Mirto Academia (81)
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    «[…] La cuestión, pues, nos la planteábamos en primer lugar desde el propio trabajo en la escena; después…….Sigue Leyendo

    Teatro y escena Por: Antonio Sánchez Trigueros 10,58

    «[…] La cuestión, pues, nos la planteábamos en primer lugar desde el propio trabajo en la escena; después nos llegaría la fundamentación teórica de aquello que sentíamos en la práctica. Pero a este propósito hay que decir que antes de las incitaciones directas y definitivas de la semiótica moderna hacia la investigación fundamental de la vertiente espectacular del teatro (cuyos planteamientos han sido decisivos para muchos de nosotros), nuestra generación había leído a Ortega y Gasset, que en una memorable y anticipadora conferencia de los años cuarenta del pasado siglo, Idea del teatro, después de unos razonamientos absolutamente impecables, concluía con claridad que, más allá y por encima de un género literario, el «teatro es por esencia, presencia y potencia visión —espectáculo—, y en cuanto público, somos ante todo espectadores». Y a esa concepción nos empujaban también las enseñanzas en Granada del profesor Emilio Orozco que, en su fundamental Teatro y teatralidad del Barroco, adoptaba con insistencia la perspectiva escénica con el fin de fundamentar sus tesis sobre aspectos decisivos para la comprensión del arte de aquel periodo artístico que le apasionaba.»

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    Estos trabajos, fruto de una dedicación sostenida, aunque con intermitencia, a lo largo de los últimos veinticinco años,…….Sigue Leyendo

    Siete estudios sobre la Edad de Oro Por: Andrés Soria Olmedo 10,58

    Estos trabajos, fruto de una dedicación sostenida, aunque con intermitencia, a lo largo de los últimos veinticinco años, abordan ciertos temas de la Edad de Oro con la pretensión de no soltar el hilo de una tradición filológica e histórico-literaria que ha logrado grandes hitos en la ciudad gracias a maestros como Emilio Orozco, Antonio Gallego Morell, Nicolás Marín, Andrés Soria Ortega o Juan Carlos Rodríguez.

    Sus nombres (una forma de homenaje tan modesta como pertinente) se reiteran en las notas a pie de unas páginas donde una y otra vez vuelve a escribirse el nombre de Granada, de sus jardines, sus monumentos, los momentos de su gloria pasada, los códigos imaginarios y culturales que sostuvieron e inventaron su nombre. Tales códigos fueron siempre europeos y quizá todavía universales, como lo era la filosofía o filografía que resumió y difundió el exiliado —portugués, español, italiano, judío y por ahí también árabe— León Hebreo, a quien probablemente leyeron todos los autores que de que aquí se habla, de modo directo o…….

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    Me ocupo en este libro de autores a los que me siento especialmente vinculado por el afecto…..Sigue Leyendo

    Poetas del sur Por: José Lupiáñez 10,58

    Me ocupo en este libro de autores a los que me siento especialmente vinculado por el afecto que me inspiran como personas (no lo niego), o por la admiración confesada hacia sus obras. Esa admiración es la que mejor explica la génesis de los textos que aquí se dan cita, porque movido de ella, y aun a riesgo de no ser lo suficientemente distante o imparcial, siempre me sentí absolutamente libre al anunciar, a mi modo, la alegría de un nuevo libro o al experimentar la emoción de acudir al encuentro, en el que se debatía sobre una poética hermana, una poética con la que me puedo sentir identificado sin hacer demasiados esfuerzos. Quizá esta proximidad me otorgue algún merecimiento a la hora de hablar de Poetas del sur a los que he seguido tan de cerca, con los que he viajado, discutido, proyectado posibles e imposibles, y compartido, en definitiva, esta noble pasión común por la vida y la Literatura.

