Crisálida (246)
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    Le obsesionaba el tiempo, su transcurrir, su forma, su sustancia, su magia, su poder y su imperio, su misterio, su aura. Le obsesionaba el hecho incontestable de la muerte, pero más que ella misma, le obsesionaba el


    El burlador del tiempo Por: Francisco Cañabate Reche 9,23

    Le obsesionaba el tiempo, su transcurrir, su forma, su sustancia, su magia, su poder y su imperio, su misterio, su aura. Le obsesionaba el hecho incontestable de la muerte, pero más que ella misma, le obsesionaba el hecho irreparable y cierto de que la vida fluye irremediablemente hasta encontrarla.

    Desde los veintiún años, cuando se quedó solo, cuando se despertó sudoroso una noche y empezó a recordar y a saber que sabía, dedicó sus recursos al estudio del tiempo, a intentar dominarlo, a intentar recobrar su secreto, ése que él había poseído una vez en su infancia. Fracasó sin remedio, y arruinó su fortuna y malvendió sus casas y sus tierras y enseres corriendo tras un sueño, recogiendo las piezas de un puzzle inacabable. No fue un hombre feliz, no poseyó el secreto, aunque llegó a tocarlo con sus dedos.

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    Difícil tarea es la de dar una definición del ya amplio y riquísimo mundo dramático de José Martín Recuerda. Pero, sin duda, estaremos dentro de su verdad dramática


    La cicatriz / El carmen en Atlántida Por: José Martín Recuerda 9,23

    Difícil tarea es la de dar una definición del ya amplio y riquísimo mundo dramático de José Martín Recuerda. Pero, sin duda, estaremos dentro de su verdad dramática —con todo el subjetivismo y limitación que la brevedad comporta— si decimos que las grandes columnas en las que descansa su “edificio dramático” son: existencialismo, absurdo y crueldad, con raíces en nuestra tradición teatral y literaria popular, desde los pasos de Lope de Rueda al esperpento de Valle Inclán, pasando por los entremeses de Cervantes, nuestro Género Chico —¡tan grande!— y la asimilación de una idiosincrasia acosante —con símil en nuestra secular afición a la tauromaquia— reflejada en una técnica que, gráficamente, podríamos denominar “circular”, o en espiral, en oleadas que van rodeando al personaje, o personajes hasta llegar al “grito” final. José Martín Recuerda ha creado lo que, en definición de él mismo, podemos llamar como dramaturgia iberista.

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    Para Federico —como para Rafael— los recuerdos de las tizas frías y de las esponjas rayando y borrando la luz de los espacios, el repentino verde de las muertas pizarras, el suicidio de los triángulos isósceles,


    García Lorca, bachiller Por: Jacinto S. Martín 11,54

    Para Federico —como para Rafael— los recuerdos de las tizas frías y de las esponjas rayando y borrando la luz de los espacios, el repentino verde de las muertas pizarras, el suicidio de los triángulos isósceles, la melancolía de los logaritmos neperianos o la pena profunda de la ecuación de segundo grado, carecían de sentido, porque los ángeles colegiales —como Federico, como Rafael— sólo saben que una recta, si quiere, puede ser curva o quebrada y que las estrellas errantes son niños que ignoran la aritmética.

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    El fabuloso Zaino de Perla, mis falsos atentados, el camaleón del comisario Antúnez…; desde luego, prefiero un degollado en la taberna de un pueblo,


    Zaino Por: Juan Ignacio Montiano 10,38

    El fabuloso Zaino de Perla, mis falsos atentados, el camaleón del comisario Antúnez…; desde luego, prefiero un degollado en la taberna de un pueblo, pensó Luís García Otwen, que se veía metido en un fregado de mucha grasa incrustada. Y es que el inspector García Otwen no podía creerse lo que para su compañera era una realidad aplastante. Alguien o algo estaba, entre las sombras, impartiendo su peculiar justicia a base de cornadas.

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    Las convicciones de un pueblo andaluz, en una época: 1930, y cómo la superstición, el mensaje de los sueños y la realidad se entremezclan formando parte de la vida de sus personajes.


    Cuando los perros aúllan Por: María Zafra Criado 9,23

    Las convicciones de un pueblo andaluz, en una época: 1930, y cómo la superstición, el mensaje de los sueños y la realidad se entremezclan formando parte de la vida de sus personajes. Todo comienza con el accidente de Teresa y el presagio de su futuro. ¿O comenzó antes?

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    Un molino de agua se ha resuelto en catedrático. Yo, Ángel, soy el resultado de un tremendo esfuerzo de tres siglos, un tremendo esfuerzo de ocho generaciones de destripaterrones. El molino de la vida ha hecho posible que un derroche de voluntades monótonas,


    Atardecer en Brunsparken Por: Martín Alfás 9,23

    Un molino de agua se ha resuelto en catedrático. Yo, Ángel, soy el resultado de un tremendo esfuerzo de tres siglos, un tremendo esfuerzo de ocho generaciones de destripaterrones. El molino de la vida ha hecho posible que un derroche de voluntades monótonas, vulgares, oscuras, originen un tipo como yo, claramente inferior a ellos, pero mucho más reconocido. La conciencia oculta del primer Ganivet ha sentido, después de trescientos años de soledad, un segundo de orgullosa satisfacción. Así y todo, no conviene engañarse: el intelectual no es más que la cola de la sociedad, un mimado que observa cuando los demás actúan, un curioso que tiene la fortuna de no contentarse con su aparente ocio.

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