Mirto Academia (91)
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    Antología de la derrota Por: José Rienda 10,58

    Llovió poco y las últimas / hojas verdes que aún tiemblan en los árboles / son tan solo un paisaje / para otros bosques más lejanos. Tú, / porque eres quien transita amanecidas / las páginas en ti bajo los ojos, / apurarás la copa del otoño / cuando incendie la vieja soledad, / el dolor que desvive en la impaciencia / de sabernos al borde del suicidio / y la tarde templada / herida en lentitud hacia la historia.

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    Ante un pozo de plata Por: Antonio Carvajal 10,58

    Decidieron las brisas aprender armonía para arrullar al niño en sus lentos insomnios sin luna. Acudieron a los montes vecinos que sólo les prestaron blandos ecos, susurros de ramones por los olivares, lamentos de barrancos y arroyos desnutridos. Acudieron al río, a veces turbulento, fuera de madre, enajenado y turbio; a veces manso, transparente y silencioso como los espejos donde las mujeres felices evocaban su doncellez desnuda de fantasías. Quisieron unir las altas estrellas con su imágenes en los pozos hondísimos y foscos, pero no les cabían las zarpas de la Osa, el expandido vuelo del Cisne, el gélido aliento de Arturo; sólo con plenitud les cupo Vega y, comprendido su error, se humillaron entre las crespas hojas de las remolachas, no se atrevieron a levantarse sobre las flores del tabaco, aprendieron arrullos de las hojas del maíz y suspiros de los rosales. Para elevar sus voces a los cielos, el chopo les dictó posturas y lecciones: las raíces en tierra, el tronco un recto impulso hacia la luz más alta, de cieno a luna, de vega a Vega.

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    El burro del Cardenal Por: Eduardo Castro 10,58

    Mi buen amigo El Hechizado me repitió muchas veces que debajo de la evidente piel de periodista, en sus variantes de reportero, viajero, cronista e investigador, Eduardo Castro dejaba al descubierto una imagen genuina de narrador, de narrador de raza, y siempre estuve de acuerdo con ese atinado juicio, al que en los últimos años me permitiría añadirle su no menos interesante vena de poeta. Yo tuve la suerte de asistir a su epifanía de novelista, cuando, como jurado, pude descubrir bajo el seudónimo que era el autor de la novela La mala conciencia, ganadora en 1978 del premio «Ángel Ganivet», que entonces convocaba la Universidad de Granada; una buenanovela muy comprometida social y críticamente, de consistente y compleja composición narrativa con sólida base ideológica y dialéctica; una novela que prometía mucho.

    Vinieron después los tiempos de absoluta dedicación de Castro al periodismo en todas sus posibilidades, estilos, variantes y espacios, donde sin duda la dedicación narrativa siempre estaba presente, pero sus afanes específicamente literarios siguieron creciendo lentamente, en silencio, en un trabajo paciente de laboratorio, que afortunadamente salió a la luz en el año 2003 con la primera edición de El burro del Cardenal, que tuve el placer de presentar a la sociedad literaria granadina, y que ahora reedita la Academia de Buenas Letras de Granada con una importante incorporación de nuevos textos.

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    En el hueco de su mano Por: Pedro Enríquez 10,58

    ¿Qué viniste a buscar?

    ¿Acaso tiene nombre la búsqueda?

    Pedro Enríquez abre con estos dos versos una larga conversación con lo inasible. ¿Cómo hallar las respuestas? ¿Qué camino tomar cuando lo guía un poderoso apremio por saber y la trayectoria de un largo viaje por países exóticos y lugares conocidos sin otra brújula que la poesía? Tiene una certeza: En el principio fue la Palabra, / el hombre inventó el silencio. Y será la palabra, llave maestra, la que guiará sus pasos de ciego.

