Poesia (231)
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    Hojas de mi otoño Por: Corinne Bertholet 13,46

    Corinne agradece a doña María Sánchez Arana, su profesora, que se empeñara «malgré tout» en enseñarle bien el español, escrito y hablado. Con la llave del lenguaje en la mano se fue ubicando en una nueva vida donde la palabra y la imagen fueron fundamentales: El Faro de Motril, las canciones, los libros, el oficio de fotógrafo de su padre, el de decoradora de su madre, o los dibujos de su hermano Colin, salpican de luz este libro. Elementos que forman la raíz más entrañable de su vida, ese conjunto de palabras que nos define.

    …Muchos de sus escritos tienen el aire de la literatura hispanoamericana, de un realismo a veces cotidiano y a veces mágico. Donde Dios se mezcla con sus inquietudes y con un mundo de personajes que pululan a su alrededor entre la originalidad, unas veces, y el dolor, otras.

    Este libro donde se combinan los relatos, los poemas narrativos, las narraciones líricas, los aforismos en forma de libélulas, aterriza en la ventana de su última parte, en este inquieto tiempo de pandemia que nos descubre nuestras limitaciones y nuestros temores.

    Diego Reche

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    El porvenir Por: Lola Callejón Acién 9,62

    ¿Qué hará el porvenir cuando hayamos muerto, / cuando tu olvido me reduzca / la existencia, y un asteroide suplante / nuestros iris, que por casualidad se encontraron?

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    No quedarán testigos.

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    Ningún principio físico nombrará, jamás, / el cambio de color, la pigmentación de anillos, / la repentina entrada de una luz mortal.

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    ¿Qué hará el provenir frente a la lluvia de asteroides? / ¿Qué cálculo infinitesimal arrojará / los teoremas que expliquen la fuga?

     

    Todas las miradas vagando / en el espacio curvo, / esquivando agujeros negros

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    Ventanas abiertas Por: Tina Franco, Miguel Ávila Cabezas, Ismail Istambul, 10,58

    Hay personas que transitan los caminos de la vida con ojos que miran más allá del tiempo y del espacio y nos transportan a otras realidades. En ellas, las palabras tienen un significado profundo que desencadena el quehacer literario. Entre estas personas están los autores de Ventanas abiertas. A partir de palabras, expresiones o frases cotidianas, Tina, Miguel e Ismail expresan lo que cada una les sugiere. Ironía, reflexiones y destellos poéticos conforman este conjunto. En los poemas de «Un corazón que late en el mar» Tina nos transmite la autenticidad de sus sentimientos desde un yo poético que parece presentir la cercanía de su viaje definitivo, sobre todo en «Este nítido vacío blanco», y nos abre las puertas del alma para regalarnos ese mar interior en el que «el tiempo es sólo agua y sal». La tercera parte está formada por los relatos de Tina. Utilizando el monólogo interior o la primera persona, la autora nos introduce en sus momentos reflexivos o emocionados, enmarcados por el mar, la lluvia y el sol abrasador, fruto de íntimas experiencias en la soledad desnuda de artificios. La obra se cierra con dos poemas dedicados a Tina.

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    El siglo transparente Por: Antonio Enrique 10,58

    GENERALIFE

    [Ciclo de estío: Entrada]

     

    Trémulo oasis verde. / Vergel deleitosamente perfumado. / Palacio estival de la alegría inmensa. / Éste es el jardín del citarista, la casa del placer, / donde el tiempo se recobra en las aguas aquietadas / o fluyentes, mientras nuestra existencia / se va colmando de luz. / Luz que recorres la sangre como ondas en torno / a un corazón, gloria sin voz, ni tiempo, ni medida

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    Silencio [Poesía 1994-2021] Por: José Antonio Santano 28,85

