Año 2014 (31)
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    La estirpe del aire Por: Bartolomé Nieto 8,65

    Es La estirpe del aire un poemario que supone otra vuelta de tuerca en la percepción de la realidad humana, con una carga lírica de tal intensidad, con tanta fuerza visual en todos y cada uno de sus versos que los mismos devienen en la forma de un aleph a través del cual se puede contemplar la «traición de destinos» que son nuestra cruz, la jarra de todas nuestras desgracias y también el águila implacable que, al despertar a la luz artera, cada día nos arranca el hígado, el que en el principio fuera genésico núcleo del fuego purificador. Por todo ello, no resulta nada arriesgado (ni petulante) afirmar que La estirpe del aire no solo se lee sino que también se visiona, como una serie de fotogramas desplegados en el espectro de la luz vencida, como marcas y signos de un tiempo del que inútilmente pretendemos despojarnos por nuestro desdoblamiento en esencia natural, arrancada del Alma Absoluta, y, a la vez, en cosa emponzoñada por la ignorancia y el dolor rubeniano de ser vivo.

    ¿Y entonces? Entonces nada. Relajémonos y pensemos. Aún nos queda mucho camino por recorrer, si es que antes el espejo no se rompe en mil pedazos.

    Miguel Ávila Cabezas
    Ceuta, febrero de 2014

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    La condesa de la Alhambra Por: Pedro Blanco Naveros 15,38

    Ambientada en la Segunda República Española, transcurre por la Guerra Civil y la guerra del monte, la del maquis. Curro, gitano cantaor, sobrevive con su cante jondo y su guitarra flamenca de palo santo, de la discriminación de su etnia y de los horrores de la época que le ha tocado vivir, y tiene un apasionado romance con una condesa enclaustrada en un carmen de Granada, la condesa de la Alhambra.

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    La casa del cobertizo Por: Mustapha Busfeha García 22,12

    La casa del cobertizo es una novela histórica en la que a través de la familia de los Araichi, convertidos después en los Benomar, viviremos esos primeros años de desintegración de la sociedad granadina que ante el avasallamiento y humillaciones a los que se ve sometida, se aferra a sus principios para no perecer, aunque para ello tengan que disimularlos. Pero, como suele ocurrir en todos los momentos de fuertes crisis en el devenir de los pueblos, es en esos trances cuando surgen historias individuales donde se manifiestan las virtudes que hacen posible que el hombre se reconcilie consigo mismo. Una de esas historias es la que viviremos en La casa del cobertizo.

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    Historias de ángeles para el ángel Por: Santiago Martín 11,54

    Todas las culturas a lo largo de la historia de la humanidad han vivenciado de forma diferente las relaciones con unos seres superiores que han recibido el nombre genérico de ángeles; la interacción con ellos ha creado a lo largo del tiempo historias maravillosas y espléndidas esculturas y pinturas donde las personas veían reflejadas su experiencia o expectativas.

    Sin embargo, la sociedad actual ha perdido tal conexión con los ángeles y ya los hombres no los escuchan; han perdido todo su significado y quedado relegados a cuentos infantiles sin ningún contenido.

    En las presentes historias, el aleteo casi imperceptible de estos seres en los oídos de los protagonistas provoca preguntas, dudas y siempre confusión que los llevan a experiencias desconcertantes, en las que es imposible asirse a ideas frecuentadas que les den alguna seguridad. De esta forma, nuestros héroes se desarrollan como personas y abren caminos extraordinarios con nuevas experiencias para hombres futuros que quieran avanzar hacia lo ignoto.

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    En fuga irrevocable Por: Sultana Wahnón 10,58

    El título de este libro alude, claro está, al hermoso soneto de Quevedo que empieza con los versos «Retirado en la paz de estos desiertos / con pocos, pero doctos libros juntos…». Que el poeta fuera tan preciso en relación con la calidad y cantidad de los libros que debían acompañarle en su retiro, doctos, pero pocos, ha recibido ya mucha atención de parte de los especialistas en literatura barroca. Sin embargo, la reflexión que más nos concierne en lo que a la temática de este ensayo respecta, es la realizada a mediados de los noventa en La poética de la lectura en Quevedo, donde Darío Villanueva comentó este soneto en relación con el libro de Marshall McLuhan, La galaxia Gutenberg. Fue precisamente en este sentido, el de la inscripción de Quevedo en el nuevo universo tipográfico derivado de la invención de la imprenta, como Villanueva llamó nuestra atención sobre esos primeros versos del soneto, en los que Quevedo parecía haber establecido «una relación inversamente proporcional entre el número y la ciencia de los libros». De ahí también que, a pesar de los siglos transcurridos entre unos y otros, el teórico español pudiera detectar cierta relación entre lo contenido en dichos versos y la idea que, ya en los siglos XIX y XX, obsesionaba a autores como Poe o Pedro Salinas, igualmente convencidos de que «la superabundancia podía ser tan lesiva para la cultura como la escasez» (Villanueva, 1995: 19).

