Año 2012 (46)
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    La balada del anarquista Por: Iagoba Bermeosolo Mendía 12,50

    Kurtz, viejo soldado de origen irlandés, antiguo miembro de las Brigadas Internacionales en la contienda española de 1936, vive sus últimas horas en una modesta pensión de Barcelona. Recluido entre viejos recuerdos decide dejar constancia de la que fue una historia de amistad con un joven soldado de poca fortuna del bando nacional a quien, por estas cosas del destino, tuvo que custodiar durante su cautiverio hasta su posterior fusilamiento.

    Danae, joven periodista de intachable trayectoria profesional y una más que complicada vida personal, nieta del joven soldado desaparecido, recibirá en la vivienda familiar una extraña carta en la que se le requiere a viajar a la ciudad de Barcelona si quiere saber toda la verdad sobre la ejecución y posterior desaparición del abuelo Cándido.

    Iniciará un viaje al encuentro de Kurtz con la única intención de conocer toda la verdad sobre este episodio familiar que durante décadas ha estigmatizado a la familia. Lo que no sabe es que este viaje cambiará su vida.

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    Integración Por: José Olivero Palomeque 13,46

    Se desarrollan unas secuencias para mostrar los momentos en que se discrimina a alguien por sus limitaciones, ya sean físicas o psíquicas. Frente a las aptitudes de unos que se consideran superiores a otros, conviene caer en la cuenta que las actitudes de los discriminados pueden ayudarles a superar sus propias limitaciones, incorporando a sus vidas otras aptitudes. En esta narrativa se muestra a unos personajes que nos conducen a hacer esta reflexión:

    La ardilla es un animal ágil para trepar y saltar entre los árboles, mientras que el niño tiene habilidades para resolver situaciones.

    El zorro es astuto y veloz en la carrera, mientras que el niño muestra su propia inteligencia.

    El mirlo vuela con soltura y libertad, el niño tiene imaginación y autonomía para actuar.

    La rana es observadora y escurridiza, mientras que el niño siente curiosidad por todo lo que le rodea.

    El lince tiene una excelente visión, el niño tiene fuerza de voluntad y afán de superación.

    De esta manera se pretende hacer una reflexión sobre la discriminación que se sufre cuando no tenemos las mismas oportunidades que los demás sin dejar de ser uno mismo, con sus limitaciones y cualidades.

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    Infancias perdidas Por: Luis Casasín Piqueras 15,38

    Que al protagonista de esta historia se le «arranque» de donde los enmohecidos hierros circundan las almas de bondadosas hermanas de la caridad, hospicio, y se le ingrese en una de esas hediondas instituciones, colonia agrícola, para el amo cubrirle de miseria y hambre dictatorial esto, en un principio, no debe de preocupar a aquellos individuos cuyos despiadados corazones se hallen protegidos por la ley de ricos.

    El objetivo de “Infancias perdidas (El pequeño rebelde)” es el de hacer llegar, al amigo lector, esa falsa bondad referida al uso de las buenas costumbres cuyos actos malignos hacen del hombre un ser hipócritamente muy suyo.

    Es un desacato al poder y una vergüenza popular que los jóvenes que aparecen aquí, hayan salido del más puro odio marginal; que un muchacho sea hospiciano por decreto ley y que sus dos mejores amigos unos tullidos; que el resto de compañeros nada mejor que él y el hambre su mejor aliado.

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    Grises y opacos Por: Miguel Puche Gutiérrez 13,46

    Grises y opacos narra la historia de la relación que mantienen una madre con su hijo contemplado desde el punto de vista de éste. El joven, de treinta y siete años, se ve obligado a salir de casa, a diario y por imposición materna y a muy pesar suyo, a buscar un trabajo que él cree no necesitar –«¡Bastante hay con la paga de viudedad!»–. En su vagar por la calle, encuentra el mismo desorden que rige su sentido común. Vito, de personalidad y entendederas sui géneris, se sumerge en un mundo absurdo donde la realidad y lo imaginario se funden para construir una historia disparatada, en la que subyace una trayectoria coherente dentro de unos seres incoherentes y que no lo son más que los que encontramos a diario en la calle o en el mismo trabajo. Estos personajes que no desentonan en el contexto, parecieran estar hechos a la medida del protagonista. Entre ellos, destaca una joven de su misma edad que, acompañada de sus dos tías, tiene como afición ir cantando por la calle. En Grises y opacos, nos adentramos en el mundo onírico de sus personajes mientras, éstos, se mantienen bien despiertos. La narración nos llevará desde la introspección a la carcajada al discurrir por su amena lectura.

