Palabras Mayores (111)
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    ICansado de mascar palabra tras palabra,un día me dije: «Prueba el silencio».Y a partir de entonces fuela verdadera poesía:[…]


    El sueño de Argos Por: Miguel Ávila Cabezas 8,65

    I

    Cansado de mascar palabra tras palabra,
    un día me dije: «Prueba el silencio».
    Y a partir de entonces fue
    la verdadera poesía:
    sin gritos, ni estridencias, ni requiebros de amor
    enmohecidos. Bebí la luz.
    Soy libre.

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    Cancionero flamenco Por: Pedro Blanco Naveros 9,62

    Este Cancionero tiene varias lecturas, todas ellas compatibles entre sí:

    Como un compendio de letras flamencas independientes y que por tanto pueden interpretarse sin más, escogiendo aquellas que mejor se adapten al estilo de la cantaora o del cantaor correspondiente.

    Como una obra teatral de flamenco de cante jondo, donde un recitador va dando entrada a los diferentes palos flamencos que conforman la obra y que tienen un objetivo común, que es expresar una historia de amor entre un gitano y una dama de alcurnia.

    Y como una Rapsodia flamenca, que a símil de los poemas de Homero recitados en la antigua Grecia por cantores de aquellos tiempos, forma una composición de fragmentos de prosa poética que son declamados e incluso cantados, por un rapsoda que interpreta el sentimiento de lo que transmite, alternando con un grupo flamenco, entre palo y palo, que a su vez expresa con su música y su cante, una historia de la discriminación gitana, entremezclada con una de las historias de amor más bellas jamás contada.

    Es por tanto muy difícil encuadrar con certeza el género al que corresponde este Cancionero, tal vez, ¿una recopilación de letras flamencas?, ¿un libro de poesía?, ¿una pequeña obra teatral?, etcétera.

    Sin embargo, yo prefiero encuadrarlo como una Rapsodia flamenca, de poemas y palos flamencos, llenos de poesía y de la idiosincrasia de un pueblo genuino, el que puebla Andalucía.

    Todo ello está basado en la novela La condesa de la Alhambra.

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    DESPERTARSiete de la mañana: un aguijónde epiléptica abeja me desgarrael himen fragilísimo del sueño,los tímpanos y el alma embelesada […]


    Cada día, cada tarde, cada noche Por: Ignacio Caparrós 8,65

    DESPERTAR

    Siete de la mañana: un aguijón
    de epiléptica abeja me desgarra
    el himen fragilísimo del sueño,
    los tímpanos y el alma embelesada
    en la onírica y plácida penumbra
    que cobija mi cuerpo bajo mantas.
    Siete flechas me hieren, como siete
    serpientes que durmieran en mi cama,
    como siete carámbanos rajándome
    el corazón, los ojos y la espalda.
    La pereza parece ser propicia
    si a las siete, con siete bofetadas,
    el puño polifémico del tiempo
    me horada el esternón y la garganta,
    y con música rock o un blues sinfónico,
    o el agudo sonar de una campana,
    vocifera; «¡despierta, gilipollas,
    espabila, despiértate, levanta!».

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    Romper normas no escritas,disfrutar el leve sabor de lo inesperadoolvidando cumplir la penitencia,experimentar el placer efímerode lo prohibido,[…]


    Las renuncias Por: Bernardo Claros 8,65

    Romper normas no escritas,
    disfrutar el leve sabor de lo inesperado
    olvidando cumplir la penitencia,
    experimentar el placer efímero
    de lo prohibido,
    pequeñas faltas sin condena
    que nadie censura,
    como equilibristas del pecado
    que no buscan redención,
    sin arrepentimiento ni culpa,
    una mentira intrascendente,
    un objeto escondido,
    apenas un beso robado,
    una inadvertida falta solitaria;
    nada alcanza a igualar la intensidad
    de esa incomparable
    fugaz
    felicidad clandestina.

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    INCERTIDUMBREA vecesno se necesita más que un simple suspiropara alcanzar el aire que nos devolverá la vidacuando otros ya nos creían muertos……Dícese también de los sueños […]


    Al Sur de las Palabras Por: María José Sierra Calle 10,58

    INCERTIDUMBRE

    A veces
    no se necesita más que un simple suspiro
    para alcanzar el aire que nos devolverá la vida
    cuando otros ya nos creían muertos…
    …Dícese también de los sueños

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    ATARDECE EN EL PUERTOAtardece en el puerto,los reflejos de los barcos,como rizos de abanicos,evocan pequeños sueños.[…]


    Versos marineros Por: Ayes Tortosa 9,62

    ATARDECE EN EL PUERTO

    Atardece en el puerto,
    los reflejos de los barcos,
    como rizos de abanicos,
    evocan pequeños sueños.
    Lejos, en el horizonte,
    leves ecos de una hoguera,
    las nubes anaranjadas,
    rojas, moradas… se encienden…
    …y poco a poco se apagan
    como cansadas luciérnagas.
    Entonces, mirando al cielo,
    los barcos se bambolean
    en su dulce letanía
    de viento, agua y misterio.

