Palabras Mayores (109)
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    Silencio [Poesía 1994-2021] Por: José Antonio Santano 28,85

    Se presenta hoy al lector un compendio de la obra publicada por José Antonio Santano hasta la fecha que con el sugerente título de Silencio (Poesía 1994-2021) nos sumerge en un mundo poético que, justamente, es con ese término con el que mejor podría calificarse. El corpus poético de José Antonio Santano es ya lo suficiente[1]mente significativo como para intentar fijar las constantes temáticas y formales de su obra poética. Quince libros de poesía publicados; dos antologías sobre el olivo (Árbol de bendición. Antología literaria al olivo y El Oro líquido (El aceite de oliva en la cultura) Antología literaria; otra de su obra en italiano Il volo degli anni (Antología poetica personale), con traducción de Emilio Coco y prólogo del desaparecido Juan Manuel González); y otra con quien esto escribe, Antología de poesía iberoamericana actual, y dos poemarios más en preparación al cierre de este estudio permiten analizar en profundidad una producción que para otros muchos supone ya su obra completa. Intento aquí ofrecer al lector una aproximación temática y estilística a fin de que pueda reflexionar sobre una obra que, aunque aparentemente homogénea, contiene una variada riqueza de matices. Es cierto que no en todos los casos coincide la fecha de publicación con la de creación por lo que he preferido, en general, una agrupación temática, aunque no coincidan exactamente ambas.

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    Cada uno en su casa Por: Miguel Ávila Cabezas 9,62

    Miguel Ávila, que es un poeta hondo, ha conseguido en este libro describir una paleta de sensaciones únicas, de momentos, de pálpitos conscientes de su universo complejo en palabras sencillas; y ha dejado una colección extraída de ocho libros distintos, publicados desde 2004 a 2018, donde ciento veintiún haikus son suspiros versificados de quien escribió junto a ellos poemas más largos, para que así nacieran, como poemarios completos, Ladrón de limones o Batalla perdida, o los libros de pensamientos difusos Loquinarias y Segundo libro de las loquinarias.

    Y como no ha sido nunca ajeno a la tierra de la que procede, se ha impregnado de la poesía popular española que tan bien conoce, donde ya existe una estrofa muy parecida que, olvidándose de la naturaleza exterior, incide en lo más íntimo de quien la escribe; y no guarda las diecisiete sílabas porque nació, antes de que llegaran los aires del Oriente, en un lugar donde ya se cantaba en octosílabos: las soleares.

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    Sobre la tierra oscura del otoño Por: Jaime Gil García 10,58

    CON MI VOZ MÁS SEVERA

    Con mi voz más severa, / os pregunto: / ¿Sois las mismas sendas / que dejaron robar mi cuerpo? / ¿Sois los mismos ríos / que dejaron secar mis sueños? / Con mi voz más severa, / os pregunto: / ¿Sois los mismos campos / que dejaron segar mi infancia? / ¿Sois los mismos cielos / que dejaron raptar mi alma? / Con mi voz más severa, / os acuso.

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    Jarchas del inmigrante Por: Miguel Ávila Cabezas 11,54

    La idea surgió porque ya estaba escrito que surgiera. Fue por esas cosas del destino que, como tales, se dan por casualidad, sin uno haberlo pretendido o haberlo buscado en un antes querencioso. Sucedió que en uno de los pasillos de la docta casa, y entre clase y clase, mi compañero de académicos lances, Jesús (sí, Jesús Flores), me comentó que él sabía mozárabe y que, incluso, en ocasión propicia había escrito alguna que otra jarcha en lengua aljamía. Hubo entonces algo que en mí se despertó, no sé, algo así como un fulgor que me vino al instante y que encendió en mi interior la primera de las cincuenta jarchas que, en forma la mayoría de cuartetas asonantadas, componen el libro. Sí, me imaginé a la amada, de rodillas frente a un mar tan inconcreto que bien pudiera ser todos los mares y desiertos del mundo por donde boga una humanidad errante a la busca de justicia, de paz, pan, libertad y esperanza. Una humanidad convulsa que quiere llegar a la otra orilla, que quiere ser y reconocerse en su propia existencia. Y entonces aquella afligida mujer me llevó de la mano hasta los versos de san Juan de la Cruz que me estaban esperando a las puertas del libro para que entre todos (san Juan, Jesús, la amada y yo) las abriéramos y la condujésemos a ella, jarcha tras jarcha, hasta el encuentro final del amado.