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    Génesis del Alboroto Por: Juan Ramón Barbero Barrios 15,38

    Mauricio Palacín, un joven periodista sevillano, tiene la exclusiva de su vida. Acaba de descubrir la existencia de un escritor desaparecido veinte años atrás, Mateo Velarde. Éste ruega al reportero que no publique nada. Quiere seguir siendo invisible. Alcanzan un pacto: a cambio de su silencio, el periodista obtiene algo que modificará su trayectoria profesional y le dejará una profunda huella en su personalidad.

    Al tiempo, y aun con los recelos iniciales, ambos emprenden la aventura filosófica de encontrar el momento privilegiado del origen del conflicto, tanto en lo individual como en lo social. Y todo ello, a pesar de la inevitable distancia de sus opiniones en relación con la política, la moral y la vida en general.

    Génesis del Alboroto está atravesada, además, por una historia de amor, la que mantienen Palacín y Sole, una chica dispuesta a curarse de las heridas que su belleza le ha provocado.

    Su sorprendente final pone de relieve hasta qué punto el escritor Mateo Velarde ya no es ése que todos sus seguidores esperaban que fuera.

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    Estudio sobre la prosa de Diego Hurtado de Mendoza Por: Juan Varo Zafra 10,58

    En su libro Carlos V y el pensamiento político del Renacimiento, José Antonio Maravall destacó la modernidad y la agudeza del pensamiento político de Diego Hurtado de Mendoza, una faceta del granadino que debe considerarse indisociable de las más conocidas de poeta, humanista e historiador. Aunque no dejó obras específicas sobre teoría política al modo en que lo hicieron muchos de sus contemporáneos, el pensamiento político de Don Diego puede rastrearse abundantemente en sus escritos en prosa, Guerra de Granada, Diálogo entre Caronte y el ánima de Pedro Luis Farnesio, en algunos de sus poemas, así como en su extensa correspondencia diplomática y particular. De esta última pretendemos ocuparnos en estas páginas; en concreto de las cartas correspondientes a la época en la que Hurtado desempeñó sus conocidas misiones diplomáticas en Italia.

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    Este invierno Por: Manuel de Pinedo García 12,50

    Este invierno es la novela de un pueblo de España: Guatiana, y de sus gentes, de su parálisis de hielo, donde un joven prepara oposiciones, se enamora y escribe. En las frecuentes visitas que hace a una librería se va enterando, por boca del librero, que pertenece al extenso grupo de los «vencidos», de lo que ocurrió en nuestra Guerra Civil y, lo que es más importante, de lo que sucedió al finalizar la contienda. ¿Qué reacciones va a producir en su mente y en su comportamiento ese caudal de información?

    El joven, para descansar de los estudios, que considera el único camino para escapar de aquella realidad que le oprime y que tan poco le gusta, de vez en cuando, juega unas partidas de ajedrez, o se reúne con los amigos, para charlar al calor de una jarra del buen vino del país. Y escribe, sobre todo escribe, sin abandonar nunca los estudios ni las clases, a las que asiste con rigurosa puntualidad. Ahora se enfrenta a su tercera novela. ¿Qué escribe y por qué escribe?

    Podría decirse que el personaje central de Este invierno es Guatiana, la ciudad que cuando luce el sol ve cómo la sombra de su catedral cae verticalmente sobre calles y plazas, aplastando la vida, que agoniza en suspiros; luego, durante las noches, acuden los fantasmas del pasado, y, a veces, se siente la extraña presencia del diablo y su corte de brujas, sobre la arcilla de las montañas, en un gigantesco aquelarre.

    En la plaza porticada las farolas han olvidado el ballet de la primavera y ya no hay enamorados que se juren amor eterno. Sin embargo, siguen las miradas acechantes detrás de los visillos.