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    Valle de amapolas Por: Enrique Morón 10,58

    Estos poemas, que hoy rescato del olvido, están escritos entre 1972-1977, años en los que decidí hacer la carrera de Filosofía y Letras, y en los que aparqué mi obra literaria para que no interfiriera en mis estudios. Al continuar de nuevo mis publicaciones —Bestiario (Ámbito Literario, Barcelona, 1979)— ya dormían estos poemas en una estantería de mi biblioteca de Cádiar el sueño de los justos.

    Y así pues, cuando la Academia de Buenas Letras de Granada, a la que pertenezco, me propuso una nueva publicación en su colección Mirto Academia, pensé en aquellos textos que tan silenciosos permanecían en mi casa del pueblo. Hice una selección de aquellos viejos poemas y, tras sacarlos a la luz para que se oreasen con el aire de los nuevos tiempos, te los entrego, lector, confiando en la benevolencia de tu juicio.

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    Nuevas mariposas negras Por: Fernando de Villena 10,58

    La pena, una pena infinita que no parecía ofrecer rendija alguna a la esperanza, embargaba el ánimo del padre Juan Francisco Domínguez aquella mañana briosa y fresca de 1767 en la que se embarcó hacia Europa. Fulgían ya a lo lejos las cúpulas y las torres de Cartagena, la tercera Cartago, la que se alzó en las Indias. Brillaba el océano de intenso azul y rampante en numerosas crestas, el amplio mar que ante la fuerte nao se abría como aquel antiguo ante la vara de Moisés. ¡Cuánta hermosura, Señor! Pero él de nada se gozaba, de nada podía aprovechar ahora con este desgarramiento, con este dolor brutal e incomprensible por la apresurada partida. Que todos los hermanos de la Compañía de Jesús han de abandonar este reino dispone una noche de ebriedad un monarca o acaso sus validos sino la cortesana que lo domina, y cientos, miles y miles de personas que sienten y sueñan y se esfuerzan por servir a Dios quedan a merced de la angustia. Arrojaron primero a los judíos —se dice, mirando hacia atrás con rabia—; después a los moriscos y ahora a nosotros. ¡Qué solas se van quedando estas Españas con lo peor de ellas mismas! ¡Qué llenas de ruinas y voces del pasado! ¡Qué muertas!

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    Ya toda me entregué… Por: Amelina Correa Ramón 10,58

    La personal interpretación del «Vivo sin vivir en mí» teresiano que nos ofrece su discípula y compañera de Orden, Gabriela Gertrudis de San José (1628-1701), en el texto reproducido, nos muestra un eslabón más de una larga y centenaria cadena, donde se revela la fecundidad y vigencia de la mística femenina, un fenómeno que tiene entre los siglos XII y XVII su momento de esplendor. En diversos grados, con diferentes manifestaciones, a lo largo de toda Europa numerosas mujeres van a vivir —y a dejar un reflejo en la escritura, bien directa o bien indirectamente—, de una vivencia suma y arrebatadora que transformará sus vidas y, con frecuencia, las de su entorno. Se trata de un fenómeno en el que «El protagonista absoluto […] es una ausencia que se hace presencia, la de Dios, a quien escucha la mística y de quien transmite lo que predica, lo que responde y lo que deja sentir»

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    Hechos y desechos de San Romerito Por: José Moreno Arenas 10,58

    Dejad que hable el estúpido

    José Moreno Arenas recurre a tal frase para caracterizar la acción y las expresiones orales de pensamiento de algunos de sus personajes, en especial este San Romerito, protagonista absoluto del presente volumen.

    «Por sus actos los conoceréis», podríamos parafrasear el versículo bíblico a propósito del título de estas páginas introductorias. Claro, porque… ¿Qué dice el estúpido? Pues estupideces, como no puede ser de otro modo, al igual que el loco locuras, el tonto tonterías y el gilipollas gilipolleces. Sus opiniones y argumentaciones revelan por sí solas la condición del personaje, su esencia, sin necesidad de un contrapunto dialogal explícito, sin precisar recurrir al otro… Puesto que este no es sino el receptor. La perspectiva racional y razonable, guiada por el sentido común, la aporta el lector y el espectador, en su oposición a lo que se plantea desde el texto dramático.

