Palabras Mayores (104)
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    Hambre de imágenes Por: Marta del Pozo 8,65

    Tengo hambre de imágenes, dijiste. Y luego pasa lo que pasa: la paulatina decoloración del iris, el blanco que va ganando en espacio hasta salirse de la córnea en su avance hacia las cejas. Luego toda la cabeza decapitada de la estatua. Tengo hambre, tanta hambre, que ni siquiera la última cena me sacia, que me desmigajo en píxeles al partir el pan. Haría de tu vientre levadura, tocaría luego campanas. Pondría tus pies sobre el lomo del caballo de la plaza del resurgimiento. Necesito hidratarme más las manos, ser mínimamente digna del gesto. Pensarte cada vez que contemple la foto en la que Jannis Kounellis muerde una placa sobre la que descansa una vela encendida.

    Acoplar cabeza y cuerpo.

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    El reflejo Por: Celia García Herrera 12,50

    Joven andaluza, tímida y audaz, soñadora, atrapada entre dos mundos: la tradición y la imperiosa necesidad de escudriñar los límites del saber, habitar en la hermosa pradera de la filosofía. Su tenacidad se refleja en sus reflexiones poéticas. Entregada en la búsqueda de la nave que la conduzca a la verdad, desea caminar firme y segura sin perder de vista que las personas son ellas y sus convergencias.

    El Reflejo es la clásica narración en la que se enfrenta lo deseado con la realidad de lo que posees; de la contradicción nace un sentimiento de rabia contenida que la fortalece y la exhorta a adoptar el firme propósito de luchar sin tregua en la búsqueda de la luz.

    Juan Maya Campos

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    LA PROMESAPrometo no expiar jamás mis culpas,al amparo de quiméricas sombrasque me salven de un desahucio merecido.


    Septiembre en los armarios Por: Ramón Martínez 8,65

    LA PROMESA

    Prometo no expiar jamás mis culpas,
    al amparo de quiméricas sombras
    que me salven de un desahucio merecido.

    Prometo no buscar en otros puertos
    las costas de El Dorado,
    a través de caricias sin sentido.

    Prometo ser fiel a la cordura
    e instituir la ley de tu cuerpo
    como dogma de fe de mi locura.

    Sí, prometo no expiar jamás mis culpas,
    ni amarrarme a otros puertos.
    Prometo ser fiel a la cordura.

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    Poemas de destrucción masiva Por: Rafael Calero Palma 9,62

     Poesía serena, desnuda y libre de barroquismos y virtuosismos, original y brillante, que mantiene intacta su visionaria intensidad, su fuerza desafiante, su juvenil esplendor.

    Manuel Villar Raso

    Poesía urgente, que a veces nos quema las manos y a veces, nos calienta el corazón.

    Isabel Rodríguez

    Nos deja muy claro Rafael Calero Palma, con su literatura directa al mentón (también están presentes de forma implícita en su obra, Mike Tyson y Jack Dempsey), lo que ya intuíamos hace algún tiempo: que la vida es muy cabrona.

    Fernando Barbero Carrasco

    Rafael Calero Palma utiliza un estilo directo, no exento del recurso a lo simbólico, que te va cautivando a medida que pasas página.

    María Jesús Castaño

    Quienes conocemos la obra poética de Rafael Calero Palma, sabemos perfectamente que, sin dejar de ser uno de los medios de expresión más íntimos, es la suya una poesía intensa, sin falsos ambages líricos, una poesía de verbo contundente y claro, lanzado hacia el centro de flotación de nuestro imaginario lector para que nunca olvidemos, al contrario de lo que sutilmente afirmaba Jorge Guillén, que el mundo está mal hecho y es deber irrenunciable de todos conocerlo a fin de desenmascarar las mil y una falsedades en que tan reciamente se sustenta.

    Miguel Ávila Cabezas

    Poemas que son duros y de bordes lacerantes. Versos que consiguen agitar algo muy dentro del lector.

    Juanfran Molina

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    PÁJARO DEL AMANECERHuye pájaro al alba que reclamaun día de infinito. Sube luegovolando hasta la altura donde el fuegose enciende con la hoguera de esa llama.


    Las alas del canto Por: José María Muñoz Quirós 9,62

    PÁJARO DEL AMANECER

    Huye pájaro al alba que reclama
    un día de infinito. Sube luego
    volando hasta la altura donde el fuego
    se enciende con la hoguera de esa llama.
    Elige la materia que se inflama
    en tus alas de niebla. Toca el vuelo
    donde ser libre es cielo de tu cielo,
    donde te ocultas libre en cada rama.
    Corre pájaro al viento. Corre al frío
    de los páramos dulces. Sube al río
    donde la transparencia ha sucumbido.
    Déjame estar al borde de tus alas,
    en el olvido por donde resbalas
    a la sombra escondida de tu nido.