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    ICansado de mascar palabra tras palabra,un día me dije: «Prueba el silencio».Y a partir de entonces fuela verdadera poesía:[…]


    El sueño de Argos Por: Miguel Ávila Cabezas 8,65

    I

    Cansado de mascar palabra tras palabra,
    un día me dije: «Prueba el silencio».
    Y a partir de entonces fue
    la verdadera poesía:
    sin gritos, ni estridencias, ni requiebros de amor
    enmohecidos. Bebí la luz.
    Soy libre.

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    El poblamiento beréber en la frontera superior andalusí Por: Bilal Sarr 17,31

    «Et cependant les Berbères existent» es decir, «y sin embargo los beréberes existen», con esta aseveración sentenciaba Gabriel Camps (1927-2002), prehistoriador y antropólogo berberista francés, la cuestión de los rasgos identitarios beréberes. Y esto tras reconocer, después de décadas de estudio sobre la temática, que sólo la lengua constituía el elemento distintivo del conjunto etnocultural beréber. En esta ocasión, el presente volumen retoma esta frase como parte de su título para afirmar que, a pesar de la poca importancia que tradicionalmente se les ha dado, también existen asentamientos beréberes en la frontera superior de al-Andalus.

    Este libro es fruto de un proyecto postdoctoral concedido por el Ministerio de Cultura de España titulado «El poblamiento beréber en la Marca Superior de al-Andalus (siglos VIII-XII)» y desarrollado durante una estancia de dos años en Francia, en la Universidad de Toulouse II y la Universidad de París IV Sorbonne. En esta obra, como en el proyecto, se pretende realizar una reconstrucción de la presencia beréber en el área denominada «Frontera Superior de al-Andalus», es decir, aproximadamente en los territorios que hoy ocupan el tercio superior de Aragón y la parte occidental de Cataluña, con unos límites cronológicos que van desde la ocupación islámica (siglo VIII) hasta la conquista de la zona por los reinos feudales (siglo XII). Para acometer dicha tarea, se ha partido desde una perspectiva pluridisciplinar, analizando primero las fuentes escritas y toponímicas para luego acudir, siempre que ha sido posible, a la arqueología extensiva. En este sentido, deben subrayarse las dificultades que ha entrañado un estudio de tal índole: a la escasez y a la subjetividad frecuente de las fuentes árabes relativas a lo beréber, debe unirse el poco interés que hasta el momento había despertado la zona en lo que a los estudios beréberes se refiere. Todo esto le confiere a la actual monografía un carácter original, constituyendo hasta el momento el único análisis global sobre los beréberes en la frontera superior.

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    El ensayo en la literatura canaria Por: José María Lizundia 11,54

    En la literatura canaria se ha cultivado con notable éxito el ensayo, pero básicamente el de crítica literaria y artística; lo que ya es más difícil encontrar es el de ideas o pensamiento. En relación a esto se plantea a veces, a partir de un enfoque estético, pero también antropológico, la relación entre el dinamismo y proyección del sentido histórico frente a la fijeza inspiradora y poética de la geografía, que abanderan valores enfrentados. Esos temas permiten indagar en el ensayo intelectual propiamente, y ahí entran personalidades como María Rosa Alonso, Francisco Aguilar y Paz, José Arozena, Blas Cabrera, Juan Manuel Trujillo, Fray Lesco o Domingo López Torres, contrastados con Gaceta de Arte (en general), fetasianos, la Generación de los 70 o la Atlanticidad. Por último, se aborda el momento socioliterario y editorial de estos últimos años pródigos en subvenciones.

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    El collar de la memoria Por: Francisco J. Martín Franco 14,42

    Diez años después de la conquista de Granada por los castellanos (Safar del año 897 Hégira; enero de 1492), Abû Bakr, bautizado como Rafael Torres, se traslada a Almuñécar junto a su familia. El bautismo forzoso, la humillación y la desventura ya venían marcando desde entonces la suerte de esta familia de conversos (o cristianos nuevos), como ejemplo del resto de los millones de españoles mudéjares que impregnaban con sus artes y costumbres la vida urbana y rural de todo el país. Una España que dejaba atrás aquel espíritu conciliador del primer renacimiento europeo en árabe, que fuera Al Ándalus, un auge cultural y científico donde lograban prosperar las tres religiones.

