Crisálida (246)
  • img-book

    Cuando llegamos hasta esta tierra, por vez primera, trepando cerros de luz morada y tardía, veredas medievales, trochas, senderos, caminos trabajados por los pasos lentísimos del frío,


    Memoria de azúcar Por: Mariluz Escribano Pueo 9,62

    Cuando llegamos hasta esta tierra, por vez primera, trepando cerros de luz morada y tardía, veredas medievales, trochas, senderos, caminos trabajados por los pasos lentísimos del frío, resbalaba la tarde a punto de romperse en el borde de una canción crepuscular antigua, deslizándose, lenta, por el verde ribereño de dos ríos dormidos y párvulos, ríos desarbolados que no transitan y a los que hay que perdonarles su pobreza de agua, su perpetua aventura sin sueño, sin futuro, su continua salmodia de mansedumbre y sueño y remanso.

  • img-book

    Existe una voz en algún lugar de la conciencia que susurra el destino. Los personajes de Los actos omitidos descubren en un momento de su existencia que la auténtica biografía está formada por todo


    Los actos omitidos Por: Santiago Martín 12,50

    Existe una voz en algún lugar de la conciencia que susurra el destino. Los personajes de Los actos omitidos descubren en un momento de su existencia que la auténtica biografía está formada por todo aquello que no realizaron; cuando esto sucede ya es imposible toda huida y los actos omitidos exigen que se repare el vacío que quedó atrás o aniquilan a la persona que se opone.

  • img-book

    Las cartas de Isis, una valerosa mujer sexitana, fueron el desencadenante para que el viejo Pablo de Emérita, ya en su retiro, diera testimonio escrito de los infaustos acontecimientos que motivaron esas misivas.


    La muerte roja Por: Francisco J. Martín Franco 12,50

    Las cartas de Isis, una valerosa mujer sexitana, fueron el desencadenante para que el viejo Pablo de Emérita, ya en su retiro, diera testimonio escrito de los infaustos acontecimientos que motivaron esas misivas. Los hechos se inician en Roma, cuando transcurría el año 65 de nuestra era. El despótico emperador Nerón es objeto de varias conjuras. Una de ellas casi acaba con su vida al serle suministrado, a través de un alimento, un mortífero y extraño veneno de procedencia oriental y denominado «La muerte roja». El césar envía a Glodo, un importante espía pretoriano, ya dos ayudantes, hasta la ciudad de Sexi en la Bética, de cuya factoría procede el alimento envenenado. Allí y en torno a la investigación, saldrán a la luz toda la andanada de las miserias humanas: las traiciones, el desamor, los celos, las persecuciones, el asesinato… Aunque también surgirá la luz de la esperanza: el amor, la amistad, la belleza, el arrepentimiento… En cuyos soportes descansa la esencia de la novela.

  • img-book

    El misterioso asesinato de su mejor amigo alerta a Gabriel de que ha estado viviendo un infierno en Madrid. Cuando él mismo está a punto de ser asesinado también,


    La individuación Por: Gregorio Morales 15,87

    El misterioso asesinato de su mejor amigo alerta a Gabriel de que ha estado viviendo un infierno en Madrid. Cuando él mismo está a punto de ser asesinado también, se refugia en Solaire, donde rememora otro crimen que presenció en su niñez. Dos historias, pues, componen La individuación: la primera, ambientada en la efervescente movida madrileña; la segunda, en una pequeña y turbulenta ciudad de provincias. No obstante, conforme el lector va avanzando y ha pensado que lo que tiene entre manos son dos novelas diferentes, comprueba que es justamente en la segunda parte donde se encuentran las claves para desvelar los enigmas planteados en la primera. Estamos por tanto ante una novela policíaca singular donde el escenario del crimen no es el que parece, sino otro alejado en el espacio y el tiempo.

  • img-book

    “Cuando llevaba viviendo con ellos aproximadamente un mes, me sucedieron una serie de hechos tan inexplicables, y al mismo tiempo tan extraordinarios, que hoy,


    Historia de un reloj de pared Por: Enrique Martín Pardo 7,50

    “Cuando llevaba viviendo con ellos aproximadamente un mes, me sucedieron una serie de hechos tan inexplicables, y al mismo tiempo tan extraordinarios, que hoy, al recordarlos otra vez de nuevo, después de tantos años, he vuelto a sentir toda la magia y el encanto de una noche inolvidable. A pesar del tiempo que ha transcurrido, me niego a aceptar que “aquello” fuera nada más que un sueño, o una pesadilla, o un desvarío febril, como quisieron hacerme creer las personas mayores a las que cometí el error de contárselo.“