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    Ciudad FuturaNo quiero vercómo descarnas tus pies en los aceros,negros y sublimes,hierros de gélido silencio, […]


    Poemas del enemigo Por: Miguel A. Arias Senso 8,65

    Ciudad Futura

    No quiero ver
    cómo descarnas tus pies en los aceros,
    negros y sublimes,
    hierros de gélido silencio,
    bajo el estrépito agudísimo de un tren niño,

    ni cómo habitas con la maldición de los girasoles,
    el arcén de la vida,
    arquitectura sin piel del tiempo infinito,
    ciudad futura que a todos nos cobija,

    protegidos con una fina película de maquillaje
    para preservar el rostro
    de una luz inhabitable
    allí donde las manos no llegan,

    y los abrazos claudican.

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    LOS OJOS DE PINOCHOLos ojos, fueron lo más difícil.He utilizado una barrenita,Pinocho llorabay gritaba:[…]


    Los ojos de Pinocho Por: Elena Pradal 9,62

    LOS OJOS DE PINOCHO

    Los ojos, fueron lo más difícil.
    He utilizado una barrenita,
    Pinocho lloraba
    y gritaba:
    «papá, para, me duele demasiado».
    Lo emborraché con un poco de ron
    pero no me detuve
    en mi trabajo…
    ¡por dos lagrimitas!
    Es deber de un buen padre
    que su hijo
    pueda ver las cosas
    tal como las ve
    la gente decente.

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    La estirpe del aire Por: Bartolomé Nieto 8,65

    Es La estirpe del aire un poemario que supone otra vuelta de tuerca en la percepción de la realidad humana, con una carga lírica de tal intensidad, con tanta fuerza visual en todos y cada uno de sus versos que los mismos devienen en la forma de un aleph a través del cual se puede contemplar la «traición de destinos» que son nuestra cruz, la jarra de todas nuestras desgracias y también el águila implacable que, al despertar a la luz artera, cada día nos arranca el hígado, el que en el principio fuera genésico núcleo del fuego purificador. Por todo ello, no resulta nada arriesgado (ni petulante) afirmar que La estirpe del aire no solo se lee sino que también se visiona, como una serie de fotogramas desplegados en el espectro de la luz vencida, como marcas y signos de un tiempo del que inútilmente pretendemos despojarnos por nuestro desdoblamiento en esencia natural, arrancada del Alma Absoluta, y, a la vez, en cosa emponzoñada por la ignorancia y el dolor rubeniano de ser vivo.

    ¿Y entonces? Entonces nada. Relajémonos y pensemos. Aún nos queda mucho camino por recorrer, si es que antes el espejo no se rompe en mil pedazos.

    Miguel Ávila Cabezas
    Ceuta, febrero de 2014

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    ICansado de mascar palabra tras palabra,un día me dije: «Prueba el silencio».Y a partir de entonces fuela verdadera poesía:[…]


    El sueño de Argos Por: Miguel Ávila Cabezas 8,65

    I

    Cansado de mascar palabra tras palabra,
    un día me dije: «Prueba el silencio».
    Y a partir de entonces fue
    la verdadera poesía:
    sin gritos, ni estridencias, ni requiebros de amor
    enmohecidos. Bebí la luz.
    Soy libre.

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    Cancionero flamenco Por: Pedro Blanco Naveros 9,62

    Este Cancionero tiene varias lecturas, todas ellas compatibles entre sí:

    Como un compendio de letras flamencas independientes y que por tanto pueden interpretarse sin más, escogiendo aquellas que mejor se adapten al estilo de la cantaora o del cantaor correspondiente.

    Como una obra teatral de flamenco de cante jondo, donde un recitador va dando entrada a los diferentes palos flamencos que conforman la obra y que tienen un objetivo común, que es expresar una historia de amor entre un gitano y una dama de alcurnia.

    Y como una Rapsodia flamenca, que a símil de los poemas de Homero recitados en la antigua Grecia por cantores de aquellos tiempos, forma una composición de fragmentos de prosa poética que son declamados e incluso cantados, por un rapsoda que interpreta el sentimiento de lo que transmite, alternando con un grupo flamenco, entre palo y palo, que a su vez expresa con su música y su cante, una historia de la discriminación gitana, entremezclada con una de las historias de amor más bellas jamás contada.

    Es por tanto muy difícil encuadrar con certeza el género al que corresponde este Cancionero, tal vez, ¿una recopilación de letras flamencas?, ¿un libro de poesía?, ¿una pequeña obra teatral?, etcétera.

