Novela (192)
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    Génesis del Alboroto Por: Juan Ramón Barbero Barrios 15,38

    Mauricio Palacín, un joven periodista sevillano, tiene la exclusiva de su vida. Acaba de descubrir la existencia de un escritor desaparecido veinte años atrás, Mateo Velarde. Éste ruega al reportero que no publique nada. Quiere seguir siendo invisible. Alcanzan un pacto: a cambio de su silencio, el periodista obtiene algo que modificará su trayectoria profesional y le dejará una profunda huella en su personalidad.

    Al tiempo, y aun con los recelos iniciales, ambos emprenden la aventura filosófica de encontrar el momento privilegiado del origen del conflicto, tanto en lo individual como en lo social. Y todo ello, a pesar de la inevitable distancia de sus opiniones en relación con la política, la moral y la vida en general.

    Génesis del Alboroto está atravesada, además, por una historia de amor, la que mantienen Palacín y Sole, una chica dispuesta a curarse de las heridas que su belleza le ha provocado.

    Su sorprendente final pone de relieve hasta qué punto el escritor Mateo Velarde ya no es ése que todos sus seguidores esperaban que fuera.

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    Este invierno Por: Manuel de Pinedo García 12,50

    Este invierno es la novela de un pueblo de España: Guatiana, y de sus gentes, de su parálisis de hielo, donde un joven prepara oposiciones, se enamora y escribe. En las frecuentes visitas que hace a una librería se va enterando, por boca del librero, que pertenece al extenso grupo de los «vencidos», de lo que ocurrió en nuestra Guerra Civil y, lo que es más importante, de lo que sucedió al finalizar la contienda. ¿Qué reacciones va a producir en su mente y en su comportamiento ese caudal de información?

    El joven, para descansar de los estudios, que considera el único camino para escapar de aquella realidad que le oprime y que tan poco le gusta, de vez en cuando, juega unas partidas de ajedrez, o se reúne con los amigos, para charlar al calor de una jarra del buen vino del país. Y escribe, sobre todo escribe, sin abandonar nunca los estudios ni las clases, a las que asiste con rigurosa puntualidad. Ahora se enfrenta a su tercera novela. ¿Qué escribe y por qué escribe?

    Podría decirse que el personaje central de Este invierno es Guatiana, la ciudad que cuando luce el sol ve cómo la sombra de su catedral cae verticalmente sobre calles y plazas, aplastando la vida, que agoniza en suspiros; luego, durante las noches, acuden los fantasmas del pasado, y, a veces, se siente la extraña presencia del diablo y su corte de brujas, sobre la arcilla de las montañas, en un gigantesco aquelarre.

    En la plaza porticada las farolas han olvidado el ballet de la primavera y ya no hay enamorados que se juren amor eterno. Sin embargo, siguen las miradas acechantes detrás de los visillos.

    Finalizado el invierno del 52 el joven, ilusionado, viaja a Madrid para examinarse. ¿Va a influir el pasado de su familia en el resultado de las oposiciones?

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    Ese día piensa en mí Por: Iñaki Escudero González 12,50

    El hijo de un conocido empresario local aparece muerto en circunstancias escabrosas. El posterior intento de esclarecimiento de dicha muerte por un antiguo amigo de la familia, un investigador de medio pelo, amargado y antisocial, sirve como marco para el retrato de una generación de jóvenes totalmente perdidos, adocenados a causa del alcohol y de las drogas. Jóvenes a los que sus padres, con actitudes no menos reprobables que las suyas propias, han provocado, o al menos permitido, la monumental estafa en que se han convertido sus vidas. Ese día piensa en mí es un relato duro y desesperanzado sobre la huella que deja el paso del tiempo en unos jóvenes que al llegar a la madurez no se reconocen a sí mismos, y mucho menos a sus hijos, a pesar de que ambas generaciones comparten numerosos puntos de encuentro.