    Se presenta hoy al lector un compendio de la obra publicada por José Antonio Santano hasta la fecha que con el sugerente título de Silencio (Poesía 1994-2021) nos sumerge en un mundo poético que, justamente, es con ese término con el que mejor podría calificarse. El corpus poético de José Antonio Santano es ya lo suficiente[1]mente significativo como para intentar fijar las constantes temáticas y formales de su obra poética. Quince libros de poesía publicados; dos antologías sobre el olivo (Árbol de bendición. Antología literaria al olivo y El Oro líquido (El aceite de oliva en la cultura) Antología literaria; otra de su obra en italiano Il volo degli anni (Antología poetica personale), con traducción de Emilio Coco y prólogo del desaparecido Juan Manuel González); y otra con quien esto escribe, Antología de poesía iberoamericana actual, y dos poemarios más en preparación al cierre de este estudio permiten analizar en profundidad una producción que para otros muchos supone ya su obra completa. Intento aquí ofrecer al lector una aproximación temática y estilística a fin de que pueda reflexionar sobre una obra que, aunque aparentemente homogénea, contiene una variada riqueza de matices. Es cierto que no en todos los casos coincide la fecha de publicación con la de creación por lo que he preferido, en general, una agrupación temática, aunque no coincidan exactamente ambas.

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    De la leña y del fuego Por: Francisco Castaño 9,62

    OFRECIMIENTO

    Antes de hacerlo tuyo en la lectura, / No me parece ocioso dar noticia / Del porqué de este libro que recoge / Ponderaciones de mi baja lira.

    Porque es legítimo que te preguntes / Qué laborioso afán lo justifica / —Si es que justificar es necesario / Un libro y un quehacer que tanto alivian.

    Son poemas compuestos al albur / De lo que nos asombra o mortifica, / Y para lo que no hay un mejor bálsamo / Que reducirlo a música cautiva.

    Unas veces los mueve el acicate / De cómo no dar pábulo a la acidia. / Otras, la indignación ante conductas / Estérilmente tercas y dañinas.

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    5 sobre 5
    La guerra o el mar Por: Carlos Allende 8,65

    ORILLA Y URGENCIA

    ¿Tú recuerdas la orilla? / Atravesaba lenta la ciudad / diciendo el gotelé y las grietas, / los bajos y las luces apagadas, / los portales donde no cabe nadie, / donde se desborda cada palabra: / la orilla, el vacío, / la prisa, la luz, la ciudad, / la ciudad, al final, / fabricando la urgencia / aquella que fuimos nosotras, / apretando la espuma, / arañando la espuma / bajo el cielo rojo de esta ciudad, / olvidando la urgencia.

    ¿Quién recuerda la urgencia? / Colgaba de los párpados / ignorando la explotación / de los cuerpos / y su simétrica existencia; / llenaba los vacíos / de las tazas sucias de café / en el frío de los polígonos.

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    Giróvaga la voz Por: Manuel Vergara Carvajal 9,62

    UN DICHO TURCO

    Verás lo que dijeron: / Acuérdate de Dios hasta que olvides / su Nombre y se te quiebre / —giróvaga—, la voz: Serás tu canto, / lo oirás; un balbuceo / tenaz sigue sonando / cuando ya estás callado. / Ahora resulta / que puse en vilo el alma; en las alturas / me comulgué en su boca: va a ser cierto / que a Dios le gusta el aire, la palabra / cristal. / Y yo, entre tanto: / ¡Qué lujo de Creación! (luego —abrumado—, / ¡qué carga de alabanza!)

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    Cada uno en su casa Por: Miguel Ávila Cabezas 9,62

    Miguel Ávila, que es un poeta hondo, ha conseguido en este libro describir una paleta de sensaciones únicas, de momentos, de pálpitos conscientes de su universo complejo en palabras sencillas; y ha dejado una colección extraída de ocho libros distintos, publicados desde 2004 a 2018, donde ciento veintiún haikus son suspiros versificados de quien escribió junto a ellos poemas más largos, para que así nacieran, como poemarios completos, Ladrón de limones o Batalla perdida, o los libros de pensamientos difusos Loquinarias y Segundo libro de las loquinarias.

    Y como no ha sido nunca ajeno a la tierra de la que procede, se ha impregnado de la poesía popular española que tan bien conoce, donde ya existe una estrofa muy parecida que, olvidándose de la naturaleza exterior, incide en lo más íntimo de quien la escribe; y no guarda las diecisiete sílabas porque nació, antes de que llegaran los aires del Oriente, en un lugar donde ya se cantaba en octosílabos: las soleares.