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    «Agrupados bajo el título de Los secretos se escriben, todos estos artículos recogen, en cierta medida, mis…….Sigue Leyendo

    Los secretos se escriben Por: José Carlos Rosales 10,58

    «Agrupados bajo el título de Los secretos se escriben, todos estos artículos recogen, en cierta medida, mis preocupaciones y preferencias literarias. Se detienen en autores como Francisco Brines, Caballero Bonald, Ángel González, Joan Brossa o Jacobo Sureda; y en temas como la capacidad del secreto para generar amplias zonas de la literatura moderna o las relaciones estrechas y fecundas entre literatura y prensa. Asimismo, se van articulando alrededor de argumentos diversos: el ámbito de lo desconocido o ignorado sería aún mayor si lo que nos dice la literatura no se hubiera escrito; la palabra poética y literaria sólo puede prosperar con fluidez en aquellas sociedades donde la libertad de sus miembros es la base de su convivencia social; el trabajo del escritor responsable es un trabajo desvelado y metódico que siempre estará moviéndose entre tradición y renovación; la economía de la expresión, una cierta austeridad de estilo, su capacidad de análisis y la vinculación inevitable con el mundo son las garantías de un buen poema.»

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    PLUMA DE ÁNGELPara Ángel García LópezFin de siglo. Vertedero,……Sigue Leyendo

    Las cercanías del corazón Por: Rafael Guillén 10,58

    PLUMA DE ÁNGEL
    Para Ángel García López

    Fin de siglo. Vertedero,
    desguace, timba y traspaso.
    Lo que antes fuera Parnaso
    hoy no es más que gallinero.
    Menos mal que aún vuela entero
    algún ángel despistado
    que, por salvar un legado
    poético que se esfuma,
    podrá dar alguna pluma
    a tanto gallo pelado…

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    Y aquí tienen ustedes, damas y caballeros, un búho al alcance de su mano. Pájaro solitario,…..Sigue Leyendo

    La columnata del búho Por: José G. Ladrón de Guevara 10,58

    Y aquí tienen ustedes, damas y caballeros, un búho al alcance de su mano. Pájaro solitario, nocturno e insomne, filosófico, tranquilo y algo epicúreo. De vuelo corto y vista larga. Pariente lejano de la lechuza griega que simboliza la sabiduría. Nadie ha visto nunca una bandada de búhos, como los estorninos, volando hacia el horizonte del amanecer. Nadie sabe cuándo ni cómo se aparea con la compañera que le corresponda. No tartamudea, repitiendo la voz de su amo, igual que los loritos y las cacatúas. Ni pretende dirigir el tráfico de las nubes, como los gallos de las veletas. Vive solo, ensimismado, ojo avizor, pendiente de lo que sucede en su entorno inmediato. Su domicilio puede ser la última rama, a la izquierda, de algún añoso olivo aceitunero, o la torre del campanario de cualquier iglesia de pueblo.

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    De mi primera estancia en Córdoba, apenas si recuerdo el bullicio de la estación de San Rafael……Sigue leyendo

    El laúd de los pacíficos Por: Antonio Enrique 10,58

    De mi primera estancia en Córdoba, apenas si recuerdo el bullicio de la estación de San Rafael. Era una tarde de verano, y de esto hace tanto tiempo que había aún vendedores ambulantes, pregonando dulce de membrillo de Puente Genil. Y afuera, se estacionaban los coches de caballos. Nunca se sabe lo que puede pasar cuando llegas a una ciudad, solo y porque sí. Y ni aún imponiéndome de la imaginación más arrebatada, pude yo entonces, allá por 1982, calcular las consecuencias. Pues la ciudad ni pareció bien ni mal; simplemente me atraía. Me imantaba tanto que volví unas cuantas veces más, hasta, finalmente, rendirme a la Mezquita. De manera que, cuando pasaron ocho años más de aquella primera ocasión, volví, pero para escribir. Debo a aquel libro, La quibla, algunos de los poemas más felices de mi vida, como también la serena certidumbre de que no podré superarlos.