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    Sinopsis Paquita sobrevive con su familia en un corral de vecinos en el centro de Sevilla hasta que, ya mayor, la desahucian mediante un engaño, lo que indigna a José, un simple empleado de banca que nunca se había metido en política. Este hecho le hace replantearse muchas cuestiones. De su mano vamos recorriendo lugares […]


    Al final Por: Wenceslao Moreno 13,46

    Sinopsis

    Paquita sobrevive con su familia en un corral de vecinos en el centro de Sevilla hasta que, ya mayor, la desahucian mediante un engaño, lo que indigna a José, un simple empleado de banca que nunca se había metido en política. Este hecho le hace replantearse muchas cuestiones. De su mano vamos recorriendo lugares de la ciudad en los que se buscan soluciones alternativas a esta sociedad insolidaria y materialista (El Pumarejo, Corrala La Utopía…) y conociendo planteamientos desconocidos e impensables para él anteriormente. Es una novela que parece una crónica. O una crónica que parece una novela. En ella se van mezclando situaciones y personajes con las calles y plazas de la ciudad de Sevilla, dibujando un cuadro de costumbres en el que se reflejan tristezas y alegrías, problemas y esperanzas, ilusiones y desengaños que pueden ser comunes a cualquiera de nosotros, pero que devienen únicos en su contexto. No es la Sevilla turística, colorista y jaranera la que aquí se refleja, sino la Sevilla popular y trabajadora, la Sevilla real que pasa desapercibida a los ojos de todos sus visitantes y también a los de un sector importante de su población.

    Capítulo 20

    Paquita permanecía sola en su casa, preocupada por su hijo, por lo que pudiera pasar. Y no tenía a nadie con quién hablar, ya no quedaban vecinos en el edificio. Todos se habían marchado, mejor dicho, a todos los habían echado. Don Gerardo, el dueño, había conseguido que abandonasen sus viviendas a base mantener el inmueble en unas condiciones deplorables – con cortes continuos de agua y de luz y sin efectuar los arreglos más perentorios, lo que originó techos con abundantes goteras y paredes de dudosa estabilidad – por una parte y, por otra, ofreciendo una miserable gratificación, que no llegaba ni para pagar el alquiler de un año en la vivienda más humilde. Pero casi todos los vecinos podían pagar un alquiler en otro lugar y prefirieron marcharse a seguir viviendo en esas lamentables condiciones. Casi todos, porque Paquita no podía pagar apenas la mensualidad que le cobraban por esta vivienda y, mucho menos, hacer frente a una mudanza y a otro alquiler más elevado…

    Capítulo 42

    José cruzó la calle hasta el edificio de los juzgados. El inicio de la manifestación se había convocado en el Parque de María Luisa a las ocho de la tarde y faltaban sólo diez minutos para la hora prevista. Se veía movimiento de gente yendo hacia allí. “Es posible que no sea un fracaso total, a lo mejor acudimos unos cientos de personas”, pensó. Continuó caminando junto al pequeño parque que hay frente al Rectorado, antigua Fábrica de Tabacos, y cada vez se podía apreciar mayor cantidad de afluencia, hombres, mujeres y niños, algunos incluso muy pequeños, conducidos en un carrito por sus padres, que acudían a la llamada anónima. Cuando llegó a la verja del parque, aledaña al edificio que circunda la Plaza de España, una enorme multitud ocupaba todo el espacio peatonal y sus alrededores, desde el Bar Citroen hasta más allá de la entrada a la Plaza de América. Y varias personas, jóvenes la mayoría, ofrecían a los participantes pancartas pequeñas y rudimentarias que habían elaborado entre los mismos organizadores. José cogió la primera que le ofrecieron, en la que se podía leer:

    NACIONALIZAR CAJAS Y BANCOS

    La Banca al banquillo

    Precisamente a él, que era empleado de banca. Pero bueno, alguien tenía que llevarla. Y con ese lema se incorporó a la manifestación…

    Capítulo 52

    Manuel llegó al punto de información indeciso, temeroso, se sentía culpable. Tanto y tanto habían repetido los medios de comunicación que los culpables de la crisis éramos nosotros, por vivir por encima de nuestras posibilidades, que mucha gente había llegado a creérselo. Pero no era cierto, ni siquiera era posible, nadie puede vivir por encima de sus posibilidades, en todo caso, podrá vivir en la medida que le permiten sus posibilidades, pero nunca por encima. Sí, es cierto que la gente pedía créditos para vivir mejor, comprarse una vivienda, un coche, irse de vacaciones,…Pero si el banco, que era el que entendía de economía, se los daba, él sabría por qué. Los que pedían créditos no eran sesudos economistas ni expertos en finanzas, eran albañiles, pintores, electricistas, dependientes, cajeras,… asalariados en suma, que carecían de conocimientos sobre economía…