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    Índice Por: Adrián Maceda Fernández 9,62

    A MANFRED GNÄDINGER

     

    Huele el cuarto / a fe de anacoreta. / La tierra se despierta sin concreta / inquietud, indistinta a la estera de esparto.

     

    Un hombre entre la roca y el lagarto / observa entre las ondas su crónica secreta. / La justa geometría de una aleta / cincela el sal y el mar, su pródigo reparto.

     

    Buques de bilis anegan el puerto. / El luto es como un eco de gaviotas / sobre la negra espuma de este plomo.

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    De nueva claridad Por: Carmina Moreno 9,62

    La obra que tienes en tus manos se terminó en el mes de mayo del año pasado. Lo que ahora se presenta es lo que podríamos llamar: «una relectura». «La relectura es una actividad que considero muy importante, ya que uno renueva el texto: el libro y uno ya no somos lo mismo en el momento de la relectura: Nadie se baña dos veces en el mismo río, sino en otro, agradeciendo la frescura de esas aguas», en palabras de Jorge Luis Borges.

    De nueva claridad concibe el poema desde la «atención plena», es decir, desde la conciencia, que no es otra cosa que alcanzar la línea de la creatividad, porque la conciencia es el centro del alma, como decía la filósofa María Zambrano. En la Edad Media, la «atención plena», la practicaban maestros como Eckhart y tanto en Europa como en Oriente tenía un halo espiritual. Luego, Teresa de Ávila y otros, se empeñaron en mantener un uso continuado.

    Las partes que el lector encontrará en este libro interior son cinco: «La senda del espejo», «La sed y el agua», «El deleite sin fin», «De brisas y rocío» y «Amor: único sentido».

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    Espejo de los Nombres Por: Emilio Alzueta 12,50

    Cuatro son las partes que componen este poemario y cuatro va a ser el número sobre el que se asienta su estructura: 4 partes, cada una con un número de poemas múltiplo de 4 y cada una empezando con un poema sobre lo Divino y terminando con otro sobre el Profeta: 4 + 4. De ahí que el octógono, con sus dos cuadrados (el celeste y el terrestre), tan conocido como utilizado en el arte islámico, esté en la dedicatoria del libro. Y de ahí que, en uno de sus poemas, «Dorada proporción», Emilio nos diga: Mas la estabilidad se funda sobre el cuatro: el edificio terrestre sobre el que puede asentarse la cúpula. Un poema, por cierto, que nos habla del Uno, la dualidad y el tres, dentro de su geometría poética que recorre todo el poemario en forma cíclica y nos hace pensar en Pitágoras o en un cierto sentido hermético y cabalístico pero que, en confesiones que el autor me hacía, fue brotando de manera espontánea. Y es que el latido que recorre este libro es cíclico y vital, misterioso y diáfano; el ámbito común de las cuatro partes ya lo describe el título: Espejo de los Nombres, la manifestación de los Nombres Divinos en la realidad.

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    El cuarto de revelado Por: José Lobato 8,65

    CÁMARA OSCURA

    Insiste el espejo en hablarme / de alguien a quien ya no me parezco. / Yo le aparto la mirada, / quisiera estrechar / la imagen que me devuelve, / pero no hay abrazo ya / que abrigue tanto invierno. / Yo que nunca conseguí aprenderme / de tanto aliento que puse / en empañar las verdades del cristal, / he encontrado esta mañana / mi cadáver aún con vida / en el espejo.

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    Como necesidad, el silencio Por: Manuel Lacarta 9,62

    V

    Voy a la carrera, por el pasillo / yéndome de casa, y su voz / me da alcance: —Trae limones. / Trae leche, dos barras de pan—, / y yo traigo cervezas Mahou / —un retráctil de seis botellines—, / repollo, una sola barra de pan / de espelta. Son nuestras pequeñas / diferencias en nuestro día a día.