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    Había imaginado una mujer vieja y pálida, con rostro de muchos aceites, pelo del color de la paja,………Sigue leyendo

    Desnuda en lo real Por: Manuel Villar Raso 10,58

    Había imaginado una mujer vieja y pálida, con rostro de muchos aceites, pelo del color de la paja, ojos como el cielo en un día nublado, un corazón roto, una solterona sin amigos o divorciada, ¿qué otro tipo de mujer podía dirigir una agencia matrimonial?, y no una mujer todavía joven, pelo de ébano y ojos vivos que al mirarme bailaban, una figura dulce y un estilo llamativo, vaqueros enrollados hasta las rodillas y zapatos abiertos con las uñas de los dedos pintadas de negro.

    Era una agencia matrimonial con muebles de segunda mano, un gato negro, llamado Goliat, tumbado en uno de los sofás, una estantería con libros de poesía y otro con novelas, de esas que promocionan las grandes editoriales, una mesita con un ajedrez de hueso, en un rincón flores del tamaño de coliflores que trepaban desde el rodapié hasta el techo, en colores vináceos y, en las paredes, acuarelas de playas, pueblos blancos y paisajes pintorescos que no tenían nada que ver con la realidad y que yo nunca había visto, pintados por artistas chinos o por escolares…

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    Amo el silencio, el sacrosilencio, pulso omnividentedel pasmo por mi carne………Sigue leyendo

    De aquellos fuegos sagrados Por: Rosaura Álvarez 11,54

    Amo el silencio, el sacro
    silencio, pulso omnividente
    del pasmo por mi carne.

    Me duele la palabra, el gesto duele
    —espejos deslustrados—,
    pues crece la deidad y nunca anega
    el ansia enardecida de entregarme.

    Palacio amurallado soy: lujos
    augustos, sangre arriba;
    mas toda transparencia, signos todos,
    sombras todas, del exterior me invaden.

    Me abro al universo en silenciado pálpito.
    Me cierro al universo en mi ancha nada…

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    HISTORIA DEL ARTEA Concha Félez, in memoriamDe esta Historia en la que el Arte…….Sigue leyendo

    Razón de vida Por: Eduardo Castro 10,58

    HISTORIA DEL ARTE

    A Concha Félez, in memoriam

    De esta Historia en la que el Arte
    cada vez es menos perdurable,
    cuando las milenarias piedras de Gizéh
    caen devoradas por el tiempo
    y la arena del desierto,
    cuando los frescos de Altamira se desvanecen
    con el beso de la luz,
    cuando los amarillos de Van Gogh
    hacen saltar el mercado bursátil
    y los compases de Bach se cortocircuitan
    en los ordenadores…
    de esta Historia
    de valores cada vez menos
    eternos
    sólo tu nombre pervive ya
    en mi memoria.…

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    DE TODO EL SENTIMIENTO QUE TENÍADe todo el sentimiento que teníaeste mi amor tan tuyo y encantado,…….Sigue leyendo

    Poemas inéditos Por: Elena Martín Vivaldi 10,58

    DE TODO EL SENTIMIENTO QUE TENÍA

    De todo el sentimiento que tenía
    este mi amor tan tuyo y encantado,
    de todo mi latir entusiasmado,
    donde mi triste sangre discurría;

    de mis solas palabras, donde había
    temblores de pasión, y enamorado
    tierna ambición de ser para el amado
    —el único enemigo a su porfía—;

    de aquellos mi ensueños y recientes
    rotos por la cruel voz de tu mesura,
    cuando mis noches blancas y dementes

    fueron la aurora gris de mi locura;
    de mis únicas horas, luego ausentes,
    quedará ya en lo eterno mi amargura..…

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    Antes de que muera el último árbol morirá el último hombre. Esta verdad hospedada en nuestro…….Sigue Leyendo