    Capítulo 58

    Y allí, en esa bancada invisible, se hallaban ubicadas algunas vecinas de La Corrala Utopía que habían asistido porque ese día, en ese mismo pleno del Ayuntamiento, iban a tratar de su problema, uno de los partidos de la oposición había presentado una moción solicitando que se restituyese el suministro de luz y agua a esas pobres familias, perseguidas no sólo por la desgracia, sino también por la institución que supuestamente debía representarlas, defendiendo su derecho a una vivienda digna con las necesidades mínimas de energía eléctrica y de agua. Todas portaban un folio en la mano, era una copia del impreso que les habían exigido firmar para poder acceder al pleno y en el cual se enumeraban las normas establecidas para los asistentes, entre ellas, que no podían intervenir, hablar, protestar ni exhibir ningún tipo de pancarta, pasquín o similar so pena de ser expulsados de inmediato de la sala. La mujer que llevaba la pancarta de La Corrala bien doblada en el interior de su bolso, se aferraba a él y lo apretaba contra su vientre, como queriendo ocultarla aún más…

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    Yo te quiero Por: José Luís Gordillo 13,46

    La libreta apareció en mi despacho de improviso. La pasta mostraba un tono azul desvaído, producto de la erosión causada por el polvo y la insolación. Supe de inmediato que no era mía. La abrí y, efectivamente, contenía una serie de anotaciones con una letra ajena, redondeada pero masculina. Fue el primero de una serie de escritos que pretendían conducirme hacia la comprensión de otra vida.»

    Una existencia cargada de enigmas y sinsabores, a pesar de los cuales el amor se impone hasta sus últimas consecuencias. Así comienza Yo te quiero, segunda novela de José Luis Gordillo que continúa la saga iniciada por su anterior obra, Afrodisia, explorando territorios colindantes. En la primera novela los dos protagonistas, Mar y Mario, encuentran un sentido a sus trayectorias vitales a causa de las vicisitudes auspiciadas por un fármaco en el que muchos, y ellos mismos, proyectan las esencias del amor.

    En Yo te quiero, sin embargo, la pareja ha de afrontar los embates de su entorno, de antiguos amantes que, extrañamente, se tornan aliados, en una mezcla de novela negra, política y sentimental. Los protagonistas han de luchar contra injerencias indeseadas en sus relaciones amorosas, contra el totalitarismo inherente a la sociedad actual y la siniestra historia reciente de España, con patentes consecuencias sobre el presente, sobre ellos mismos. Ante eso, optan por oponer un humanismo extremo y una concepción pura del propio amor.

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    Yo quiero vivir del cuento Por: José Antonio Hidalgo Galván 11,54

    Cádiz, la tacita de plata, es el escenario de esta pequeña historia. Por sus calles, todas estrechitas, todas iguales, Roque, Perro y nuestro protagonista (los tres alérgicos al trabajo), sobreviven con una filosofía de vida un tanto peculiar: vivir despacito y sin prisas, y otras veces metiéndose en líos. Fumando canutos y bebiendo cerveza, oliendo las flores sentados en cualquier banco de cualquier plaza, y, en ocasiones, en compañía de gente “poco recomendable”. Gente como Mané (el traficante) o Jerónimo (su ángelyonqui de la guarda) o Álvaro (el estudiante-tóxico); con ellos, recordaremos el valor de la amistad y aprenderemos que, a veces, las mejores personas están en los lugares más insospechados; o que la vida es capaz de ponerte, ella solita, en el bando equivocado. Ah, y que también hay muchas formas de ganar dinero, aparte de yendo a trabajar.

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    Una fosa tapada Por: Jesús Infante 14,42

    Pedro Camillero, antiguo alumno de los jesuitas y exmilitante anarquista, que trabaja como investigador privado, recibe un encargo que nadie ha querido: investigar la muerte de un antiguo compañero de colegio cuyo cadáver ha aparecido, treinta años después de su desaparición, que sucedió en las postrimerías del franquismo, en los terrenos de su antiguo colegio.