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    Sobre el tapiz Por: Isabel Romero 8,65

    En el juego de los determinismos Isabel Romero le echa un órdago al tiempo con los treinta y un poemas que conforman Sobre el tapiz, y a fe cierta que, tras la intensa lectura, nos queda la profunda sensación de que en todos y cada uno de esos treinta y un cuadros que ella extrae de su iconografía vital, diversa y cambiante, plasma con gran equilibrio una suerte de poesía concentrada, de gran mesura expresiva y rítmica, sin alharacas estilísticas y aún menos seudometafísicas, una poesía que yo me atrevería a calificar de sinestésica, por la percepción conjunta o interferencia en la misma de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo. Así, ya en el primer poema, que no en vano lleva el revelador título de «Ritual», el olor a incienso o a romero nos incita a entrar en el libro graduando de partida en nuestra memoria la impronta de un paisaje interior en el que, como digo, parece que el tiempo haya sido aprehendido como en un tapiz (Penélope y la metáfora del tiempo, en el imaginario femenino del olvido y el recuerdo) que eternamente, es decir, sin tiempo, se teje y desteje en ese intento, ¿inútil?, de querer hacerlo nuestro encadenándolo a la energía incontenible del deseo y la imaginación (el ideal poético). El tiempo como aliado. El secreto, la condena y, a la vez, salvación de Sherezade: el poder taumatúrgico de la palabra.

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    JARDÍN DEL SECANO, CON SIERRA NEVADA AL FONDOEstas no sonlas aguas del olvido.Nieve remota y próximacomo un niño dormido,[…]


    Otro Signo, Otra Belleza / Another Sign, Another Beauty Por: Antonio Carvajal 9,62

    JARDÍN DEL SECANO, CON SIERRA NEVADA AL FONDO

    Estas no son
    las aguas del olvido.
    Nieve remota y próxima
    como un niño dormido,
    para la piel, negada,
    a los ojos suplicio,
    blanca porque el ciprés
    y el delicado mirto
    urdieron a la sombra
    cenadores y nidos;
    alta porque la fuente
    apenas alza el tibio
    rumor de un surtidor
    desmayado en sí mismo
    con aguas que no son
    las del olvido.
    Lo proclama la flor
    abierta en el camino

    SECANO GARDENS WITH SIERRANEVADA IN THE BACKGROUND

    These are not
    the waters of oblivion.
    Snow remote and close
    like a sleeping child,
    to the skin, denied,
    torment for the eyes,
    white because cypress
    and delicate myrtle
    devised in shadow
    arbors and nests;
    High since the fountain
    barely raises the mild
    murmur of a spout
    faintly falling with
    waters that are not
    those of oblivion.
    This the flower proclaims
    open on the path.

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    Música para indigentes Por: Miguel Ávila Cabezas 9,62

    El presente libro, último hasta el momento del poeta granadino Miguel Ávila Cabezas, se titula, como han podido comprobar, Música para indigentes, y está constituido por un total de 49 poemas y «Siete haikus de junio», que suponen un itinerario de auto-indagación entre el inicio artificialmente popular de «Rima vieja» y el final ambiguo que ofrece «De ida y vuelta». Y me permito señalar estos datos aparentemente obvios porque estamos ante una obra redonda, meditada en su estructuración y aún más en su ejecución, en su desarrollo, en su reescritura y su corrección, que ha derivado en un tono coloquial pero sabio, de ritmo sencillo y libre, despojado de falsos lirismos y sostenido sobre una concreción temática que se acerca al aforismo.

    Nos hallamos, por lo tanto, ante un libro que, como buen compendio de sentencias, deja poco espacio para lo accesorio, e incluso su título y su orden no son circunstanciales sino, bien al contrario, contienen una serie de confidencias que intentaremos dilucidar en este prólogo: ya el nombre del poemario resulta suficientemente significativo como para detenernos en él, pues está compuesto por dos conceptos que tendrán una vital importancia en el desarrollo del libro: la música y la preocupación social.

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    CimesI. Les arbres prient dans la lumièreDe l’aube première.Leurs racines puisent des sèvesDans la sombre terre.[…]


    La mar indiana Por: Robert-Edward Hart / Ignacio Caparrós 10,58

    Cimes

    I. Les arbres prient dans la lumière
    De l’aube première.
    Leurs racines puisent des sèves
    Dans la sombre terre.
    Mais leurs cimes tremblent de rêve.
    II. Arbres fraternels, je vous aime,
    Vous dont le fruit est le poème.