    Un país que fue cerrado a finales del siglo XV y principios del siglo XVI a una única doctrina por el papado y la corona (expulsando a moriscos y judíos); en el que ya comenzaba a rezumar la picaresca; donde pronto imperaría la intolerancia despiadada de la Inquisición y la discriminación por la “supuesta limpieza de sangre”; y donde las revueltas (fratricidas y “comuneras”) por la libertad y la supervivencia iban a ser decisivas.

    Además de Granada y Almuñécar, las ciudades de Andújar, Toledo y Úbeda son el escenario renacentista de este apasionante periplo novelado; un viaje donde el amor entre jóvenes de distinta fe (como el que embarga a Rafael y Juliana, nuestros protagonistas) resulta prohibido pero no imposible; y, donde a la vez, ambos personajes, en la casa de la mística de Úbeda llamada Yehudá, se aventuran en una nueva búsqueda espiritual, la vía sufí del conocimiento esotérico latente en el Islam.

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    Del desamparo a la esperanza Por: José López Ruiz 18,27

    Una carta entre libros viejos lleva a Sergio a conocer una emotiva y complicada historia familiar, a cuyo desenlace está llamado a contribuir. La presencia de Esperanza, una niña de ciudad que pasa sus vacaciones entre el pueblo serrano y el cortijo donde viven sus abuelos, supone una pequeña revolución en esos contextos. En ese espacio bucólico, entre riñas y suspiros, irá tejiendo una red de implicaciones emotivas con sus primos, con las mellizas y con Luis Sandoval, nieto del amo de la hacienda del cortijo, que la reclaman cada verano.

    Superando remilgos de falsa familiaridad acuñados en la niñez, entre Luis y Esperanza surge un amor de juventud, que irá creciendo por encima del control que se ejerce en un pueblo, y de muchos reparos familiares que terminan por ahogarlo.

    Ya adultos, se reencuentran en la gran ciudad con sus vidas trazadas, lo que no impide que, en un cocimiento lento, se busquen y se amen apasionadamente, sobre querellas familiares y cualquier otro compromiso. Sin embargo, el pasado se hace presente rompiendo silencios, aireando secretos y haciendo de ese amor, cosecha de una historia de desamparo que se sembró en generaciones anteriores.

    Como telón de fondo, los cambios sociales durante la década de la transición y el contraste entre el mundo urbano y rural; sobre cómo la mentalidad de pueblo va moldeando personalidades y encorsetando espíritus tan libres como el de Esperanza, hasta que se rompen moldes y salta el escándalo, que corre de boca en boca sin más restricción que la catadura moral del correveidile de turno.

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    De vírgenes, verdugos y poetas Por: Jesús Serrano Garijo 18,27

    El culto de Santa Eulalia alcanzó enorme importancia en Europa, pues, originaria de Mérida, la hallamos desdoblada en Barcelona, sepultada en Oviedo, Barcelona o Elne, convertida en personaje literario en Calahorra, Mérida, Barcelona, Toledo, Saint Amand les Eaux, San Millán de la Cogolla, Oviedo y Granada, y adorada en cientos de ciudades, villas y templos de España, Francia e Italia. Nosotros, sin embargo, hemos querido reivindicar su interés literario, pues, con frecuencia, el culto religioso vela o deja en segundo plano el valor filológico o estético de los escritos. Por ello, al margen de la hagiografía y de la devoción popular (que, por otro lado, respetamos), hemos tratado de ofrecer la dimensión poética de Eulalia u Olalla, desde Prudencio hasta García Lorca basándonos en los textos más notables dedicados a ella.

    En realidad, nuestro trabajo tenía como fin repasar la leyenda eulaliana (primera parte) para explicar la genial versión lorquiana (segunda parte). Pero como la tradición literaria, obviamente, no nos bastaba, hemos rastreado las fuentes del romance en la familia e infancia del poeta, en sus estrechas relaciones con Falla, Dalí y Cataluña, en sus conexiones con otros romances lorquianos y con Mariana Pineda, y en su compleja personalidad. En nuestro estudio del romance hemos combinado la atención a los estudios monográficos anteriores con los frutos de nuestra lectura y, por último, conectamos el Martirio con el asesinato del poeta.

    Recogemos y anotamos, además, cinco textos completos esenciales: los de punto de partida (Prudencio) y final (García Lorca) y, en medio, La Pasión visigoda, base del texto de fray Luis de Granada que ofrecemos y que debió de conocer Lorca, y el Aucto de Sancta Eulalia que anuncia algunos temas del romance lorquiano.

