Ensayo (70)
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    La Guerra Civil en la poesía española Por: Concepción Argente del Castillo 10,58

    Cuando el verano de 1936 aparece en España, el panorama poético español era verdaderamente floreciente, se podían reunir nombres como Juan Ramón Jiménez, Unamuno, Antonio Machado, Alberti, Lorca y el resto de sus compañero de generación, junto a ellos los más jóvenes que ya empezaban a adquirir personalidad en el firmamento artístico como Miguel Hernández y Rosales por no citar más que los nombres más conocidos y populares.

    El quehacer poético de estos hombres sufre durante la década 1930-40 un cambio bastante brusco dejando aparte la independencia ante los sentimientos de los más jóvenes y la fantasía modernista de los mayores, para buscar una palabra más existencial, más cerca del hombre y su vida. En este proceso hay que hacer las excepciones de rigor: Juan Ramón Jiménez, poeta de la «inmensa minoría» sigue fiel a su trayectoria primera, por otra parte la palabra de Unamuno y Machado desde un principio ha tenido un contenido ardientemente existencial el primero y serenamente existencial el segundo. Por ello, va a ser la palabra de estos dos hombres la más aceptada estos años: la de Unamuno como una influencia en el tono y en el desesperado sentir, la de Machado como un magisterio de persona y de profundidad y seriedad en el exponer.

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    Estudio sobre la prosa de Diego Hurtado de Mendoza Por: Juan Varo Zafra 10,58

    En su libro Carlos V y el pensamiento político del Renacimiento, José Antonio Maravall destacó la modernidad y la agudeza del pensamiento político de Diego Hurtado de Mendoza, una faceta del granadino que debe considerarse indisociable de las más conocidas de poeta, humanista e historiador. Aunque no dejó obras específicas sobre teoría política al modo en que lo hicieron muchos de sus contemporáneos, el pensamiento político de Don Diego puede rastrearse abundantemente en sus escritos en prosa, Guerra de Granada, Diálogo entre Caronte y el ánima de Pedro Luis Farnesio, en algunos de sus poemas, así como en su extensa correspondencia diplomática y particular. De esta última pretendemos ocuparnos en estas páginas; en concreto de las cartas correspondientes a la época en la que Hurtado desempeñó sus conocidas misiones diplomáticas en Italia.

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    El diábolo y la estrella Por: Francisco Hernández Márquez 12,50

    Cuando el lector llama a las puertas de un trabajo literario, espera una marcada forma de hacer; algo que responda a una estética prefijada.

    Desde la primera página de un libro de poemas, se espera respirar la rima y se pretende conseguir una musicalidad y un ritmo que, en su discriminación con la prosa, aunque sea poética, marque las distancias con aromas diferentes; la pluma tocada por la belleza.

    Ambas técnicas, magníficas y singulares por sus propios valores, pueden ser tratadas en un mismo trabajo, pero el logro de la mezcla, en un solo texto, puede llevar a experiencias que el espíritu agradece.

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    El Sáhara como metarrelato Por: José María Lizundia 11,54

    El autor hace un recorrido por las fuentes primarias que han construido el relato del Sáhara, que no son los saharauis, sino la bibliografía escrita sobre ellos. Algo sobre lo que ya nos advirtiera el historiador palestino Edward T. Said en su obra Orientalismo. El relato saharaui ha sido acuñado por periodistas, exmilitares, novelistas, algunos profesores y juristas internacionales y amigos de los saharauis en general, al lado de los cuales se encuentran, desde mucho antes que surgiera el conflicto, eminencias científicas como Julio Caro Baroja. No obstante, esas lecturas permiten al autor conocer un territorio, formas de vida, diferentes tribus y una historia reciente, distorsionada por juicios de valor que se empotran en el relato, confiriéndole intención y sentido. Es como si todos se hubieran puesto de acuerdo para contar un parecido relato. Un auténtico metarrelato que exige que todas sus partes estén perfectamente articuladas en pos de un fin que, además, resulta estar ya escrito. La objeción que se plantea en el libro es que no está escrito por quienes aún lo tienen que escribir.

