Año 2002 (21)
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    Hay hechos y personas en el devenir de la historia y de la vida que nos hacen contemplar el mundo en su realidad trágica, sí, pero «tragedia esperanzada»…


    Don Benigno Vaquero Cid Por: Ángel Cobo Rivas 14,42

    Hay hechos y personas en el devenir de la historia y de la vida que nos hacen contemplar el mundo en su realidad trágica, sí, pero «tragedia esperanzada»… Y en la más reciente historia de nuestra España, de nuestra Andalucía, de nuestra Granada, no somos pocos los que hemos tenido el privilegio de conocer y contar —como maestro o amigo— con una de esas singulares y bienhechoras personas: don Benigno Vaquero Cid; conocimiento harto más gratificante si tenemos en cuenta que, desde 1936 al 1975, nuestro país vivió una larga, penosa, gris y trágica etapa, sólo soportable por los hechos y ejemplos de unos pocos —¡ay, muy pocos!— héroes, como don Benigno. Era el maestro por antonomasia; el maestro que somete todas las ciencias del humano vivir a la poética del amor; era el maestro que nos hacía ver que todo lo humano y divino está dentro de nosotros mismos y, en consecuencia, no hay sino sacarlo. Don Benigno era maestro por su talante senequista, su equilibrio casi helénico y su gran sabiduría popular, siempre abierto a la vida con la pasión por el saber que le inculcó la mejor de nuestras modernas tradiciones: la Institución Libre de Enseñanza.

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    Del amor y otras mitologías recoge poemas escritos entre 1977 y 2000. Tal como se advierte en la «Nota a la edición», el libro se estructura en cuatro partes que responden


    Desaforado Por: Juan Varo Zafra 9,62

    Del amor y otras mitologías recoge poemas escritos entre 1977 y 2000. Tal como se advierte en la «Nota a la edición», el libro se estructura en cuatro partes que responden a la ordenación cronológica de algunos cuadernos ya publicados y de otros poemas inéditos o aparecidos en revistas. Vida y culturalismo son los ejes fundamentales en los que se inscribe la poesía de Antonio Garrido Moraga cuya evolución, en lo formal expresivo, va desde la tradición de la lírica clásica a la manera renacentista y barroca a la dicción directa, y a veces coloquial, de los últimos textos.

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    CUERPO DE LUNA
    Tendido,
    junto al hueco


    Ciclos de búsqueda Por: Federico Martínez Rodríguez 7,69

    CUERPO DE LUNA

    Tendido,
    junto al hueco
    que lame tu sueño,
    acaricio con la mirada
    la armonía que sin palabras
    esta noche proclamas.

    Tu iluminado perfil
    y el abismo de cada pliegue
    reflejan las dos caras
    de esa luna libidinosa
    que sin piedad te posee.

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    Balada del amor prohibido remueve el tiempo de la experiencia más sangrante y terrible que pueda padecer ciudad alguna (Granada, en este caso) en su devenir provinciano y levítico:


    Balada del amor prohibido Por: José Fernández Castro 14,42

    Balada del amor prohibido remueve el tiempo de la experiencia más sangrante y terrible que pueda padecer ciudad alguna (Granada, en este caso) en su devenir provinciano y levítico: el de una guerra civil y sus días posteriores en los que arreciaría la saña cainita sobre millones de muertos en vida y sobre otros tantos y tantos humillados, violados, torturados y asesinados al amanecer con la cara puesta al sol de la más inmensa de las, ignominias, bendecida además por las manos cobardes de su compinches eclesiásticos. En el cuerpo dolorido de sus páginas, Balada del amor prohibido posee mucho de crónica y reflexión «intrahistórica» sobre unos personajes que se debaten en el terreno inseguro de una existencia en torno a la cual el amor, la soledad, la utópica lucha por recuperar la dignidad vencida, las privaciones, la traición, la amenaza y, por supuesto, la muerte gravitan desde todos los planos y ángulos y se conjuran también para marcar una trama cuyo eje narrativo lo forja la apasionada relación, llena de encuentros y desencuentros, de dudas y certeza, de verdades y mentiras, entre Jesús y Nuri, una joven prostituta.

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    Algo queda después de tanta pena. Habla un hombre. Soy yo: José García. Y algo es alguien que vive todavía, a favor de su nombre, cuando suena.


    A tus manos me entrego Por: José G. Ladrón de Guevara 11,54

    Algo queda después de tanta pena. Habla un hombre. Soy yo: José García. Y algo es alguien que vive todavía, a favor de su nombre, cuando suena.

    Cómo duele la vida. Pero es buena, si algo queda después de cada día. Algo: un libro, un golpe, una alegría, una mano, un verso u otra pena. Porque, os digo, mi vida es una guerra y aunque acabe rindiéndome a la tierra yo no voy a entregarme por completo.

    Algo queda, después de cada hombre. Algo, acaso, tan poco como un nombre enterrado a la sombra de un soneto.

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    No hay riqueza sino vida. Vida, incluyendo todos sus poderes de amor, alegría y de admiración. El país más rico es aquel que nutre al mayor número de seres humanos nobles y felices;


    A este último Por: John Ruskin / edición de Paulino Fajardo 14,42

    No hay riqueza sino vida. Vida, incluyendo todos sus poderes de amor, alegría y de admiración. El país más rico es aquel que nutre al mayor número de seres humanos nobles y felices; el hombre más rico es aquel que, habiendo perfeccionado las funciones de su propia vida al máximo, tiene además la mayor influencia útil, tanto personal como por medio de sus posesiones, sobre la vida de los otros, Frente al egoísmo y la búsqueda del propio interés como estímulo para el desarrollo de las relaciones productivas y comerciales, Ruskin propone la generosidad y el afecto social. Frente a la competencia como mecanismo de fijación de las condiciones de mercado, Ruskin propone la cooperación social. Frente a un sistema orientado a la mayor producción, Ruskin propone dirigirlo al mayor consumo. Frente a la acumulación de beneficios como índice del nivel de riqueza, Ruskin propone la distribución de la producción entre el mayor número.

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