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    Sobre la tierra oscura del otoño Por: Jaime Gil García 10,58

    CON MI VOZ MÁS SEVERA

    Con mi voz más severa, / os pregunto: / ¿Sois las mismas sendas / que dejaron robar mi cuerpo? / ¿Sois los mismos ríos / que dejaron secar mis sueños? / Con mi voz más severa, / os pregunto: / ¿Sois los mismos campos / que dejaron segar mi infancia? / ¿Sois los mismos cielos / que dejaron raptar mi alma? / Con mi voz más severa, / os acuso.

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    Corónica Angélica Por: Antonio Carvajal, Rosario Trovato, 9,62

    El profesor de la Universidad de Catania Rosario Trovato y el poeta Antonio Carvajal se conocieron en Salerno (mayo de 1991). En 1992 Carvajal fue invitado por el compositor y cantante Alberto García Demestres, entonces residente en Módena, para diversas actividades, desarrolladas especialmente en Bolonia. De allí pasó a Catania, inaugurando así una ininterrumpida sucesión de viajes tanto suyos a Sicilia como de Trovato a Granada. Las convivencias anuales se convirtieron en una necesidad imperiosa para ambos, a veces acompañados por amigos (rara vez colegas)…

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    Jarchas del inmigrante Por: Miguel Ávila Cabezas 11,54

    La idea surgió porque ya estaba escrito que surgiera. Fue por esas cosas del destino que, como tales, se dan por casualidad, sin uno haberlo pretendido o haberlo buscado en un antes querencioso. Sucedió que en uno de los pasillos de la docta casa, y entre clase y clase, mi compañero de académicos lances, Jesús (sí, Jesús Flores), me comentó que él sabía mozárabe y que, incluso, en ocasión propicia había escrito alguna que otra jarcha en lengua aljamía. Hubo entonces algo que en mí se despertó, no sé, algo así como un fulgor que me vino al instante y que encendió en mi interior la primera de las cincuenta jarchas que, en forma la mayoría de cuartetas asonantadas, componen el libro. Sí, me imaginé a la amada, de rodillas frente a un mar tan inconcreto que bien pudiera ser todos los mares y desiertos del mundo por donde boga una humanidad errante a la busca de justicia, de paz, pan, libertad y esperanza. Una humanidad convulsa que quiere llegar a la otra orilla, que quiere ser y reconocerse en su propia existencia. Y entonces aquella afligida mujer me llevó de la mano hasta los versos de san Juan de la Cruz que me estaban esperando a las puertas del libro para que entre todos (san Juan, Jesús, la amada y yo) las abriéramos y la condujésemos a ella, jarcha tras jarcha, hasta el encuentro final del amado.

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    Del nogal y la huerta Por: Dionisio Pérez Venegas 9,62

    GLOSA ESCONDIDA

    a dos versos de Manuel Salinas

     

    Los peces y los pájaros / son del mismo linaje.

    Trémulos en las aguas, / trémulos en el aire, / vuelan, nadan, transitan / la transparencia

    y en el abismo diáfano / de las tersas salinas / se miran y se anegan.

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    Índice Por: Adrián Maceda Fernández 9,62

    A MANFRED GNÄDINGER

     

    Huele el cuarto / a fe de anacoreta. / La tierra se despierta sin concreta / inquietud, indistinta a la estera de esparto.

     

    Un hombre entre la roca y el lagarto / observa entre las ondas su crónica secreta. / La justa geometría de una aleta / cincela el sal y el mar, su pródigo reparto.

     

    Buques de bilis anegan el puerto. / El luto es como un eco de gaviotas / sobre la negra espuma de este plomo.

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    Abismos y costumbres Por: Iago Ferraces 8,65

    ROMPER LAS REGLAS

    Este dejar que las cosas desfilen / a sus anchas por el mundo de afuera. / ¿Cómo hacerte ver que no es abandono / lo que anima mis actos y perfila mi voz? / Es mi manera de romper las reglas, / como cuando el pájaro en su presidio / mira con desdén su propio silencio / de oruga / y una media sonrisa lo delata. / Para que adentro todo se rebele / no siempre es necesario / enterrarse astillas bajo las uñas.

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