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    Páginas con alma Por: José Lupiáñez 10,58

    Muy en la línea de mis libros anteriores para esta colección de Mirto Academia, prosigo aquí con otra selección de textos heterogéneos sobre poesía, novela o ensayo, concebidos en tiempos distintos y realizados por motivos diversos, pero siempre inspirados por la amistad y la devoción hacia la Literatura y el hecho creador, como ha venido siendo constante en todos ellos. La celebración del Centenario de la muerte de Rubén Darío (1916-2016) el año pasado me hizo recuperar algunos escritos sobre el maestro nicaragüense, al hilo del homenaje que rendimos a su memoria en Ávila un grupo de artistas y poetas, a finales del verano de 2016. Me refiero a la IV Edición de MonArt, celebrada en el Real Monasterio de Santo Tomás de la capital abulense del 10 de septiembre al 11 de noviembre, y en la que, bajo la dirección del maravilloso e infatigable promotor cultural que es Rafael Gómez Benito, se llevaron a cabo una serie de actos en los que se dieron la mano la música, la poesía y el arte. Esos textos dan pie al primer tramo de esta entrega y justifican, en parte, el subtítulo de la misma.

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    El espejo de los vivos Por: Antonio Enrique 10,58

    Sé que este libro no va a gustar a nadie. Y es porque, sobre cada uno de sus planteamientos, cada cual tiene sus ideas propias, normalmente inamovibles. A unos, las mías, les parecerán ingenuas, a otros superficiales y a otros más, descabelladas. Y tendrán todos razón, seguramente. Pero, por el mero hecho de compartirlas, habrá merecido la pena. Es necesario hablar, dejar la puerta abierta a la reflexión. Si así fuera, el presente ensayo habría cumplido su objetivo. Las reflexiones aquí contenidas, no obstante, son todo menos improvisadas; de esto esté seguro el lector. He estado esperando demasiado tiempo, tal vez, para expresarlas. Son la consecuencia de numerosas lecturas, con el tiempo consiguiente para asimilarlas, y de muchas otras vivencias e intuiciones. Después de todo, tales reflexiones no aspiran sino a lo propio de la meditación: exponerlas sin prejuicios ni dogmatismos, en lenguaje desinhibido y cordial. Y en mi caso, indagar sobre el sentido profundo de las cosas, las que nos suceden y las que imaginamos. No significan más, pero tampoco menos. Dicho sea con el mayor respeto.

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    Nómada del tiempo [Homenaje a Gregorio Morales] Por: VV.AA 10,58

    “…quiero expresar aquí el hondo sentimiento de pérdida que mantengo desde que conocí la noticia de su muerte, una noticia que me llegó sinuosa como un reptil. Al atender la llamada de un periodista que me pedía unas declaraciones como presidente de la Academia, le dije, entre otras cosas, que su muerte era una traición para quien tanto había amado la vida. En efecto, así lo pensaba y así lo pienso. Por eso, me estremeció leer en su blog «Lo Real Invisible» su último artículo, «Perder el alma», programado para salir el 23 de junio de 2015, dos días después de su fallecimiento. Allí estaba Gregorio Morales puntual a la cita, vivo en su escritura, conjurando la muerte con unas pocas palabras verdaderas, unas cuantas letras nada más para decir que hacer desaparecer el ego es la condición para llegar a uno mismo porque te lo pueden quitar todo pero nunca el alma puede ser robada.

    Así es que nos queda su alma, eso sí, repartida fragmentariamente en nuestras memorias y cristalizada en sus escritos a la espera de ser vivificada por un lector. Démosle vida con nuestras lecturas y mediante nuestros recuerdos.”

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    MILAGROPensar es una calle cuesta abajoo cuesta arriba; da lo mismo. Un díani sabemos las rejas que tenía,ni encontramos la puerta que nos trajo.[…]


    Introducción al misterio. Selección de poemas [1959-2016] Por: Rafael Guillén 10,58

    MILAGRO

    Pensar es una calle cuesta abajo
    o cuesta arriba; da lo mismo. Un día
    ni sabemos las rejas que tenía,
    ni encontramos la puerta que nos trajo.

