito común de las cuatro partes ya lo describe el título: Espejo de los Nombres, la manifestación de los Nombres Divinos en la realidad.

  • img-book

    El cuarto de revelado Por: José Lobato 8,65

    CÁMARA OSCURA

    Insiste el espejo en hablarme / de alguien a quien ya no me parezco. / Yo le aparto la mirada, / quisiera estrechar / la imagen que me devuelve, / pero no hay abrazo ya / que abrigue tanto invierno. / Yo que nunca conseguí aprenderme / de tanto aliento que puse / en empañar las verdades del cristal, / he encontrado esta mañana / mi cadáver aún con vida / en el espejo.

  • img-book

    Donde duermen los silencios Por: Antonio Fernández Ferrer 9,62

    Donde duermen los silencios es una propuesta poética donde se une la reivindicación social con la elaboración de una nueva lírica que ofrece una manifiesta atención y preocupación por el uso de un esmerado lenguaje, al que Antonio Fernández Ferrer suele incorporar con frecuencia algunas reflexiones de orden metafísico o filosófico que no son en absoluto ajenas a su propio devenir existencial. El atractivo de sus poemas reside, pues, en la velada sugerencia de misterio que los rodea.

    Jesús Cabezas Jiménez

    Porque al fin se acaba el silencio, cuento y saboreo con minucioso placer, este ramo silvestre de poemas, cada uno explotando con un color diferente, como la misma vida, y cada uno emergiendo de ese silencio por mucho tiempo contenido. Se nos muestra así, un personalísimo y veraz conjunto de poemas de un hombre en plena madurez, consciente. Un humano de este tiempo, con toda la intencionalidad del calificativo, contestatario ante la injusticia y tremendamente empático.

    Teresa Martín Estévez

  • img-book

    Como necesidad, el silencio Por: Manuel Lacarta 9,62

    V

    Voy a la carrera, por el pasillo / yéndome de casa, y su voz / me da alcance: —Trae limones. / Trae leche, dos barras de pan—, / y yo traigo cervezas Mahou / —un retráctil de seis botellines—, / repollo, una sola barra de pan / de espelta. Son nuestras pequeñas / diferencias en nuestro día a día.

  • img-book

    De rime en rive Por: Nadia Ayoub 9,62

    LÀ-BAS

    Là-bas, à l’horizon / Un bateau quitte le port / Il se dirige vers des rives embrumées … / Et moi, de mon promontoire, je rêve / De grands départs …

  • img-book

    Isla de la soledad Por: José G. Ladrón de Guevara 10,58

    Los llamados niños de la guerra, y José García Ladrón de Guevara lo fue en plenitud pues nació en 1929, sufrieron las consecuencias directas de la guerra civil que llenó de muerte el solar de España a lo largo de tres interminables años y dejó heridas sus almas para siempre. Así, la primera herida que recibió José cuando apenas si ensayaba a vivir provino de la muerte de su padre, el abogado Horacio García García, fusilado en Granada por los nacionales en 1938. Este luctuoso hecho le dejó la enorme herida de su orfandad –el recuerdo del padre es motivo recurrente en su poesía– con la añadida necesidad de su lucha por la vida y el logro de su propia formación desde temprana edad.

    Si hago memoria al comienzo de mis palabras de este hecho, junto con el del asesinato de Federico García Lorca en 1936, entre otras muertes granadinas e intentos de destrucción de la mejor cultura literaria que podría ahora nombrar (léase el poema «El aire pasa preguntando por Federico», más abajo reproducido), es porque permite comprender más cabalmente las condiciones sociales, culturales y personales a las que se vio sometido José García Ladrón de Guevara para trazar su vida, canalizar su mirada sobre el mundo, ya desde entonces herida, insisto, y lograr hacerse escritor. También, cómo no, sirve para valorar en su medida la contribución que hizo de palabra y de obra, junto con Rafael Guillén y un pequeño grupo de escritores, al renacer poético de Granada en el tiempo de silencio de una posguerra interminable.