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    El cuerpo que viene y otros ensayos efímeros Por: Antonio Campos 12,50

    Si los artículos de pensamiento publicados en los periódicos son pequeños ensayos jibarizados los discursos, las presentaciones de libros o las conferencias son, en general, por su mayor extensión, ensayos efímeros que, aparte de la audiencia concreta a laque va dirigida, no tienen más destino que morir acumulados en el cajón y en el olvido.

    Al amparo de este pensamiento y con el objeto de rescatarlos de su obligado silencio Antonio Campos ha agrupado en un libro los textos que ha elaborado para algunas de las conferencias, discursos o presentaciones que ha pronunciado en el curso de los últimos años. El contenido de los textos, escritos para auditorios muy diferentes, está constituido por temas muy diversos a los que hilvana sólo una misma autoría y, por tanto, un esquema de pensamiento y de referencias comunes aplicadas a situaciones muy distintas.

    Sus reflexiones sobre el cuerpo, la mujer, la educación, la investigación, el éxito, la vida, la cultura, el deseo o sobre algunas figuras de nuestra historia y nuestra literatura, están presentes en esos textos y, en diálogo con ellas, al igual que hiciera en su libro Manual de Reflexiones Urgentes, publicado en 2007, están también las reflexiones de todos aquellos pensadores, escritores y poetas que a través de sus libros han acompañado la vida de Antonio Campos en esa tertulia intemporal que supone siempre el contacto con el pensamiento y con los libros.

    Tras la lectura de estos ensayos efímeros será finalmente el lector el que diga, en última instancia, si las ideas y las palabras escritas para un instante fugaz merecían ser rescatadas o si, por el contrario, quizá hubiera sido mejor dejarlas ocultas y apiladas para siempre en la oscuridad de un cajón o en algún que otro desván de la memoria.

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    Nociones elementales de didáctica de la literatura Por: José Rienda 10,58

    El camino para llegar a ser lector es largo y a menudo está sujeto al caprichoso azar: depende muchas veces de que encontremos un libro, o a un autor o a un maestro que nos guíe… Lo importante es no dejar de buscar formas de proporcionar a las personas ese derecho a una educación ética y estética en virtud de la cual, no sólo serán calificadas de personas cultas y «leídas», con el consiguiente aumento de valor que esto tiene en el mercado social, sino que estarán dotadas de un beneficio aún más poderoso: el de ojos nuevos para ver el mundo y para verse a sí mismas.

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    Estamos ante un libro que es fundamentalmente de ideas, y en el que la crítica racional es el bisturí…….Sigue Leyendo

    Canarias, diveros nacionalismos Por: José María Lizundia 9,62

    Estamos ante un libro que es fundamentalmente de ideas, y en el que la crítica racional es el bisturí con el que el autor disecciona los lugares comunes, convenciones y estándares de opinión sobre el nacionalismo canario, así como cuestiones sociológicas o culturales en torno a él.

    Lizundia partía con ventaja a la hora de encarar este trabajo, ya que en él se da la perspectiva que le confiere ser un peninsular que lleva décadas en Canarias, y el conocimiento que le permite su antigua ubicación en el campo abertzale y en la izquierda, a lo que tampoco es ajeno su procedencia de una familia nacionalista vasca, ideas y afectos de los que en la actualidad se halla muy alejado.

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    «[…] La cuestión, pues, nos la planteábamos en primer lugar desde el propio trabajo en la escena; después…….Sigue Leyendo

    Teatro y escena Por: Antonio Sánchez Trigueros 10,58

    «[…] La cuestión, pues, nos la planteábamos en primer lugar desde el propio trabajo en la escena; después nos llegaría la fundamentación teórica de aquello que sentíamos en la práctica. Pero a este propósito hay que decir que antes de las incitaciones directas y definitivas de la semiótica moderna hacia la investigación fundamental de la vertiente espectacular del teatro (cuyos planteamientos han sido decisivos para muchos de nosotros), nuestra generación había leído a Ortega y Gasset, que en una memorable y anticipadora conferencia de los años cuarenta del pasado siglo, Idea del teatro, después de unos razonamientos absolutamente impecables, concluía con claridad que, más allá y por encima de un género literario, el «teatro es por esencia, presencia y potencia visión —espectáculo—, y en cuanto público, somos ante todo espectadores». Y a esa concepción nos empujaban también las enseñanzas en Granada del profesor Emilio Orozco que, en su fundamental Teatro y teatralidad del Barroco, adoptaba con insistencia la perspectiva escénica con el fin de fundamentar sus tesis sobre aspectos decisivos para la comprensión del arte de aquel periodo artístico que le apasionaba.»