  • img-book

    Una de las exiguas ventajas que consigue una persona, como el autor de este libro, si llega mínimamente sano y lúcido a la senectud, es la de poder cantarle las cuarenta a lucero del alba,


    Fuego graneado Por: José G. Ladrón de Guevara 12,50

    Una de las exiguas ventajas que consigue una persona, como el autor de este libro, si llega mínimamente sano y lúcido a la senectud, es la de poder cantarle las cuarenta a lucero del alba, sin contemplaciones, circunloquios ni resquemores. Con estas chanzas satíricas, o coplillas a la antigua usanza, sólo pretendo, aproximadamente, ajustar las cuentas de mi vida con el mundo y la sociedad donde a lo largo de 73 años, por el momento, me ha tocado residir, resistiendo los embates de la naturaleza humana. Eso sí, con un sentido del humor, ácido a veces pero siempre saludable, que ha sido la mejor medicina para no enfermar y morir prematuramente de melancolía, de asco o de indignación. Si alguien se divierte con estas cuchufletas jocosas, fruto de mi ajetreada experiencia, me alegraré en la misma medida que lo lamentaría si, por el contrario, le causan un cabreo inusitado; porque en todo caso se trata de una broma. Como la vida misma.

  • img-book

    Es tal la carga de emoción que acrisola el poeta. que en ella cabe la alegría más sencilla y la más abrupta juventud: y, por supuesto, como espina dorsal de su continuo devenir,


    El retorno de las rosas Por: Arcadio Ortega 12,50

    Es tal la carga de emoción que acrisola el poeta. que en ella cabe la alegría más sencilla y la más abrupta juventud: y, por supuesto, como espina dorsal de su continuo devenir, la más absoluta y ardiente soledad; todo lo que conlleva la plenitud, el ansia y el desastre, en un mundo fabricado para necios que sonríe y se insultan sin apenas cuartel, mientras este poeta —sólo un poeta más— que busca y se estremece, casi alcanza la estrella o cae fulminado por los sueños remotos que si atesora y mira, apenas ni le importan, pero que le hacen vibrar cuando pronuncia amor en susurro de llamas, mientras cesa anhelante, sumido en la tragedia que el destino le impone con el nombre de Ella.

  • img-book

    El alfil blanco es la voz poderosa de la memoria, es la voz poderosa del corazón, justiciera unas veces desde la desesperanza de César Fuentes,


    El alfil blanco Por: Luís Martín Ruiz 11,54

    El alfil blanco es la voz poderosa de la memoria, es la voz poderosa del corazón, justiciera unas veces desde la desesperanza de César Fuentes, vitalista y esperanzada en las negras manos de Tombé, ingenua y blanca desde la mirada de un niño, conmovedora y tierna en el recuerdo de una anciana. El alfil blanco es la fuerza irresistible del destino, que escribe en las estrellas, que traza caminos en las aguas, que surge de improviso y abre las grandes diagonales de nuestras vidas.

  • img-book

    A veces sólo llueve dentro del oído. Como si en su interior de misterio y de olvido se guardaran, para raras ocasiones, meteoros de asombro y mansedumbre.


    Egogramas Por: Francisco Buj Vallés 7,69

    A veces sólo llueve dentro del oído. Como si en su interior de misterio y de olvido se guardaran, para raras ocasiones, meteoros de asombro y mansedumbre. Tal vez sea eso, entonces, lo que ahora mismo ocurre, y me apresuro a respirar, por ver si con alientos exhalados comunico la lluvia a los objetos. Solamente tu voz es más que lluvia, que lluvias al oído. Así que, si enmudeces, puede ser el desierto lo que impere por fuera. Y lo oscuro, por dentro.

  • img-book

    Del amor y otras mitologías recoge poemas escritos entre 1977 y 2000. Tal como se advierte en la «Nota a la edición», el libro se estructura en cuatro partes que responden


    Desaforado Por: Juan Varo Zafra 9,62

    Del amor y otras mitologías recoge poemas escritos entre 1977 y 2000. Tal como se advierte en la «Nota a la edición», el libro se estructura en cuatro partes que responden a la ordenación cronológica de algunos cuadernos ya publicados y de otros poemas inéditos o aparecidos en revistas. Vida y culturalismo son los ejes fundamentales en los que se inscribe la poesía de Antonio Garrido Moraga cuya evolución, en lo formal expresivo, va desde la tradición de la lírica clásica a la manera renacentista y barroca a la dicción directa, y a veces coloquial, de los últimos textos.