    De súbito, el milagro. Por debajo
    de la conciencia, a golpes de poesía,
    se nos hace la luz que no se hacía
    cuando arábamos sueños a destajo.

    Andamos por la calle. Algo se inclina
    y nos toca en el hombro. Nuestro oído
    espera un nombre –¿cuál?– que no se nombra.

    Después, la noche. Desde alguna esquina
    seguimos esperando en el olvido
    y tendemos la mano hacia la sombra.

    [1959] De El gesto

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    Epifenodias para la poesía y el teatro Por: Antonio Sánchez Trigueros 10,58

    Querido lector:

    En mi calidad de discípula predilecta del desaparecido Hechizado, me atrevo a susurrarte al oído estas páginas preliminares para que no me oigan ni las paredes del cubículo en que escribo en noche cerrada. Porque tengo que advertir que el autor de estos textos aquí reunidos no sabe nada de esta edición, que hago a escondidas, pero sus protestas, que las habrá, ni me van ni me vienen, pues al fin y al cabo no soy sino discípula del Hechizado, al que muchos han considerado un ente de ficción y por tanto la persona más indicada para editar estas que no son sino ficciones literarias. Pero dos razones poderosas me han empujado a reunir y publicar estos textos: en primer lugar como pequeña venganza contra el autor por haberse atrevido a publicar unos textos de mi querido maestro que yo le hice llegar con el compromiso de que no los sacase a la luz ni hablase públicamente de ellos; y en segundo lugar por la estima y buena valoración que hacen de ellos los profesores Antonio Chicharro y M.ª Ángeles Grande en las páginas que le han dedicado en el volumen de homenaje universitario con motivo de la jubilación de su autor.

    Elena Soto de Roma

    Círculo Literario de El Hechizado

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    Con arrimo Por: Juan Varo Zafra 10,58

    La vida de cualquier persona, en todos sus perfiles, se configura con los contactos recibidos a lo largo de su existencia en el medio que le circunda, pero de manera muy primordial el contactar humano. Relación que habrá sido gozosa, desventurada o indiferente, pero todas y cada una han modelado su ser.

    Al decidir componer un libro, cuya finalidad es mostrar mi afecto hacia las personas que me han enriquecido anímicamente, pensé, de inmediato, en los diferentes escritos que a lo largo de mis días he realizado por motivos muy diversos, pero siempre con el horizonte puesto en manifestar la bondad humana, artística o intelectual que tal persona poseía, sin distinción de género e intentando que el espejo lírico fuese imagen fiel de mi propia emoción. Este libro es, por tanto, un ejercicio de amor y gratitud.

    Debo de confesar que en mi alma hay muchos testimonios amables y valiosos de amigos a los que aún no he dedicado mi palabra escrita, por supuesto, no por olvido, sino porque la circunstancia no lo ha propiciado, mas, si mi salud lo permite, en próxima ocasión tal ausencia será subsanada.

    La manifestación en Con arrimo está compuesta principalmente de escritos en prosa difíciles de hallar por ser obra muy dispersa y heterogénea. Abarca desde el estudio hasta el artículo necrológico. En la sección «Semblanzas y dedicatorias» los poemas dedicados son sólo algunos inéditos. Mi deseo inicial fue incluir todos, aunque ya figuran en poemarios editados. Propósito inviable dada la limitación del número de páginas que la colección impone.

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    CERTEZASLos locos y los sabios las han vistoy saben a café, calzan zapatos rojos,salen de fiesta, obscenasduermen bajo los puentes


    Arte de temblar. Poemas [1998-2008] Por: Pilar Mañas 9,62

    CERTEZAS

    Los locos y los sabios las han visto
    y saben a café, calzan zapatos rojos,
    salen de fiesta, obscenas
    duermen bajo los puentes
    y huelen a podridas
    flores de primavera.

    Ratas viejas, las certezas.

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