    Sin embargo, yo prefiero encuadrarlo como una Rapsodia flamenca, de poemas y palos flamencos, llenos de poesía y de la idiosincrasia de un pueblo genuino, el que puebla Andalucía.

    Todo ello está basado en la novela La condesa de la Alhambra.

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    DESPERTARSiete de la mañana: un aguijónde epiléptica abeja me desgarrael himen fragilísimo del sueño,los tímpanos y el alma embelesada […]


    Cada día, cada tarde, cada noche Por: Ignacio Caparrós 8,65

    DESPERTAR

    Siete de la mañana: un aguijón
    de epiléptica abeja me desgarra
    el himen fragilísimo del sueño,
    los tímpanos y el alma embelesada
    en la onírica y plácida penumbra
    que cobija mi cuerpo bajo mantas.
    Siete flechas me hieren, como siete
    serpientes que durmieran en mi cama,
    como siete carámbanos rajándome
    el corazón, los ojos y la espalda.
    La pereza parece ser propicia
    si a las siete, con siete bofetadas,
    el puño polifémico del tiempo
    me horada el esternón y la garganta,
    y con música rock o un blues sinfónico,
    o el agudo sonar de una campana,
    vocifera; «¡despierta, gilipollas,
    espabila, despiértate, levanta!».

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    Romper normas no escritas,disfrutar el leve sabor de lo inesperadoolvidando cumplir la penitencia,experimentar el placer efímerode lo prohibido,[…]


    Las renuncias Por: Bernardo Claros 8,65

    Romper normas no escritas,
    disfrutar el leve sabor de lo inesperado
    olvidando cumplir la penitencia,
    experimentar el placer efímero
    de lo prohibido,
    pequeñas faltas sin condena
    que nadie censura,
    como equilibristas del pecado
    que no buscan redención,
    sin arrepentimiento ni culpa,
    una mentira intrascendente,
    un objeto escondido,
    apenas un beso robado,
    una inadvertida falta solitaria;
    nada alcanza a igualar la intensidad
    de esa incomparable
    fugaz
    felicidad clandestina.

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    INCERTIDUMBREA vecesno se necesita más que un simple suspiropara alcanzar el aire que nos devolverá la vidacuando otros ya nos creían muertos……Dícese también de los sueños […]


    Al Sur de las Palabras Por: María José Sierra Calle 10,58

    INCERTIDUMBRE

    A veces
    no se necesita más que un simple suspiro
    para alcanzar el aire que nos devolverá la vida
    cuando otros ya nos creían muertos…
    …Dícese también de los sueños

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    ATARDECE EN EL PUERTOAtardece en el puerto,los reflejos de los barcos,como rizos de abanicos,evocan pequeños sueños.[…]


    Versos marineros Por: Ayes Tortosa 9,62

    ATARDECE EN EL PUERTO

    Atardece en el puerto,
    los reflejos de los barcos,
    como rizos de abanicos,
    evocan pequeños sueños.
    Lejos, en el horizonte,
    leves ecos de una hoguera,
    las nubes anaranjadas,
    rojas, moradas… se encienden…
    …y poco a poco se apagan
    como cansadas luciérnagas.
    Entonces, mirando al cielo,
    los barcos se bambolean
    en su dulce letanía
    de viento, agua y misterio.

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    Sobre el tapiz Por: Isabel Romero 8,65

    En el juego de los determinismos Isabel Romero le echa un órdago al tiempo con los treinta y un poemas que conforman Sobre el tapiz, y a fe cierta que, tras la intensa lectura, nos queda la profunda sensación de que en todos y cada uno de esos treinta y un cuadros que ella extrae de su iconografía vital, diversa y cambiante, plasma con gran equilibrio una suerte de poesía concentrada, de gran mesura expresiva y rítmica, sin alharacas estilísticas y aún menos seudometafísicas, una poesía que yo me atrevería a calificar de sinestésica, por la percepción conjunta o interferencia en la misma de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo. Así, ya en el primer poema, que no en vano lleva el revelador título de «Ritual», el olor a incienso o a romero nos incita a entrar en el libro graduando de partida en nuestra memoria la impronta de un paisaje interior en el que, como digo, parece que el tiempo haya sido aprehendido como en un tapiz (Penélope y la metáfora del tiempo, en el imaginario femenino del olvido y el recuerdo) que eternamente, es decir, sin tiempo, se teje y desteje en ese intento, ¿inútil?, de querer hacerlo nuestro encadenándolo a la energía incontenible del deseo y la imaginación (el ideal poético). El tiempo como aliado. El secreto, la condena y, a la vez, salvación de Sherezade: el poder taumatúrgico de la palabra.

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