  • img-book

    Tiempo de flores muertas Por: María Rosal Nadales 10,58

    La poeta cordobesa María Rosal destaca a lo largo de su carrera literaria por integrar en su obra tópicos y moldes clásicos, tomados de forma directa de la cultura grecolatina o a través de la tradición literaria hispánica renacentista y barroca (Molero de la Iglesia, 2007). El principal objetivo de este trabajo es identificar y sistematizar algunos de los elementos mitológicos más representativos de su imaginería poética, ya recogidos en las obras de Homero, Ovidio, Garcilaso de la Vega o Góngora, e indagar acerca de las directrices que rigen la integración de dichos materiales en una poesía muy alejada de los propósitos tradicionales. El análisis de la huella mitológica a lo largo de la poesía de la autora retrata un modus scribendi centrado en el propósito constante de cuestionar o desactivar todos aquellos artefactos poéticos que hunden sus raíces en la cultura patriarcal.

    En efecto, para configurar su imaginario artístico, la autora realiza, en poemarios que van desde Sibila (1993) hasta Discurso del método (2006), una reinterpretación personal y crítica de los tópicos y personajes heredados. Esta tendencia, que se mantiene hasta la actualidad, también se transluce en la faceta como docente e investigadora de María Rosal, que tiene como una de sus principales líneas de trabajo el estudio de la literatura con perspectiva de género. De hecho, en su trayectoria universitaria se centra en la necesidad de formar a una ciudadanía con sentido crítico, capaz de identificar aquellos estereotipos sexistas que se deslizan en las distintas manifestaciones culturales y contribuyen a una socialización diferenciada para hombres y mujeres, responsable de perpetuar las desigualdades.

  • img-book

    Antes de la renuncia Por: José Gutiérrez 10,58

    En muchas ocasiones, el ejercicio de lo poético no ha de plasmarse necesariamente en una hoja en blanco. El silencio puede tener el mismo valor que un poema o un verso imperecedero, aquel que se persigue denodadamente. Como ha postulado Rafael Guillén, «no es lo mismo ir de poeta por la vida que vivir en estado de poesía». Una de las cosas que siempre he admirado de José Gutiérrez es que no «va de poeta por la vida», en el sentido de que no adopta apariencias que lo muestren ante los demás como un ser exclusivo, presuntamente original o poseedor de una sensibilidad singular. Su forma de ser va pareja a su poesía, cercana, cálida y absolutamente verdadera. Creo que tiene muy presente la máxima de Juan de Mairena de que «no es lo mismo pensar que haber leído». Entre la vida (el pensar y el sentir) y la cultura literaria (la mera acumulación de lo leído), para Gutiérrez siempre prevalece lo primero como algo incuestionable.

  • img-book

    Espacio interior Por: José G. Ladrón de Guevara 12,50

    En Espacio interior (Poemas para Concha Girón), primero de los dos libros póstumos que he preparado destinados a recoger la poesía que dejara inédita José G. Ladrón de Guevara tras su fallecimiento en Motril el 3 de marzo de 2019, ofrezco la mayor parte de la poesía amorosa que éste escribiera para una destinataria específica: Concepción Girón Ballesteros, tan familiar como cariñosamente nombrada en los poemas ya Concepción ya Concha ya Conchita ya «amante mía». Este nombre es el de la esposa del poeta, principio y fin de su dedicación poética desde la primavera de 1990, con quien habría de contraer matrimonio civil el 23 de abril de 1994, en Albuñuelas. En este sentido y para mayor concreción, el arco temporal de escritura de los poemas aquí editados se sitúa entre el 6 de junio de 1990 y el 12 de mayo de 1993, casi tres años de sostenida creación poética, con su debida disposición y presentación material para su entrega, como ahora diré, con el objetivo de conmover y atraer a la causa del amor a su destinataria, lo que, claro queda, consiguió.

    Antonio Chicharro

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies