Crisálida (246)
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    Ese día piensa en mí Por: Iñaki Escudero González 12,50

    El hijo de un conocido empresario local aparece muerto en circunstancias escabrosas. El posterior intento de esclarecimiento de dicha muerte por un antiguo amigo de la familia, un investigador de medio pelo, amargado y antisocial, sirve como marco para el retrato de una generación de jóvenes totalmente perdidos, adocenados a causa del alcohol y de las drogas. Jóvenes a los que sus padres, con actitudes no menos reprobables que las suyas propias, han provocado, o al menos permitido, la monumental estafa en que se han convertido sus vidas. Ese día piensa en mí es un relato duro y desesperanzado sobre la huella que deja el paso del tiempo en unos jóvenes que al llegar a la madurez no se reconocen a sí mismos, y mucho menos a sus hijos, a pesar de que ambas generaciones comparten numerosos puntos de encuentro.

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    En el baño Por: Fernando Molero Campos 13,46

    Que en este país se publica mucho y se lee poco es una cantinela que se repite de cuando en cuando en los medios de comunicación y en foros relacionados con la cultura literaria o el hábito lector. Quizá sea cierto. Seguro que sí. Como también es verdad que estos nuevos tiempos de prisas y aceleración existencial (todo el día corriendo de aquí para allá como si fuéramos a ganarle la carrera a la muerte, que sin sudar siquiera nos espera en la línea de meta) nos obligan a dejar en segundo plano algo tan importante como es la lectura: el alimento más nutritivo y las vitaminas más energéticas para el fortalecimiento del espíritu humano.

    Para ayudar a regular el equilibrio mente-cuerpo y el tránsito intestinal se ha escrito este libro. Bueno, para eso y para contribuir modestamente a darle la vuelta a las estadísticas.

    En el baño es una colección de relatos cortos y muy cortos escritos para ser leídos en íntimo recogimiento con nuestras necesidades fisiológicas básicas de evacuación, aunque se permiten otros lugares y otros momentos de lectura. Son historias de humor, de terror, de (des) amor, de nostalgia y desolación, de aventura, de pérdidas, realistas o de corte fantástico, que desnudan muchos de los comportamientos humanos y tienen como escenario, básicamente, el cuarto de baño, convertido este en un espacio mítico en el que todo es posible, en el que caben secretos y mentiras, y en el que se despliega la vida con toda su gama de colores, como un arcoíris que naciera en el brillo de los azulejos y se emboscara en el territorio mágico de los espejos.

    De este libro han dicho: «Un buen compendio de asistencia espiritual que todo trabajador del gremio debería llevar en su caja de herramientas.» Juan Araujo Méndez. Fontanero.

    «En el baño ha hecho más por la revitalización del sector que todas las ferias de muestras y anuncios publicitarios sobre el producto.» María Casajuana Piedra. Directora General de empresa de fabricación de sanitarios.

    «Un libro que no debería faltar en ningún cuarto de baño.» Mateo Alemán Cisneros. Presidente de la asociación Diarrestop.

    «Como los buenos vinos, los textos incluidos en este vademécum, han de ser degustados sin excesos. Que el abuso no nos acarree problemas de salud.» Simón Pejiguera Ronzález. Coloproctólogo.

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    El llanto, la sangre, el fuego Por: Rafael Calero Palma 12,50

    “El llanto, la sangre, el fuego” es una colección de poemas y relatos que giran en torno a la recuperación de la memoria histórica. Rafael Calero Palma se zambulle de lleno en una época de la historia de España —la que va desde la instauración de la II República hasta la posguerra, pasando por la Guerra Civil— tan cruel como fascinante. En las páginas de este libro conviven figuras históricas de la talla de Buenaventura Durruti, Federico García Lorca, Virginia Woolf, Langston Hughes, Miguel Hernández, Woody Guthrie, Primo Levy, La Niña de los Peines o Matilde Landa con personajes anónimos, no por ello menos significativos. En “El llanto, la sangre, el fuego”, se mezclan realidad y ficción, poesía y prosa, ensayo y relato, presente y pasado, con un único objetivo: recuperar del olvido a los que lo dieron todo sin pedir nada a cambio.

