Palabras Mayores (101)
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    Poemas de destrucción masiva Por: Rafael Calero Palma 9,62

     Poesía serena, desnuda y libre de barroquismos y virtuosismos, original y brillante, que mantiene intacta su visionaria intensidad, su fuerza desafiante, su juvenil esplendor.

    Manuel Villar Raso

    Poesía urgente, que a veces nos quema las manos y a veces, nos calienta el corazón.

    Isabel Rodríguez

    Nos deja muy claro Rafael Calero Palma, con su literatura directa al mentón (también están presentes de forma implícita en su obra, Mike Tyson y Jack Dempsey), lo que ya intuíamos hace algún tiempo: que la vida es muy cabrona.

    Fernando Barbero Carrasco

    Rafael Calero Palma utiliza un estilo directo, no exento del recurso a lo simbólico, que te va cautivando a medida que pasas página.

    María Jesús Castaño

    Quienes conocemos la obra poética de Rafael Calero Palma, sabemos perfectamente que, sin dejar de ser uno de los medios de expresión más íntimos, es la suya una poesía intensa, sin falsos ambages líricos, una poesía de verbo contundente y claro, lanzado hacia el centro de flotación de nuestro imaginario lector para que nunca olvidemos, al contrario de lo que sutilmente afirmaba Jorge Guillén, que el mundo está mal hecho y es deber irrenunciable de todos conocerlo a fin de desenmascarar las mil y una falsedades en que tan reciamente se sustenta.

    Miguel Ávila Cabezas

    Poemas que son duros y de bordes lacerantes. Versos que consiguen agitar algo muy dentro del lector.

    Juanfran Molina

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    PÁJARO DEL AMANECERHuye pájaro al alba que reclamaun día de infinito. Sube luegovolando hasta la altura donde el fuegose enciende con la hoguera de esa llama.


    Las alas del canto Por: José María Muñoz Quirós 9,62

    PÁJARO DEL AMANECER

    Huye pájaro al alba que reclama
    un día de infinito. Sube luego
    volando hasta la altura donde el fuego
    se enciende con la hoguera de esa llama.
    Elige la materia que se inflama
    en tus alas de niebla. Toca el vuelo
    donde ser libre es cielo de tu cielo,
    donde te ocultas libre en cada rama.
    Corre pájaro al viento. Corre al frío
    de los páramos dulces. Sube al río
    donde la transparencia ha sucumbido.
    Déjame estar al borde de tus alas,
    en el olvido por donde resbalas
    a la sombra escondida de tu nido.

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    Ciudad FuturaNo quiero vercómo descarnas tus pies en los aceros,negros y sublimes,hierros de gélido silencio, […]


    Poemas del enemigo Por: Miguel A. Arias Senso 8,65

    Ciudad Futura

    No quiero ver
    cómo descarnas tus pies en los aceros,
    negros y sublimes,
    hierros de gélido silencio,
    bajo el estrépito agudísimo de un tren niño,

    ni cómo habitas con la maldición de los girasoles,
    el arcén de la vida,
    arquitectura sin piel del tiempo infinito,
    ciudad futura que a todos nos cobija,

    protegidos con una fina película de maquillaje
    para preservar el rostro
    de una luz inhabitable
    allí donde las manos no llegan,

    y los abrazos claudican.

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    LOS OJOS DE PINOCHOLos ojos, fueron lo más difícil.He utilizado una barrenita,Pinocho llorabay gritaba:[…]


    Los ojos de Pinocho Por: Elena Pradal 9,62

    LOS OJOS DE PINOCHO

    Los ojos, fueron lo más difícil.
    He utilizado una barrenita,
    Pinocho lloraba
    y gritaba:
    «papá, para, me duele demasiado».
    Lo emborraché con un poco de ron
    pero no me detuve
    en mi trabajo…
    ¡por dos lagrimitas!
    Es deber de un buen padre
    que su hijo
    pueda ver las cosas
    tal como las ve
    la gente decente.

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    La estirpe del aire Por: Bartolomé Nieto 8,65

    Es La estirpe del aire un poemario que supone otra vuelta de tuerca en la percepción de la realidad humana, con una carga lírica de tal intensidad, con tanta fuerza visual en todos y cada uno de sus versos que los mismos devienen en la forma de un aleph a través del cual se puede contemplar la «traición de destinos» que son nuestra cruz, la jarra de todas nuestras desgracias y también el águila implacable que, al despertar a la luz artera, cada día nos arranca el hígado, el que en el principio fuera genésico núcleo del fuego purificador. Por todo ello, no resulta nada arriesgado (ni petulante) afirmar que La estirpe del aire no solo se lee sino que también se visiona, como una serie de fotogramas desplegados en el espectro de la luz vencida, como marcas y signos de un tiempo del que inútilmente pretendemos despojarnos por nuestro desdoblamiento en esencia natural, arrancada del Alma Absoluta, y, a la vez, en cosa emponzoñada por la ignorancia y el dolor rubeniano de ser vivo.