    En un recorrido por Sevilla, Camillero ha de enfrentarse a un muro de silencio, a la influencia de los jesuitas sobre la policía, los jueces y la prensa, y a la prescripción del delito que investiga. Solo su propia tozudez e ingenio y la insistencia de los padres de la víctima le permitirán coronar la investigación.

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    N&D. La sonata del guardián Por: Francisco Javier Castro Morales 19,23

    En un mundo donde las leyes físicas se pueden alterar a voluntad, cuatro jóvenes, de una raza al borde de la extinción, se ven envueltos en una trama que se les escapa en entendimiento. Sus destinos, ligados de algún modo al futuro del universo que los envuelve, se ve acosado por manos maquinadoras. Ya cuando las cosas no podían empeorar más, antiguos señores del arte reaparecen para torcer su voluntad. Tras recibir la ayuda de dos desconocidos, deciden huir de la comarca vedada para siempre, mientras, la organización Pantex les hostigará hasta el final

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    La cruz del mundo Por: Manuel Jiménez Caballero 12,50

    En la soledad de su casa natal, Otto Rinkel, uno de los más afamados arqueólogos de la actualidad, se ve inmerso en una crisis de identidad que le lleva a plantearse toda su vida: sus valores, su trabajo, su propia identidad… Inmerso en esa lucha interior recibe una carta procedente del Vaticano que le hará salir de su letargo. ¿Cuál será el contenido de esa carta? Sin saberlo se verá inmerso en una trepidante aventura, en la que conocerá el amor y el dolor, en busca de una quimera, pero, quién sabe…

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    Ferrum et lutum Por: R. García Ramos/M. Ortiz Requena 16,35

    Este relato situado en la Baja Edad Media, nos introduce en una historia llena de aventuras, amor y amistad surgida entre dos personajes de culturas diferentes. Es una época de leyendas y personajes míticos, de cambios legislativos y del arranque de la política internacional, es el tiempo en el que se esbozan las nuevas lenguas y cuando se manifiesta el gran poder de la Iglesia y de las órdenes religiosas.

    Llegan tiempos difíciles de guerra y nuestros protagonistas se ven abocados a ella para defender los intereses insaciables de los reyes de ambas culturas.

    La amistad surge en una situación límite: La batalla de Sagrajas. Después, todo será distinto y valores como la familia, la amistad, el honor y el respeto a las religiones cobran una nueva dimensión en sus vidas. «Lo importante no son las ideas, sino las personas…»

    Una espada y un manuscrito de refranes, que aún hoy están en poder de sus descendientes, siguen manteniendo viva la llama que encendieron aquellos dos hombres en el siglo XI.

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    El ojo blanco Por: Guadalupe Eichelbaum 8,65

    Alicia es una inquieta niña de once años a la que apasiona el género de terror tanto en las películas como en los libros, pero… ¿Y en la vida real?

    Antes de que leas lo que le sucede debo hacerte una advertencia: ¡Ándate con ojo! (pero que no sea blanco)

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    El legionario Por: Aurelio Rafael Muñoz Rivas 11,54

    Sin saber por qué, me encontré en la entrada principal del acuartelamiento de La Legión, con el petate sobre mi hombro. Un soldado de puerta me ordena:

    —Lárgate de aquí chaval, esto no es para ti. Dejé mi saco en el suelo desoyendo las órdenes recibidas. No sabía adónde ir, ni a quién recurrir. A los cinco minutos apareció el sargento de guardia dándome las mismas órdenes que el soldado raso.

    —Chico, márchate de este lugar.

    En aquel preciso momento apareció un vehículo oficial militar parándose a mi lado. La ventanilla de atrás se abrió dejando ver una boina verde oscura que lucía una estrella de ocho puntas. El soldado y el suboficial se cuadraron, diciendo:

    —A sus órdenes, mi comandante. El muchacho ha interrumpido su entrada.