    Finalizado el invierno del 52 el joven, ilusionado, viaja a Madrid para examinarse. ¿Va a influir el pasado de su familia en el resultado de las oposiciones?

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    Estación Sur Por: José Antonio Santano 11,54

    José Antonio Santano, el poeta que alienta en esta obra, escudriña su mundo y el mundo que le rodea desde la atalaya privilegiada de la palabra y, con lucidez de pensamiento, dispara flechas directas a un blanco cambiante que es la propia existencia. Las flechas llevan, untando su acerada punta, el ungüento del asombro, la sorpresa, el desasosiego y, también, la angustia de vivir.

    Un libro idóneo para leer pausadamente y meditar sobre las trescientas sesenta y cinco reflexiones que, como oleaje persistente sobre la playa, se derraman a lo largo de las páginas del libro. Ramalazos de vida, visión abierta y variada del mundo, confesiones del yo lírico que desasosiegan el espíritu del hombre moderno.

    Joaquín Benito de Lucas

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    Ese día piensa en mí Por: Iñaki Escudero González 12,50

    El hijo de un conocido empresario local aparece muerto en circunstancias escabrosas. El posterior intento de esclarecimiento de dicha muerte por un antiguo amigo de la familia, un investigador de medio pelo, amargado y antisocial, sirve como marco para el retrato de una generación de jóvenes totalmente perdidos, adocenados a causa del alcohol y de las drogas. Jóvenes a los que sus padres, con actitudes no menos reprobables que las suyas propias, han provocado, o al menos permitido, la monumental estafa en que se han convertido sus vidas. Ese día piensa en mí es un relato duro y desesperanzado sobre la huella que deja el paso del tiempo en unos jóvenes que al llegar a la madurez no se reconocen a sí mismos, y mucho menos a sus hijos, a pesar de que ambas generaciones comparten numerosos puntos de encuentro.

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    En el baño Por: Fernando Molero Campos 13,46

    Que en este país se publica mucho y se lee poco es una cantinela que se repite de cuando en cuando en los medios de comunicación y en foros relacionados con la cultura literaria o el hábito lector. Quizá sea cierto. Seguro que sí. Como también es verdad que estos nuevos tiempos de prisas y aceleración existencial (todo el día corriendo de aquí para allá como si fuéramos a ganarle la carrera a la muerte, que sin sudar siquiera nos espera en la línea de meta) nos obligan a dejar en segundo plano algo tan importante como es la lectura: el alimento más nutritivo y las vitaminas más energéticas para el fortalecimiento del espíritu humano.

    Para ayudar a regular el equilibrio mente-cuerpo y el tránsito intestinal se ha escrito este libro. Bueno, para eso y para contribuir modestamente a darle la vuelta a las estadísticas.

    En el baño es una colección de relatos cortos y muy cortos escritos para ser leídos en íntimo recogimiento con nuestras necesidades fisiológicas básicas de evacuación, aunque se permiten otros lugares y otros momentos de lectura. Son historias de humor, de terror, de (des) amor, de nostalgia y desolación, de aventura, de pérdidas, realistas o de corte fantástico, que desnudan muchos de los comportamientos humanos y tienen como escenario, básicamente, el cuarto de baño, convertido este en un espacio mítico en el que todo es posible, en el que caben secretos y mentiras, y en el que se despliega la vida con toda su gama de colores, como un arcoíris que naciera en el brillo de los azulejos y se emboscara en el territorio mágico de los espejos.

    De este libro han dicho: «Un buen compendio de asistencia espiritual que todo trabajador del gremio debería llevar en su caja de herramientas.» Juan Araujo Méndez. Fontanero.

    «En el baño ha hecho más por la revitalización del sector que todas las ferias de muestras y anuncios publicitarios sobre el producto.» María Casajuana Piedra. Directora General de empresa de fabricación de sanitarios.

    «Un libro que no debería faltar en ningún cuarto de baño.» Mateo Alemán Cisneros. Presidente de la asociación Diarrestop.

    «Como los buenos vinos, los textos incluidos en este vademécum, han de ser degustados sin excesos. Que el abuso no nos acarree problemas de salud.» Simón Pejiguera Ronzález. Coloproctólogo.