    ¿Y entonces? Entonces nada. Relajémonos y pensemos. Aún nos queda mucho camino por recorrer, si es que antes el espejo no se rompe en mil pedazos.

    Miguel Ávila Cabezas
    Ceuta, febrero de 2014

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    ICansado de mascar palabra tras palabra,un día me dije: «Prueba el silencio».Y a partir de entonces fuela verdadera poesía:[…]


    El sueño de Argos Por: Miguel Ávila Cabezas 8,65

    I

    Cansado de mascar palabra tras palabra,
    un día me dije: «Prueba el silencio».
    Y a partir de entonces fue
    la verdadera poesía:
    sin gritos, ni estridencias, ni requiebros de amor
    enmohecidos. Bebí la luz.
    Soy libre.

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    Cancionero flamenco Por: Pedro Blanco Naveros 9,62

    Este Cancionero tiene varias lecturas, todas ellas compatibles entre sí:

    Como un compendio de letras flamencas independientes y que por tanto pueden interpretarse sin más, escogiendo aquellas que mejor se adapten al estilo de la cantaora o del cantaor correspondiente.

    Como una obra teatral de flamenco de cante jondo, donde un recitador va dando entrada a los diferentes palos flamencos que conforman la obra y que tienen un objetivo común, que es expresar una historia de amor entre un gitano y una dama de alcurnia.

    Y como una Rapsodia flamenca, que a símil de los poemas de Homero recitados en la antigua Grecia por cantores de aquellos tiempos, forma una composición de fragmentos de prosa poética que son declamados e incluso cantados, por un rapsoda que interpreta el sentimiento de lo que transmite, alternando con un grupo flamenco, entre palo y palo, que a su vez expresa con su música y su cante, una historia de la discriminación gitana, entremezclada con una de las historias de amor más bellas jamás contada.

    Es por tanto muy difícil encuadrar con certeza el género al que corresponde este Cancionero, tal vez, ¿una recopilación de letras flamencas?, ¿un libro de poesía?, ¿una pequeña obra teatral?, etcétera.

    Sin embargo, yo prefiero encuadrarlo como una Rapsodia flamenca, de poemas y palos flamencos, llenos de poesía y de la idiosincrasia de un pueblo genuino, el que puebla Andalucía.

    Todo ello está basado en la novela La condesa de la Alhambra.

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    DESPERTARSiete de la mañana: un aguijónde epiléptica abeja me desgarrael himen fragilísimo del sueño,los tímpanos y el alma embelesada […]


    Cada día, cada tarde, cada noche Por: Ignacio Caparrós 8,65

    DESPERTAR

    Siete de la mañana: un aguijón
    de epiléptica abeja me desgarra
    el himen fragilísimo del sueño,
    los tímpanos y el alma embelesada
    en la onírica y plácida penumbra
    que cobija mi cuerpo bajo mantas.
    Siete flechas me hieren, como siete
    serpientes que durmieran en mi cama,
    como siete carámbanos rajándome
    el corazón, los ojos y la espalda.
    La pereza parece ser propicia
    si a las siete, con siete bofetadas,
    el puño polifémico del tiempo
    me horada el esternón y la garganta,
    y con música rock o un blues sinfónico,
    o el agudo sonar de una campana,
    vocifera; «¡despierta, gilipollas,
    espabila, despiértate, levanta!».

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    Romper normas no escritas,disfrutar el leve sabor de lo inesperadoolvidando cumplir la penitencia,experimentar el placer efímerode lo prohibido,[…]


    Las renuncias Por: Bernardo Claros 8,65

    Romper normas no escritas,
    disfrutar el leve sabor de lo inesperado
    olvidando cumplir la penitencia,
    experimentar el placer efímero
    de lo prohibido,
    pequeñas faltas sin condena
    que nadie censura,
    como equilibristas del pecado
    que no buscan redención,
    sin arrepentimiento ni culpa,
    una mentira intrascendente,
    un objeto escondido,
    apenas un beso robado,
    una inadvertida falta solitaria;
    nada alcanza a igualar la intensidad
    de esa incomparable
    fugaz
    felicidad clandestina.

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    INCERTIDUMBREA vecesno se necesita más que un simple suspiropara alcanzar el aire que nos devolverá la vidacuando otros ya nos creían muertos……Dícese también de los sueños […]


    Al Sur de las Palabras Por: María José Sierra Calle 10,58

    INCERTIDUMBRE

    A veces
    no se necesita más que un simple suspiro
    para alcanzar el aire que nos devolverá la vida
    cuando otros ya nos creían muertos…
    …Dícese también de los sueños

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    ATARDECE EN EL PUERTOAtardece en el puerto,los reflejos de los barcos,como rizos de abanicos,evocan pequeños sueños.[…]


    Versos marineros Por: Ayes Tortosa 9,62

    ATARDECE EN EL PUERTO

    Atardece en el puerto,
    los reflejos de los barcos,
    como rizos de abanicos,
    evocan pequeños sueños.
    Lejos, en el horizonte,
    leves ecos de una hoguera,
    las nubes anaranjadas,
    rojas, moradas… se encienden…
    …y poco a poco se apagan
    como cansadas luciérnagas.
    Entonces, mirando al cielo,
    los barcos se bambolean
    en su dulce letanía
    de viento, agua y misterio.