    Nuestra ciudad literaria Por: José Rienda 10,58

    Antes de que muera el último árbol morirá el último hombre. Esta verdad hospedada en nuestro porvenir, parasita incontestable en la magna sinrazón de quien niega el asombro ante el mundo. Y si cierto es que los incendios forestales se apagan en invierno, imprescindible se muestra conocer cuánto dinero se «quema» en nuestras arcas públicas cada vez que una hectárea de bosque barrunta calcinada nuestra brutalidad o, por supuesto, cada vez que despegan refuerzos «eventuales» de hidroaviones y «helicópteros botijo», según denominación específica de Paco, un cortijero de los de toda la vida. Me gustaría conocer estas cifras y otras muchas pertenecientes a los «anexos» de los incendios forestales (negocio de madera quemada, subcontratas, etc.), engranajes activos de una maquinaria que sólo funciona cuando la piedra arde…

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    Así hemos amado a Paco Izquierdo…, alma serena de esta Granada fingida que se sobrepone a sí misma……Sigue Leyendo

    Lavs amicitae Por: VV.AA 10,58

    Así hemos amado a Paco Izquierdo…, alma serena de esta Granada fingida que se sobrepone a sí misma atestada de afrancesados, jodidos fanfarrones o judas en Aznalfarache; guía secreta de la Granada nostra, dignificada en la sabiduría de un apócrifo de la Alta Alpujarra, a flor de piel y pellizco del campo raso, tejedora de liantes y cachidiablos, ocultadora de la edad del patio, hacedora de cotillas del rumor del dies iræ y cronistas del buen trote, apógrafos y plagiadores… A veces Granada no se merece a sí misma y no sé si alguna vez Granada se mereció ese malabarista de la soledad y nuevo Horacio («Ut pictura, poesis»), argentador de atinadas y fecundas y desopilantes atribuciones desde el Patria a Puerta Real, perpetrador de una veintena de narraciones y una docena de ensayos, Heródoto y cultivador de la cinematografía y seriales varios radiofónicos y televisivos (aquel Cantiflas en siluetas de papel), compilador de once premios literarios, creador de editoriales de libros y revistas (desde la A hasta la Z de Azur) y mimador de facsímiles; artista con dos docenas de exposiciones individuales y tres colectivas…

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    ABEDUL: ¡Madre que de amor me mueroy no se lo digo a nadiepor no romper el secreto!……Sigue Leyendo

    La senda de los eucaliptos / Las piedras del molino Por: Enrique Morón 10,58

    ABEDUL:   ¡Madre que de amor me muero
    y no se lo digo a nadie
    por no romper el secreto!
    FLORA   Desde tu puerta a mi puerta
    hay dos aceras por medio,
    una noche de aceitunas
    y una alborada de almendros.
    SAUCE:   Desde tu puerta a mi puerta.
    Desde tu cuerpo a mi cuerpo
    hay dos rejas que separan
    tu silencio y mi silencio.
    ABEDUL:   ¡Madre, qué de amor me muero
    y no se lo digo a nadie
    pues nadie debe saberlo!.

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    FRAY JUAN SÁNCHEZ COTÁNTañó en silencio la última campanay un blanco vendaval quedó surcando……Sigue Leyendo

    La hora del té Por: Arcadio Ortega 10,58

    FRAY JUAN SÁNCHEZ COTÁN

    Tañó en silencio la última campana
    y un blanco vendaval quedó surcando
    el áureo tornasol, donde iba alzando
    su bruna contrición el alba cana.

    El patio en derredor, era la arcana
    historia conventual, muros templando
    los místicos latidos, salpicando
    de Dios la sinrazón de la mañana.

    Sumido en su quehacer, el lucernario
    destellaba en azul un mar de luces
    que apocaban la flor de su paleta.

    La mano se eclipsaba en el breviario,
    mientras la sombra en reja de las cruces
    desgranaba los gestos del asceta……

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