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    El diábolo y la estrella Por: Francisco Hernández Márquez 12,50

    Cuando el lector llama a las puertas de un trabajo literario, espera una marcada forma de hacer; algo que responda a una estética prefijada.

    Desde la primera página de un libro de poemas, se espera respirar la rima y se pretende conseguir una musicalidad y un ritmo que, en su discriminación con la prosa, aunque sea poética, marque las distancias con aromas diferentes; la pluma tocada por la belleza.

    Ambas técnicas, magníficas y singulares por sus propios valores, pueden ser tratadas en un mismo trabajo, pero el logro de la mezcla, en un solo texto, puede llevar a experiencias que el espíritu agradece.

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    Sinopsis Paquita sobrevive con su familia en un corral de vecinos en el centro de Sevilla hasta que, ya mayor, la desahucian mediante un engaño, lo que indigna a José, un simple empleado de banca que nunca se había metido en política. Este hecho le hace replantearse muchas cuestiones. De su mano vamos recorriendo lugares […]


    Al final Por: Wenceslao Moreno 13,46

    Sinopsis

    Paquita sobrevive con su familia en un corral de vecinos en el centro de Sevilla hasta que, ya mayor, la desahucian mediante un engaño, lo que indigna a José, un simple empleado de banca que nunca se había metido en política. Este hecho le hace replantearse muchas cuestiones. De su mano vamos recorriendo lugares de la ciudad en los que se buscan soluciones alternativas a esta sociedad insolidaria y materialista (El Pumarejo, Corrala La Utopía…) y conociendo planteamientos desconocidos e impensables para él anteriormente. Es una novela que parece una crónica. O una crónica que parece una novela. En ella se van mezclando situaciones y personajes con las calles y plazas de la ciudad de Sevilla, dibujando un cuadro de costumbres en el que se reflejan tristezas y alegrías, problemas y esperanzas, ilusiones y desengaños que pueden ser comunes a cualquiera de nosotros, pero que devienen únicos en su contexto. No es la Sevilla turística, colorista y jaranera la que aquí se refleja, sino la Sevilla popular y trabajadora, la Sevilla real que pasa desapercibida a los ojos de todos sus visitantes y también a los de un sector importante de su población.

    Capítulo 20

    Paquita permanecía sola en su casa, preocupada por su hijo, por lo que pudiera pasar. Y no tenía a nadie con quién hablar, ya no quedaban vecinos en el edificio. Todos se habían marchado, mejor dicho, a todos los habían echado. Don Gerardo, el dueño, había conseguido que abandonasen sus viviendas a base mantener el inmueble en unas condiciones deplorables – con cortes continuos de agua y de luz y sin efectuar los arreglos más perentorios, lo que originó techos con abundantes goteras y paredes de dudosa estabilidad – por una parte y, por otra, ofreciendo una miserable gratificación, que no llegaba ni para pagar el alquiler de un año en la vivienda más humilde. Pero casi todos los vecinos podían pagar un alquiler en otro lugar y prefirieron marcharse a seguir viviendo en esas lamentables condiciones. Casi todos, porque Paquita no podía pagar apenas la mensualidad que le cobraban por esta vivienda y, mucho menos, hacer frente a una mudanza y a otro alquiler más elevado…

    Capítulo 42

    José cruzó la calle hasta el edificio de los juzgados. El inicio de la manifestación se había convocado en el Parque de María Luisa a las ocho de la tarde y faltaban sólo diez minutos para la hora prevista. Se veía movimiento de gente yendo hacia allí. “Es posible que no sea un fracaso total, a lo mejor acudimos unos cientos de personas”, pensó. Continuó caminando junto al pequeño parque que hay frente al Rectorado, antigua Fábrica de Tabacos, y cada vez se podía apreciar mayor cantidad de afluencia, hombres, mujeres y niños, algunos incluso muy pequeños, conducidos en un carrito por sus padres, que acudían a la llamada anónima. Cuando llegó a la verja del parque, aledaña al edificio que circunda la Plaza de España, una enorme multitud ocupaba todo el espacio peatonal y sus alrededores, desde el Bar Citroen hasta más allá de la entrada a la Plaza de América. Y varias personas, jóvenes la mayoría, ofrecían a los participantes pancartas pequeñas y rudimentarias que habían elaborado entre los mismos organizadores. José cogió la primera que le ofrecieron, en la que se podía leer:

    NACIONALIZAR CAJAS Y BANCOS

    La Banca al banquillo

    Precisamente a él, que era empleado de banca. Pero bueno, alguien tenía que llevarla. Y con ese lema se incorporó a la manifestación…

    Capítulo 52

    Manuel llegó al punto de información indeciso, temeroso, se sentía culpable. Tanto y tanto habían repetido los medios de comunicación que los culpables de la crisis éramos nosotros, por vivir por encima de nuestras posibilidades, que mucha gente había llegado a creérselo. Pero no era cierto, ni siquiera era posible, nadie puede vivir por encima de sus posibilidades, en todo caso, podrá vivir en la medida que le permiten sus posibilidades, pero nunca por encima. Sí, es cierto que la gente pedía créditos para vivir mejor, comprarse una vivienda, un coche, irse de vacaciones,…Pero si el banco, que era el que entendía de economía, se los daba, él sabría por qué. Los que pedían créditos no eran sesudos economistas ni expertos en finanzas, eran albañiles, pintores, electricistas, dependientes, cajeras,… asalariados en suma, que carecían de conocimientos sobre economía…

    Capítulo 58

    Y allí, en esa bancada invisible, se hallaban ubicadas algunas vecinas de La Corrala Utopía que habían asistido porque ese día, en ese mismo pleno del Ayuntamiento, iban a tratar de su problema, uno de los partidos de la oposición había presentado una moción solicitando que se restituyese el suministro de luz y agua a esas pobres familias, perseguidas no sólo por la desgracia, sino también por la institución que supuestamente debía representarlas, defendiendo su derecho a una vivienda digna con las necesidades mínimas de energía eléctrica y de agua. Todas portaban un folio en la mano, era una copia del impreso que les habían exigido firmar para poder acceder al pleno y en el cual se enumeraban las normas establecidas para los asistentes, entre ellas, que no podían intervenir, hablar, protestar ni exhibir ningún tipo de pancarta, pasquín o similar so pena de ser expulsados de inmediato de la sala. La mujer que llevaba la pancarta de La Corrala bien doblada en el interior de su bolso, se aferraba a él y lo apretaba contra su vientre, como queriendo ocultarla aún más…

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    Yo te quiero Por: José Luís Gordillo 13,46

    La libreta apareció en mi despacho de improviso. La pasta mostraba un tono azul desvaído, producto de la erosión causada por el polvo y la insolación. Supe de inmediato que no era mía. La abrí y, efectivamente, contenía una serie de anotaciones con una letra ajena, redondeada pero masculina. Fue el primero de una serie de escritos que pretendían conducirme hacia la comprensión de otra vida.»

    Una existencia cargada de enigmas y sinsabores, a pesar de los cuales el amor se impone hasta sus últimas consecuencias. Así comienza Yo te quiero, segunda novela de José Luis Gordillo que continúa la saga iniciada por su anterior obra, Afrodisia, explorando territorios colindantes. En la primera novela los dos protagonistas, Mar y Mario, encuentran un sentido a sus trayectorias vitales a causa de las vicisitudes auspiciadas por un fármaco en el que muchos, y ellos mismos, proyectan las esencias del amor.

    En Yo te quiero, sin embargo, la pareja ha de afrontar los embates de su entorno, de antiguos amantes que, extrañamente, se tornan aliados, en una mezcla de novela negra, política y sentimental. Los protagonistas han de luchar contra injerencias indeseadas en sus relaciones amorosas, contra el totalitarismo inherente a la sociedad actual y la siniestra historia reciente de España, con patentes consecuencias sobre el presente, sobre ellos mismos. Ante eso, optan por oponer un humanismo extremo y una concepción pura del propio amor.