    Copas

    I. Rezan los árboles a los que dora sèves
    La luz de la aurora. sèves
    Sus raíces con savia crecen sèves
    En la tierra incolora. sèves
    Mas sus copas de sueño se estremecen. sèves
    II. Árboles fraternales, cómo os amo, sèves
    Pues es el poema vuestro dulce ramo.

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    La llave de los sueños Por: Antonio Rodríguez Jiménez 24,04

    Antonio Rodríguez Jiménez es un poeta contemporáneo que ha sabido asumir las tradiciones de una “literatura rebelde, visionaria y distinta”. Afirma José Lupiáñez en el estudio introductorio a La llave de los sueños que en sus registros “vibran ecos de Blake o de Rimbaud, de Aleixandre o de Dylan Thomas, de Nerval o de Whitman, de Lezama o de Lorca… Apasionado y loco, funambulesco y lírico, visionario y consciente; lector de las entrelíneas misteriosas de lo real, épico y moderno, ha sabido configurar su mundo propio, sensual y furioso, delicado y obsceno, provocador y mágico”. Explica Lupiáñez que esta “obra magmática y onírica no elude el presente ni olvida el pasado, y en sus versos están vivos el tormento, el dolor y la gloria del conocimiento. Sus paisajes son de este mundo y de otros mundos presentidos y entrevistos; su vida queda cifrada en los libros que a veces ha escrito con sangre y otras con la pócima amarga de un sufrimiento que conmueve. Sus premoniciones, sus pesadillas, sus raptos e invenciones aquí quedan como un testimonio impagable de entrega sin condiciones a la Literatura, al arte de la palabra que en él, en sus manos, en sus versos, es un arte vital y verdadero; y un arte necesario más que nunca en estos tiempos de zozobra que ha logrado traducir con la emoción y el temblor de quien sabe que el destino está en lo profundo”.

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    Parole, parole Por: Juan de Loxa 8,65

    Cuando hablamos de literatura, de arte, de escritura, hablamos no solo de recursos creativos sino de las mismas personas que las hacen, piezas de un puzzle social, de un collage temporal, pero además de cómo, cuándo y por qué han conseguido plasmar una idea, o sea, han alcanzado darles forma a sus experiencias.

    Por tanto podemos afirmar que la del poeta granadino Juan de Loxa es una de estas «mejores mentes» que pueden y han escrito su vida en verso como si estuvieran escribiendo historia. La historia de los grandes logros, de la crítica social y cultural, aquella de un siglo oscuro vista desde dentro, en pocas palabras un héroe de la palabra, un poeta y un artista que sin tener necesidad de arroparse con banderas, ha seguido manteniendo vivo su personal compromiso con la sociedad, con las artes, consigo mismo. Juan de Loxa es el beat perdido de Andalucía, es el que falta en la foto entre Kerouac y Cassidy, es aquel que experimentó con la performance antes de que fuera una moda imperante, fusionando imágenes y palabras, mirando más allá de los muros pero siempre con una gran consciencia de la tradición.

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    Trae el viento,que junte las nubes,que hagan precipitarse el agua,que riegue los árboles,que alimenten a los animales.[…]


    Los Caminos del Alba Por: Rafael Redondo Nevado 9,62

    Trae el viento,
    que junte las nubes,
    que hagan precipitarse el agua,
    que riegue los árboles,
    que alimenten a los animales.
    Lava la culpa de los hombres.
    Que el aire se vuelva puro,
    que las aguas se vuelvan claras.
    ¡Que toda tú, oh Devi Tierra, resplandezcas!

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    Gata en tránsito Por: Teresa Iturriaga Osa 8,65

    En Gata en tránsito se buscan respuestas a todo ese almacén de preguntas interiores. «Pasajera a bordo del sueño», la autora usa unas formas escuetas, explícitas para narrar un mundo personal que tiene mucho que ver con la experiencia del paisaje. Abundan ciertamente en el libro las referencias a una flora y una fauna que constituyen de hecho el escenario de una poesía a la vez susurrante y extrovertida, no exenta a veces de secretas ramificaciones. Cuando Teresa Iturriaga escribe «Tú, túnel del yo», está sacando a flote esa parcela de la expresión poética que precisa de ciertas dosis enigmáticas para ser más sugestiva. Gata en tránsito cumple sobradamente con esos atributos.
    J. M. Caballero Bonald

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    El loco mundo Por: Miguel Ávila Cabezas 11,54

    Llega Miguel Ávila del remansado desierto de la conciencia para invitarnos a la rebeldía última de la poesía: la rebelión de la memoria y de la verdad íntima, escondida en la sencilla sinrazón del mundo. El loco mundo está lleno de regresos sinceros e increíbles descubrimientos que, sin embargo, están exentos de toda magia que no sea la propia brevedad ontológica y el certero espasmo del drama, donde ya no es concebible otro significado que el de un escenario enmarcado por las eternas preguntas del hombre.

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