    Además del interés general que puede suscitar el libro, ofrece numerosas sugerencias para docentes

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    Con Virgilio en el sofá Por: Miguel Ávila Cabezas 12,50

    Hoy Virgilio vino a echarse a mi diestra en el sofá de terciopelo rojo. Ciertamente yo no lo esperaba pues él sabe sobradamente que cada cual es dueño y señor del espacio que le corresponde en suerte vital, y de la misma manera que nunca se me pasaría por la nevada cabeza ocupar el suyo, por ejemplo, elucubrar escatológicamente en su terrario, donde no habitan reptiles ni anfibios sino los eventos consuetudinarios que acontecen después de la digestión de su pienso para gatos esterilizados y con tendencia al sobrepeso, no veo por qué motivo él tiene que hacerlo con el mío aprovechándose de que en tal momento no estaba yo muy ojo avizor que digamos por más que enfrente tuviese a un cada vez más rejuvenecido y eternamente optimista Jordi Hurtado bregando en la pregunta caliente con los tres concursantes de «Saber y ganar». ¿La procesión va por dentro? Virgilio es más listo que el hambre que él nunca pasa y aprovecha la ocasión en que yo me comienzo a ir, flotando, por el abismo del sueño para echarse en el sofá, a mi diestra, y, claro, ponerse a ronronear que es lo que sin duda más me embelesa, más, incluso, que el hecho mismo de que, al primer envite, el ganador del reto acierte el enigma planteado en la parte por el todo.

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    Cartografía humana Por: Juan García López 8,65

    Desde muy temprano, Juan García ha advertido un urbanismo poético en la ciudad de Granada afín a sus sentimientos. Un trazado de terminaciones nerviosas que discurren paralelas a las calles, y donde el amor, la soledad, el deseo o la desolación, se diluyen en grandes extensiones de asfalto.

    Este urbanismo, contado a veces de forma desgarradora, otras veces refugiado en un lenguaje dócil y envuelto de inocencia, podría ser un viaje hacia el interior del poeta, y finalmente, su propia concepción de la poesía: un espacio donde mostrar las pasiones humanas.

    Un idioma, donde lo urbano y lo carnal se confunden, que se ha ido extendiendo a otras ciudades o a otros países, que ha ido cambiando o atravesando pasos fronterizos; como lo han hecho los propios sentimientos del poeta.

    Cartografía humana es el final de este recorrido poético.

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    Cancionero flamenco Por: Pedro Blanco Naveros 9,62

    Este Cancionero tiene varias lecturas, todas ellas compatibles entre sí:

    Como un compendio de letras flamencas independientes y que por tanto pueden interpretarse sin más, escogiendo aquellas que mejor se adapten al estilo de la cantaora o del cantaor correspondiente.

    Como una obra teatral de flamenco de cante jondo, donde un recitador va dando entrada a los diferentes palos flamencos que conforman la obra y que tienen un objetivo común, que es expresar una historia de amor entre un gitano y una dama de alcurnia.

    Y como una Rapsodia flamenca, que a símil de los poemas de Homero recitados en la antigua Grecia por cantores de aquellos tiempos, forma una composición de fragmentos de prosa poética que son declamados e incluso cantados, por un rapsoda que interpreta el sentimiento de lo que transmite, alternando con un grupo flamenco, entre palo y palo, que a su vez expresa con su música y su cante, una historia de la discriminación gitana, entremezclada con una de las historias de amor más bellas jamás contada.

    Es por tanto muy difícil encuadrar con certeza el género al que corresponde este Cancionero, tal vez, ¿una recopilación de letras flamencas?, ¿un libro de poesía?, ¿una pequeña obra teatral?, etcétera.

    Sin embargo, yo prefiero encuadrarlo como una Rapsodia flamenca, de poemas y palos flamencos, llenos de poesía y de la idiosincrasia de un pueblo genuino, el que puebla Andalucía.

    Todo ello está basado en la novela La condesa de la Alhambra.

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    DESPERTARSiete de la mañana: un aguijónde epiléptica abeja me desgarrael himen fragilísimo del sueño,los tímpanos y el alma embelesada […]


    Cada día, cada tarde, cada noche Por: Ignacio Caparrós 8,65

    DESPERTAR

    Siete de la mañana: un aguijón
    de epiléptica abeja me desgarra
    el himen fragilísimo del sueño,
    los tímpanos y el alma embelesada
    en la onírica y plácida penumbra
    que cobija mi cuerpo bajo mantas.
    Siete flechas me hieren, como siete
    serpientes que durmieran en mi cama,
    como siete carámbanos rajándome
    el corazón, los ojos y la espalda.
    La pereza parece ser propicia
    si a las siete, con siete bofetadas,
    el puño polifémico del tiempo
    me horada el esternón y la garganta,
    y con música rock o un blues sinfónico,
    o el agudo sonar de una campana,
    vocifera; «¡despierta, gilipollas,
    espabila, despiértate, levanta!».

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