    Se bajó del coche el personaje jefe de alto rango. Era de una estatura media, de unos cuarenta años, musculoso y con un gran bigote. Se dirigió a mí mirándome fijamente en silencio, agarró mi barbilla y levantó mi cabeza:

    —Vaya, vaya. Apareces después de siete años. Súbete al vehículo, es una orden —y dirigiéndose al sargento, le manda—: Tráigame a mi despacho el petate de este nuevo soldado si no quieres perder tus cojones.» …

    Una historia descarnada y a veces cruel de un personaje peculiar, víctima de la sociedad y del tiempo que le tocó vivir.

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    El juego que todo el mundo conocía Por: Miguel López Zoyo 11,54

    Con un lenguaje coloquial y a través de la narración surrealista de un sencillo y prácticamente olvidado juego, en el que participan una serie de personajes anónimos, se realiza una crítica ácida y sarcástica de la sociedad que, a su vez, ofrece al lector claves para la reflexión, sobre distintos temas de actualidad.

    Dos amigos inventan entre borracheras un absurdo juego en la barra de un bar que sirve de trama al relato, en donde a medida que avanzan los capítulos este va tomando unas dimensiones insospechadas llegando incluso a tener repercusión mundial, involucrando en el mismo a políticos, gobernantes, etcétera. Haz tu pedido e intenta que nadie lo supere.

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    El gnomón y el péndulo Por: José Ruiz Mata 13,46

    En esta novela, segunda entrega que Ruiz Mata nos hace de sus ensayos sobre el fracaso, un marginal y un profesor desterrado a un pueblo perdido, son los protagonistas de una historia en la que se relaciona el fracaso con la degeneración y la degeneración con el fracaso.

    Una historia dura como es dura la realidad, sin filtros que atenúen los impactos, sin la falsa moralidad que justifica el cinismo, con una representación del sexo desde su aspecto más ruin y no por ello menos cotidiano, con descripciones hiperrealistas del trasfondo humano y su entorno hostil sublimados por el lirismo de la escritura.

    Un pueblo, que puede estar en cualquier sitio, va dando cabida a los desposeídos de la sociedad, a los perdedores, a los que solo les queda rumiar su derrota a la espera de un tiempo mejor que únicamente llega porque el destino a veces es condescendiente con sus criaturas.

    Con una prosa ágil y embaucadora, como ya nos tiene acostumbrado, Ruiz Mata nos va mostrando la miseria a la que unos hombres someten a otros hombres sin un claro motivo, quizá solo por sentir que los demás también sufren.

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    El día que fuimos dioses Por: Francisco Rodríguez Tejedor 18,27

    “Una historia sorprendente de personajes al límite”

    En la lluviosa Singapur, Indira, una muchacha india, no puede aguantar más tanta humillación y violencia. Allí ha ido a morir el gran escritor Peter Fleming, enfermo de cáncer, pero anhelante por escribir su último y definitivo libro. Lo reconfortará el joven Chow, que acaba de conocer la traición y pérdida del primer amor. «La victoria de unos siempre supone la derrota de otros». Dos personas desaparecen misteriosamente de un barco.

    El sevillano Fernando Olivares se recorre el mundo buscando respuestas, vendiendo aceitunas y, sobre todo, amando mujeres: en Hong-Kong, en Shanghai o en Bangkok. «Son como la misma lluvia que te moja una y otra vez en diferentes esquinas». Ricardo Raizábal viaja a Japón, por donde sale el Sol, a iluminar su oscura recámara llena de sexo y violencia. «Somos como dioses, pero de cuerpo frágil y perecedero ». El viejo Mateo echa pan a los cisnes del estanque del Parque la Fuente del Berro. Para ahuyentar el dolor.

    Solo la claridad del amor cruza como un rayo cegador tanta oscuridad. Ferdinand y Eva Sanlúcar pasean el suyo por los campos de Castilla y de Andalucía: Baeza, Sevilla, Toledo, Soria, Segovia, Sepúlveda, La Alcarria, El Escorial, escribiendo su tesis sobre el gran Antonio Machado y soñando con cambiar el mundo.

    Sí, todos los miembros de aquel grupo sintieron alguna vez el amor en su interior, se sintieron como dioses. Y cuando la vida los volvió a juntar, descubrieron que hay rescoldos que, por mucho que el tiempo pase, nunca se apagan. Y brillarán hasta después de la muerte.

    «Estos días azules y este sol de la infancia»

    Antonio Machado

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