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    De rime en rive Por: Nadia Ayoub 9,62

    LÀ-BAS

    Là-bas, à l’horizon / Un bateau quitte le port / Il se dirige vers des rives embrumées … / Et moi, de mon promontoire, je rêve / De grands départs …

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    La vida es breve Por: Francisco M. Ortega Palomares 11,54

    Un microcuento es el pinchonazo de un alfiler que toca el nervio de la imaginación

    Los microcuentos son como el destello de una estrella fugaz, un breve fragmento de luz que prende en la oscuridad de la mente.

    Escribir un micro es como resolver una ecuación. Tienes los términos y solo debes despejar la incógnita.

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    Espacio interior Por: José G. Ladrón de Guevara 12,50

    En Espacio interior (Poemas para Concha Girón), primero de los dos libros póstumos que he preparado destinados a recoger la poesía que dejara inédita José G. Ladrón de Guevara tras su fallecimiento en Motril el 3 de marzo de 2019, ofrezco la mayor parte de la poesía amorosa que éste escribiera para una destinataria específica: Concepción Girón Ballesteros, tan familiar como cariñosamente nombrada en los poemas ya Concepción ya Concha ya Conchita ya «amante mía». Este nombre es el de la esposa del poeta, principio y fin de su dedicación poética desde la primavera de 1990, con quien habría de contraer matrimonio civil el 23 de abril de 1994, en Albuñuelas. En este sentido y para mayor concreción, el arco temporal de escritura de los poemas aquí editados se sitúa entre el 6 de junio de 1990 y el 12 de mayo de 1993, casi tres años de sostenida creación poética, con su debida disposición y presentación material para su entrega, como ahora diré, con el objetivo de conmover y atraer a la causa del amor a su destinataria, lo que, claro queda, consiguió.

    Antonio Chicharro

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    Las claras sombras del camino salud… Por: Francisco M. Ortega Palomares, Francisco C. Ayudarte Granados, 9,62

    Hemos intentado dotar al presente poemario de un carácter al mismo tiempo sencillo, natural, intimista y reflexivo. Las claras sombras del camino saludan al viajero desarrolla un renga de doscientos tankas, alternándonos respectivamente los autores en la composición de los haikus pares e impares. La obra se estructura en cinco partes que responden globalmente a diferentes temáticas: descriptiva, intimista, bienhumorada, metapoética y reflexiva.

    Como es conocido, el renga consiste en una sucesión indeterminada de tankas, escritos normalmente por más de un autor. Es muy conocida la reunión propiciada por Octavio Paz, en París, durante el mes de abril de 1969, de cuatro poetas para componer el primer renga de Occidente. El objetivo de aquella experiencia, según el poeta mexicano, estribaba en escribir un poema colectivo en cuatro lenguas diferentes a partir de una tradición poética compartida. Como explica Octavio Paz, se trataba, a su manera, de una «verdadera traducción: no de un texto sino de un método para componer textos». Al igual que aquellos autores, la realización de estos versos responde al interés, compartido por muchos escritores, por explorar las posibilidades de una poesía colectiva en la que el eje principal de la actividad poética sea el poema y no el autor.

    Satisfechos razonablemente con el resultado de la experiencia, nos atrevemos a publicar estos textos. Nuestra mayor alegría ha consistido en crear compartiendo. Deseamos hacer partícipes de ella a los eventuales lectores de este poemario

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    Tomar la pluma Por: Josep González Ribera 8,65

    LA ESPINA DE LA ROSA

    Acaso sean las espinas / lo más interesante de la rosa. / Acaso la rosa sola / terminaría por aburrirnos. / Si fuéramos ángeles / su belleza sola nos bastaría, / pero es la promesa lo que buscamos, / la trascendencia, el saber / que existe la perfección tras nuestros dolores, / pero que sólo / tras nuestros dolores o / tras esa búsqueda / de un infinito que no encontramos / podemos alcanzar a vislumbrar / la perfección que seguramente / no sea de este mundo.

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    La recompensa de los puntos susp… Por: Miguel González Dengra 9,62

    Y si, llegado el día, la plaza / se llena de gente honrada, / agradecida, sin doblez ni máscaras, / con quien he compartido casa, / copas, llama, alegres fragancias, / recuérdame, entonces, que alabanzas / de miserables y furtivas palabras / de quienes prometen glorias vanas / hay que saber siempre esquivarlas.

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