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    Yo quiero vivir del cuento Por: José Antonio Hidalgo Galván 11,54

    Cádiz, la tacita de plata, es el escenario de esta pequeña historia. Por sus calles, todas estrechitas, todas iguales, Roque, Perro y nuestro protagonista (los tres alérgicos al trabajo), sobreviven con una filosofía de vida un tanto peculiar: vivir despacito y sin prisas, y otras veces metiéndose en líos. Fumando canutos y bebiendo cerveza, oliendo las flores sentados en cualquier banco de cualquier plaza, y, en ocasiones, en compañía de gente “poco recomendable”. Gente como Mané (el traficante) o Jerónimo (su ángelyonqui de la guarda) o Álvaro (el estudiante-tóxico); con ellos, recordaremos el valor de la amistad y aprenderemos que, a veces, las mejores personas están en los lugares más insospechados; o que la vida es capaz de ponerte, ella solita, en el bando equivocado. Ah, y que también hay muchas formas de ganar dinero, aparte de yendo a trabajar.

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    Una fosa tapada Por: Jesús Infante 14,42

    Pedro Camillero, antiguo alumno de los jesuitas y exmilitante anarquista, que trabaja como investigador privado, recibe un encargo que nadie ha querido: investigar la muerte de un antiguo compañero de colegio cuyo cadáver ha aparecido, treinta años después de su desaparición, que sucedió en las postrimerías del franquismo, en los terrenos de su antiguo colegio.

    En un recorrido por Sevilla, Camillero ha de enfrentarse a un muro de silencio, a la influencia de los jesuitas sobre la policía, los jueces y la prensa, y a la prescripción del delito que investiga. Solo su propia tozudez e ingenio y la insistencia de los padres de la víctima le permitirán coronar la investigación.

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    N&D. La sonata del guardián Por: Francisco Javier Castro Morales 19,23

    En un mundo donde las leyes físicas se pueden alterar a voluntad, cuatro jóvenes, de una raza al borde de la extinción, se ven envueltos en una trama que se les escapa en entendimiento. Sus destinos, ligados de algún modo al futuro del universo que los envuelve, se ve acosado por manos maquinadoras. Ya cuando las cosas no podían empeorar más, antiguos señores del arte reaparecen para torcer su voluntad. Tras recibir la ayuda de dos desconocidos, deciden huir de la comarca vedada para siempre, mientras, la organización Pantex les hostigará hasta el final

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    La invitada en El Jardín de La Concepción Por: Corona Zamarro 13,46

    El primero de los relatos, La invitada en El Jardín de La Concepción, se sitúa en 1874 y narra la historia romántica de dos jóvenes en el jardín. Ella, invitada por los marqueses de Loring-Heredia, pertenece a la nobleza, y él es el capitán de un barco que transportaba plantas exóticas de medio mundo para embellecer el jardín botánico que están creando en su finca de las afueras de Málaga. A través de la pareja conocemos a los personajes reales de entonces, las costumbres de la época y el puerto antiguo de la capital, cuando el agua se acercaba al pie del monte de la Alcazaba, antes de rellenarlo y convertirlo en parque.

    Los demás relatos son de temática variada: realistas, fantásticos o imaginativos, de actualidad, simbólicos, alguno basado en un sueño… El lenguaje es sencillo, coloquial en los diálogos, a veces lírico. La unidad del libro viene dada por la particular mirada de la narradora, psicológica, femenina, íntima, analítica y profunda, que contempla los hechos de una determinada manera, implicándose en la vida de los personajes con sutiliza o ironía. También hay voces masculinas, pero menos.

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    La huella de los libros Por: Vicente Gómez Escámez 13,46

    Le debió atrapar, como a mí en su momento, pues abrió la primera página y comenzó su lectura. No recuerdo haber puesto mis manos en su lomo aquella noche. Se quedó en su regazo, acunado por el silencio de la sala de espera. Las páginas volaban de un lado al otro del libro. La vi llorar y, esta vez, no era sólo por mi abuelo.»
    [Los libros quemados]

    Un libro, lleno de historias, es como la vida misma.
    A su paso, deja una huella profunda, indeleble.

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    Ferrum et lutum Por: R. García Ramos/M. Ortiz Requena 16,35

    Este relato situado en la Baja Edad Media, nos introduce en una historia llena de aventuras, amor y amistad surgida entre dos personajes de culturas diferentes. Es una época de leyendas y personajes míticos, de cambios legislativos y del arranque de la política internacional, es el tiempo en el que se esbozan las nuevas lenguas y cuando se manifiesta el gran poder de la Iglesia y de las órdenes religiosas.