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    El llanto, la sangre, el fuego Por: Rafael Calero Palma 12,50

    “El llanto, la sangre, el fuego” es una colección de poemas y relatos que giran en torno a la recuperación de la memoria histórica. Rafael Calero Palma se zambulle de lleno en una época de la historia de España —la que va desde la instauración de la II República hasta la posguerra, pasando por la Guerra Civil— tan cruel como fascinante. En las páginas de este libro conviven figuras históricas de la talla de Buenaventura Durruti, Federico García Lorca, Virginia Woolf, Langston Hughes, Miguel Hernández, Woody Guthrie, Primo Levy, La Niña de los Peines o Matilde Landa con personajes anónimos, no por ello menos significativos. En “El llanto, la sangre, el fuego”, se mezclan realidad y ficción, poesía y prosa, ensayo y relato, presente y pasado, con un único objetivo: recuperar del olvido a los que lo dieron todo sin pedir nada a cambio.

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    El diábolo y la estrella Por: Francisco Hernández Márquez 12,50

    Cuando el lector llama a las puertas de un trabajo literario, espera una marcada forma de hacer; algo que responda a una estética prefijada.

    Desde la primera página de un libro de poemas, se espera respirar la rima y se pretende conseguir una musicalidad y un ritmo que, en su discriminación con la prosa, aunque sea poética, marque las distancias con aromas diferentes; la pluma tocada por la belleza.

    Ambas técnicas, magníficas y singulares por sus propios valores, pueden ser tratadas en un mismo trabajo, pero el logro de la mezcla, en un solo texto, puede llevar a experiencias que el espíritu agradece.

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    Como todas las cosas Por: Elena Rodríguez 8,65

    Elena Rodríguez García (Barcelona, 1982) cursó estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Sevilla y es Licenciada en Teoría de la Literatura por la Universidad de Granada. Entre 2005 y 2010 vivió en Bonn y Heidelberg (Alemania) donde trabajó como profesora de español en la universidad y colaboró con grupos de teatro independiente. Desde 2010 es profesora de Lengua castellana y Literatura en centros de Secundaria andaluces. “Como todas las cosas” es su primera publicación.

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    Por el cielo del corazónuna cigüeña lleva en su picohierbabuena y un rayito de sol.Por el cielo de la sangreuna cigüeña de fuegosiembra la semilla del amory arde.[…]


    Cigüeña de nieve Por: Custodio Tejada 11,54

    Por el cielo del corazón
    una cigüeña lleva en su pico
    hierbabuena y un rayito de sol.
    Por el cielo de la sangre
    una cigüeña de fuego
    siembra la semilla del amor
    y arde.

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    Sinopsis Paquita sobrevive con su familia en un corral de vecinos en el centro de Sevilla hasta que, ya mayor, la desahucian mediante un engaño, lo que indigna a José, un simple empleado de banca que nunca se había metido en política. Este hecho le hace replantearse muchas cuestiones. De su mano vamos recorriendo lugares […]


    Al final Por: Wenceslao Moreno 13,46

    Sinopsis

    Paquita sobrevive con su familia en un corral de vecinos en el centro de Sevilla hasta que, ya mayor, la desahucian mediante un engaño, lo que indigna a José, un simple empleado de banca que nunca se había metido en política. Este hecho le hace replantearse muchas cuestiones. De su mano vamos recorriendo lugares de la ciudad en los que se buscan soluciones alternativas a esta sociedad insolidaria y materialista (El Pumarejo, Corrala La Utopía…) y conociendo planteamientos desconocidos e impensables para él anteriormente. Es una novela que parece una crónica. O una crónica que parece una novela. En ella se van mezclando situaciones y personajes con las calles y plazas de la ciudad de Sevilla, dibujando un cuadro de costumbres en el que se reflejan tristezas y alegrías, problemas y esperanzas, ilusiones y desengaños que pueden ser comunes a cualquiera de nosotros, pero que devienen únicos en su contexto. No es la Sevilla turística, colorista y jaranera la que aquí se refleja, sino la Sevilla popular y trabajadora, la Sevilla real que pasa desapercibida a los ojos de todos sus visitantes y también a los de un sector importante de su población.