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    Estos trabajos, fruto de una dedicación sostenida, aunque con intermitencia, a lo largo de los últimos veinticinco años,…….Sigue Leyendo

    Siete estudios sobre la Edad de Oro Por: Andrés Soria Olmedo 10,58

    Estos trabajos, fruto de una dedicación sostenida, aunque con intermitencia, a lo largo de los últimos veinticinco años, abordan ciertos temas de la Edad de Oro con la pretensión de no soltar el hilo de una tradición filológica e histórico-literaria que ha logrado grandes hitos en la ciudad gracias a maestros como Emilio Orozco, Antonio Gallego Morell, Nicolás Marín, Andrés Soria Ortega o Juan Carlos Rodríguez.

    Sus nombres (una forma de homenaje tan modesta como pertinente) se reiteran en las notas a pie de unas páginas donde una y otra vez vuelve a escribirse el nombre de Granada, de sus jardines, sus monumentos, los momentos de su gloria pasada, los códigos imaginarios y culturales que sostuvieron e inventaron su nombre. Tales códigos fueron siempre europeos y quizá todavía universales, como lo era la filosofía o filografía que resumió y difundió el exiliado —portugués, español, italiano, judío y por ahí también árabe— León Hebreo, a quien probablemente leyeron todos los autores que de que aquí se habla, de modo directo o…….

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    Los juicios de Lizundia chocan con la línea editorial de los medios de comunicación, con su catecismo,…….Sigue leyendo

    Contra el discurso hegemónico Por: José María Lizundia 10,58

    Los juicios de Lizundia chocan con la línea editorial de los medios de comunicación, con su catecismo, con su manual de adoctrinamiento. Y al hacerlo está poniendo en solfa su fachada ética, en tanto que esos medio, además de servir a intereses financieros, operan no ya como correas de transmisión del poder, sino como proveedores de ideología gobernante.

    Nuestro autor, por esto y por aquello, contra esto y aquello para decirlo unamunianamente, se subleva y reacciona. De ahí la etiqueta, fácil como todo marbete, que pueda señalarlo como reaccionario. Salvo que tomemos al toro por los cuernos y digamos: naturalmente, reaccionario como Julien Benda, otro dinamitero de la estupidez y el gregarismo de la opinión pública nuestra de cada día.

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    Antes de que muera el último árbol morirá el último hombre. Esta verdad hospedada en nuestro…….Sigue Leyendo

    Nuestra ciudad literaria Por: José Rienda 10,58

    Antes de que muera el último árbol morirá el último hombre. Esta verdad hospedada en nuestro porvenir, parasita incontestable en la magna sinrazón de quien niega el asombro ante el mundo. Y si cierto es que los incendios forestales se apagan en invierno, imprescindible se muestra conocer cuánto dinero se «quema» en nuestras arcas públicas cada vez que una hectárea de bosque barrunta calcinada nuestra brutalidad o, por supuesto, cada vez que despegan refuerzos «eventuales» de hidroaviones y «helicópteros botijo», según denominación específica de Paco, un cortijero de los de toda la vida. Me gustaría conocer estas cifras y otras muchas pertenecientes a los «anexos» de los incendios forestales (negocio de madera quemada, subcontratas, etc.), engranajes activos de una maquinaria que sólo funciona cuando la piedra arde…

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    De la cada vez más trascendental escuela antequerana, enmarcada entre el Manierismo y el Barroco, me he centrado…….Sigue Leyendo

    Ensayos sobre poesía andaluza del Siglo de Oro Por: José I. Fdez Dougnac 10,58

    De la cada vez más trascendental escuela antequerana, enmarcada entre el Manierismo y el Barroco, me he centrado en dos autores de muy distinto peso y valoración: uno de reconocida notoriedad, Pedro de Espinosa, pero sometido ya a una importante reconsideración valorativa por un sector de la crítica; y otro, Rodrigo Carvajal y Robles, cuya poesía lírica, sumida en largo olvido de siglos, precisa una obligada y justa vindicación, que, esta vez, realizo confrontándola con el legado del sevillano Fernando de Herrera. Dos cometarios bibliográficos, sobre el manuscrito granadino Poética silva, surgido en la reuniones de la Academia de don Pedro de Venegas, y sobre la antología Flores de poetas ilustres de España, del mentado Espinosa, complementan algunos de los temas abordados en estas páginas….