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    Sobre el tapiz Por: Isabel Romero 8,65

    En el juego de los determinismos Isabel Romero le echa un órdago al tiempo con los treinta y un poemas que conforman Sobre el tapiz, y a fe cierta que, tras la intensa lectura, nos queda la profunda sensación de que en todos y cada uno de esos treinta y un cuadros que ella extrae de su iconografía vital, diversa y cambiante, plasma con gran equilibrio una suerte de poesía concentrada, de gran mesura expresiva y rítmica, sin alharacas estilísticas y aún menos seudometafísicas, una poesía que yo me atrevería a calificar de sinestésica, por la percepción conjunta o interferencia en la misma de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo. Así, ya en el primer poema, que no en vano lleva el revelador título de «Ritual», el olor a incienso o a romero nos incita a entrar en el libro graduando de partida en nuestra memoria la impronta de un paisaje interior en el que, como digo, parece que el tiempo haya sido aprehendido como en un tapiz (Penélope y la metáfora del tiempo, en el imaginario femenino del olvido y el recuerdo) que eternamente, es decir, sin tiempo, se teje y desteje en ese intento, ¿inútil?, de querer hacerlo nuestro encadenándolo a la energía incontenible del deseo y la imaginación (el ideal poético). El tiempo como aliado. El secreto, la condena y, a la vez, salvación de Sherezade: el poder taumatúrgico de la palabra.

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    JARDÍN DEL SECANO, CON SIERRA NEVADA AL FONDOEstas no sonlas aguas del olvido.Nieve remota y próximacomo un niño dormido,[…]


    Otro Signo, Otra Belleza / Another Sign, Another Beauty Por: Antonio Carvajal 9,62

    JARDÍN DEL SECANO, CON SIERRA NEVADA AL FONDO

    Estas no son
    las aguas del olvido.
    Nieve remota y próxima
    como un niño dormido,
    para la piel, negada,
    a los ojos suplicio,
    blanca porque el ciprés
    y el delicado mirto
    urdieron a la sombra
    cenadores y nidos;
    alta porque la fuente
    apenas alza el tibio
    rumor de un surtidor
    desmayado en sí mismo
    con aguas que no son
    las del olvido.
    Lo proclama la flor
    abierta en el camino

    SECANO GARDENS WITH SIERRANEVADA IN THE BACKGROUND

    These are not
    the waters of oblivion.
    Snow remote and close
    like a sleeping child,
    to the skin, denied,
    torment for the eyes,
    white because cypress
    and delicate myrtle
    devised in shadow
    arbors and nests;
    High since the fountain
    barely raises the mild
    murmur of a spout
    faintly falling with
    waters that are not
    those of oblivion.
    This the flower proclaims
    open on the path.

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    Música para indigentes Por: Miguel Ávila Cabezas 9,62

    El presente libro, último hasta el momento del poeta granadino Miguel Ávila Cabezas, se titula, como han podido comprobar, Música para indigentes, y está constituido por un total de 49 poemas y «Siete haikus de junio», que suponen un itinerario de auto-indagación entre el inicio artificialmente popular de «Rima vieja» y el final ambiguo que ofrece «De ida y vuelta». Y me permito señalar estos datos aparentemente obvios porque estamos ante una obra redonda, meditada en su estructuración y aún más en su ejecución, en su desarrollo, en su reescritura y su corrección, que ha derivado en un tono coloquial pero sabio, de ritmo sencillo y libre, despojado de falsos lirismos y sostenido sobre una concreción temática que se acerca al aforismo.

    Nos hallamos, por lo tanto, ante un libro que, como buen compendio de sentencias, deja poco espacio para lo accesorio, e incluso su título y su orden no son circunstanciales sino, bien al contrario, contienen una serie de confidencias que intentaremos dilucidar en este prólogo: ya el nombre del poemario resulta suficientemente significativo como para detenernos en él, pues está compuesto por dos conceptos que tendrán una vital importancia en el desarrollo del libro: la música y la preocupación social.

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    CimesI. Les arbres prient dans la lumièreDe l’aube première.Leurs racines puisent des sèvesDans la sombre terre.[…]


    La mar indiana Por: Robert-Edward Hart / Ignacio Caparrós 10,58

    Cimes

    I. Les arbres prient dans la lumière
    De l’aube première.
    Leurs racines puisent des sèves
    Dans la sombre terre.
    Mais leurs cimes tremblent de rêve.
    II. Arbres fraternels, je vous aime,
    Vous dont le fruit est le poème.

    Copas

    I. Rezan los árboles a los que dora sèves
    La luz de la aurora. sèves
    Sus raíces con savia crecen sèves
    En la tierra incolora. sèves
    Mas sus copas de sueño se estremecen. sèves
    II. Árboles fraternales, cómo os amo, sèves
    Pues es el poema vuestro dulce ramo.

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