    Capítulo 20

    Paquita permanecía sola en su casa, preocupada por su hijo, por lo que pudiera pasar. Y no tenía a nadie con quién hablar, ya no quedaban vecinos en el edificio. Todos se habían marchado, mejor dicho, a todos los habían echado. Don Gerardo, el dueño, había conseguido que abandonasen sus viviendas a base mantener el inmueble en unas condiciones deplorables – con cortes continuos de agua y de luz y sin efectuar los arreglos más perentorios, lo que originó techos con abundantes goteras y paredes de dudosa estabilidad – por una parte y, por otra, ofreciendo una miserable gratificación, que no llegaba ni para pagar el alquiler de un año en la vivienda más humilde. Pero casi todos los vecinos podían pagar un alquiler en otro lugar y prefirieron marcharse a seguir viviendo en esas lamentables condiciones. Casi todos, porque Paquita no podía pagar apenas la mensualidad que le cobraban por esta vivienda y, mucho menos, hacer frente a una mudanza y a otro alquiler más elevado…

    Capítulo 42

    José cruzó la calle hasta el edificio de los juzgados. El inicio de la manifestación se había convocado en el Parque de María Luisa a las ocho de la tarde y faltaban sólo diez minutos para la hora prevista. Se veía movimiento de gente yendo hacia allí. “Es posible que no sea un fracaso total, a lo mejor acudimos unos cientos de personas”, pensó. Continuó caminando junto al pequeño parque que hay frente al Rectorado, antigua Fábrica de Tabacos, y cada vez se podía apreciar mayor cantidad de afluencia, hombres, mujeres y niños, algunos incluso muy pequeños, conducidos en un carrito por sus padres, que acudían a la llamada anónima. Cuando llegó a la verja del parque, aledaña al edificio que circunda la Plaza de España, una enorme multitud ocupaba todo el espacio peatonal y sus alrededores, desde el Bar Citroen hasta más allá de la entrada a la Plaza de América. Y varias personas, jóvenes la mayoría, ofrecían a los participantes pancartas pequeñas y rudimentarias que habían elaborado entre los mismos organizadores. José cogió la primera que le ofrecieron, en la que se podía leer:

    NACIONALIZAR CAJAS Y BANCOS

    La Banca al banquillo

    Precisamente a él, que era empleado de banca. Pero bueno, alguien tenía que llevarla. Y con ese lema se incorporó a la manifestación…

    Capítulo 52

    Manuel llegó al punto de información indeciso, temeroso, se sentía culpable. Tanto y tanto habían repetido los medios de comunicación que los culpables de la crisis éramos nosotros, por vivir por encima de nuestras posibilidades, que mucha gente había llegado a creérselo. Pero no era cierto, ni siquiera era posible, nadie puede vivir por encima de sus posibilidades, en todo caso, podrá vivir en la medida que le permiten sus posibilidades, pero nunca por encima. Sí, es cierto que la gente pedía créditos para vivir mejor, comprarse una vivienda, un coche, irse de vacaciones,…Pero si el banco, que era el que entendía de economía, se los daba, él sabría por qué. Los que pedían créditos no eran sesudos economistas ni expertos en finanzas, eran albañiles, pintores, electricistas, dependientes, cajeras,… asalariados en suma, que carecían de conocimientos sobre economía…

    Capítulo 58

    Y allí, en esa bancada invisible, se hallaban ubicadas algunas vecinas de La Corrala Utopía que habían asistido porque ese día, en ese mismo pleno del Ayuntamiento, iban a tratar de su problema, uno de los partidos de la oposición había presentado una moción solicitando que se restituyese el suministro de luz y agua a esas pobres familias, perseguidas no sólo por la desgracia, sino también por la institución que supuestamente debía representarlas, defendiendo su derecho a una vivienda digna con las necesidades mínimas de energía eléctrica y de agua. Todas portaban un folio en la mano, era una copia del impreso que les habían exigido firmar para poder acceder al pleno y en el cual se enumeraban las normas establecidas para los asistentes, entre ellas, que no podían intervenir, hablar, protestar ni exhibir ningún tipo de pancarta, pasquín o similar so pena de ser expulsados de inmediato de la sala. La mujer que llevaba la pancarta de La Corrala bien doblada en el interior de su bolso, se aferraba a él y lo apretaba contra su vientre, como queriendo ocultarla aún más…

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