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    «En la plaza» es el título de uno de los poemas que conforman el hermoso poemario de Vicente Aleixandre Historia…….Sigue Leyendo

    En la plaza Por: Antonio Chicharro 10,58

    «En la plaza» es el título de uno de los poemas que conforman el hermoso poemario de Vicente Aleixandre Historia del corazón, de 1954, libro de poesía solidaria escrito con la mirada atenta sobre el paisaje de la historia. Pues bien, si traigo al recuerdo este texto no es por otra razón que la de justificar el título con el que di comienzo a la nueva etapa de mi colaboración con el diario Ideal y más concretamente con sus páginas suplementarias de cultura Artes y Letras y que hoy pongo al frente de este libro. En la plaza, en efecto, fue el nombre de aquella sección y de este libro, porque, al igual que el sujeto poético plantea en los anchos versos del poema en cuestión, es hermoso sentirse entre los demás rumorosamente arrastrado y no quedarse en la orilla como el molusco imitando calcáreamente a la roca. Es hermoso buscarse en los otros en la gran plaza abierta de este papel y no hacerlo en el espejo de tu soledad en un diálogo en el que no te oyes……

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    Pero si la vanguardia estaba presidida por el «existen-cialismo» de Beckett, Ionesco, Adamov, etc…, el de Moreno Arenas……Sigue Leyendo

    El teatro didáctico de José Moreno Arenas Por: Carmina Moreno 9,62

    Pero si la vanguardia estaba presidida por el «existen-cialismo» de Beckett, Ionesco, Adamov, etc…, el de Moreno Arenas es otro en cuanto a contenido. Y decimos que es otro porque su drama no se queda en «atestiguar la nada» de un mundo que se ha quedado sin conciencia, como es el caso de Beckett; o de asumir la idea del hombre desde el punto de vista de las contradicciones o de la metafísica, como es el caso de Ionesco; o de ligar el mensaje teatral a las ideas de corte político, como nos proponía Adamov; sino que él, a diferencia de esa nada existencialista que dominó la escena europea del periodo de entreguerras y que remite principalmente a los orígenes del hombre y a su primitivismo, se apoya en sus propias convicciones éticas o morales, y realiza un teatro con una «perspectiva» que aun sin proponérselo, tiene consistencia y es didáctica.

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    A través de las palabras de su propio autor, se descubren las ideas y opiniones de este literato del Siglo……Sigue Leyendo

    Costumbres y Arte Literario en la España del siglo XVII Por: Antonia Roberto Pérez 13,46

    A través de las palabras de su propio autor, se descubren las ideas y opiniones de este literato del Siglo de Oro que nos retrató la vida de la Corte, las costumbres y la actividad literaria de un tiempo de cambios y polémicas que muestran la sociedad del siglo XVII. Las corrupciones y la decadencia de costumbres y usos, la crisis económica y social, los vicios y virtudes de todos los estamentos, pasan por su pluma sin que haya ningún obstáculo que impida declarar sus propias opiniones. Con ideas claramente tradicionalistas y con una moral severa, Cristóbal Suárez de Figueroa, a través de los diálogos de cuatro personajes que hace coincidir durante un viaje a Italia, nos proporciona en El Passagero toda una panorámica de la Italia y la España barrocas, salpicada de lecciones morales y consejos útiles para la vida. Sus finas dotes de observador y sus juicios acertados sobre personas, ciudades, y maneras de vivir, no pueden dejar indiferente al lector actual deseoso de conocer un tiempo en el que se creía que España era un gran imperio, que el arte literario español estaba en el mejor de sus momentos, y, a pesar de todo ello, la sociedad atravesaba una de sus peores crisis no sólo materiales, sino espirituales y de creencias y confianza colectivas.

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