    Llegan tiempos difíciles de guerra y nuestros protagonistas se ven abocados a ella para defender los intereses insaciables de los reyes de ambas culturas.

    La amistad surge en una situación límite: La batalla de Sagrajas. Después, todo será distinto y valores como la familia, la amistad, el honor y el respeto a las religiones cobran una nueva dimensión en sus vidas. «Lo importante no son las ideas, sino las personas…»

    Una espada y un manuscrito de refranes, que aún hoy están en poder de sus descendientes, siguen manteniendo viva la llama que encendieron aquellos dos hombres en el siglo XI.

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    Erotismo, naturaleza y Patrimonio histórico Por: Juan Herrera Vegara 13,46

    Al escribir estos relatos inspirados por su amor a los animales, el autor no hizo otra cosa que dar rienda suelta a una pasión innata. Rehusó oponer resistencia a la seducción que sobre él ejerce la naturaleza y se dejó llevar, mas no sólo por lo salvaje, sino también por la etnografía. Y fue así como la arquitectura tradicional; el hechizo de los corrales y establos; el enigma de las bodegas, pajares y cámaras; el misterio de la oquedad donde se agitan los gazapos; junto con el sabor mitológico-festivo de las aventuras presenciadas en el cine de verano, concebido como elemento consustancial al mundo rural de su infancia, vinieron a compartir plano con las selvas evocadas en la niñez, los olivares, las huertas, los patios y el río. Y puesto que, a estas alturas, tan mítica le resulta la figura de Hércules como la visión de la aldea cuya armonía ambiental pervive milagrosamente intacta en el tesoro de su patrimonio inmobiliario etnográfico, cargó con todo ello y, conducido por la inteligencia de esas criaturas maravillosas, inocentes y descaradas que deambulan por los tejados, asoman en los graneros o levantan la pata para orinar donde menos conviene, quiso adentrarse en la fábula, donde toda relación es posible, y, salvando las barreras de especie, abandonarse a la fantasía erótica, que mucha es la sensualidad y mucha la ternura como para pretender embridarlas.

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    El legionario Por: Aurelio Rafael Muñoz Rivas 11,54

    Sin saber por qué, me encontré en la entrada principal del acuartelamiento de La Legión, con el petate sobre mi hombro. Un soldado de puerta me ordena:

    —Lárgate de aquí chaval, esto no es para ti. Dejé mi saco en el suelo desoyendo las órdenes recibidas. No sabía adónde ir, ni a quién recurrir. A los cinco minutos apareció el sargento de guardia dándome las mismas órdenes que el soldado raso.

    —Chico, márchate de este lugar.

    En aquel preciso momento apareció un vehículo oficial militar parándose a mi lado. La ventanilla de atrás se abrió dejando ver una boina verde oscura que lucía una estrella de ocho puntas. El soldado y el suboficial se cuadraron, diciendo:

    —A sus órdenes, mi comandante. El muchacho ha interrumpido su entrada.

    Se bajó del coche el personaje jefe de alto rango. Era de una estatura media, de unos cuarenta años, musculoso y con un gran bigote. Se dirigió a mí mirándome fijamente en silencio, agarró mi barbilla y levantó mi cabeza:

    —Vaya, vaya. Apareces después de siete años. Súbete al vehículo, es una orden —y dirigiéndose al sargento, le manda—: Tráigame a mi despacho el petate de este nuevo soldado si no quieres perder tus cojones.» …

    Una historia descarnada y a veces cruel de un personaje peculiar, víctima de la sociedad y del tiempo que le tocó vivir.

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    El juego que todo el mundo conocía Por: Miguel López Zoyo 11,54

    Con un lenguaje coloquial y a través de la narración surrealista de un sencillo y prácticamente olvidado juego, en el que participan una serie de personajes anónimos, se realiza una crítica ácida y sarcástica de la sociedad que, a su vez, ofrece al lector claves para la reflexión, sobre distintos temas de actualidad.

    Dos amigos inventan entre borracheras un absurdo juego en la barra de un bar que sirve de trama al relato, en donde a medida que avanzan los capítulos este va tomando unas dimensiones insospechadas llegando incluso a tener repercusión mundial, involucrando en el mismo a políticos, gobernantes, etcétera. Haz tu pedido e intenta que nadie lo supere.

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