  • img-book

    Balada del amor prohibido remueve el tiempo de la experiencia más sangrante y terrible que pueda padecer ciudad alguna (Granada, en este caso) en su devenir provinciano y levítico:


    Balada del amor prohibido Por: José Fernández Castro 14,42

    Balada del amor prohibido remueve el tiempo de la experiencia más sangrante y terrible que pueda padecer ciudad alguna (Granada, en este caso) en su devenir provinciano y levítico: el de una guerra civil y sus días posteriores en los que arreciaría la saña cainita sobre millones de muertos en vida y sobre otros tantos y tantos humillados, violados, torturados y asesinados al amanecer con la cara puesta al sol de la más inmensa de las, ignominias, bendecida además por las manos cobardes de su compinches eclesiásticos. En el cuerpo dolorido de sus páginas, Balada del amor prohibido posee mucho de crónica y reflexión «intrahistórica» sobre unos personajes que se debaten en el terreno inseguro de una existencia en torno a la cual el amor, la soledad, la utópica lucha por recuperar la dignidad vencida, las privaciones, la traición, la amenaza y, por supuesto, la muerte gravitan desde todos los planos y ángulos y se conjuran también para marcar una trama cuyo eje narrativo lo forja la apasionada relación, llena de encuentros y desencuentros, de dudas y certeza, de verdades y mentiras, entre Jesús y Nuri, una joven prostituta.

  • img-book

    La infancia es, sin lugar a dudas, la época más rica, más apasionante y más creativa de nuestra existencia. Es, además, la alacena que continuamente nos abastece,


    Un hoyo de aceite y otros relatos Por: Enrique Martín Pardo 8,94

    La infancia es, sin lugar a dudas, la época más rica, más apasionante y más creativa de nuestra existencia. Es, además, la alacena que continuamente nos abastece, mantiene vivas la imaginación y la nostalgia y limpia de telarañas los rincones ocultos de la memoria. De ella nos alimentamos durante toda nuestra vida y a ella recurrimos cuando nos cansamos de la mediocridad de una vida de adultos a la que hemos llegado demasiado pronto y en la que nos han enseñado que consumir es uno de los signos externos más evidentes de riqueza. Palabra ésta mágica en una sociedad que admira más el brillo efímero de las tarjetas de crédito que el valor eterno de un poema.

  • img-book

    Miré al firmamento. La noche estaba tan cargada de estrellas que parecieran ir a desvanecerse en lluvia; fijé la vista en una porción de él, y cuando estaba a punto de bajar la cabeza


    Relatos para leer en vida Por: Andrés Rubia Pedreño 11,54

    Miré al firmamento. La noche estaba tan cargada de estrellas que parecieran ir a desvanecerse en lluvia; fijé la vista en una porción de él, y cuando estaba a punto de bajar la cabeza para ver de nuevo mis pies sobre los adoquines del puerto, distinguí cómo dos luceros desaparecían de repente de la inmensidad del universo, súbitos, prestidigitados, como si un agujero negro los hubiese engullido en un suspiro. Entonces aprendí todo lo que la filosofía no puede contestar, todo lo que la ciencia no puede explicar ni enseñar. Supe con exaltación y sin duda alguna quiénes eran las dos sombras del cine: aquellas dos ánimas habían bajado a ver «Te encontraré toda la vida» y entendí el esclarecimiento del hecho que me dieron las estrellas… «Se regresa siempre».

  • img-book

    Cuando en 1981, con la osadía de los veintiséis años, comencé a traducir Las flores del mal, no era del todo consciente del desafío a que me estaba sometiendo.


    Las flores del mal Por: Charles Baudelaire/Ignacio Caparrós 23,13

    Cuando en 1981, con la osadía de los veintiséis años, comencé a traducir Las flores del mal, no era del todo consciente del desafío a que me estaba sometiendo. Había leído el texto en francés con la veneración y el arrobo del joven que encuentra en esos versos la llama punzante del poeta rebelde ante el mundo y su propio acomodo, que advertía en la inmundicia urbana la grandeza de un misterio, que hacía de su crápula el insólito ejercicio de transformarla en palabra imperecedera, y que la construía en el sólido edificio de una obra concebida arquitectónicamente, más allá del sentimentalismo romántico, instaurando así meros cimientos de la modernidad poética.

  • img-book

    El más pequeño, serio, se removía en su manta y se estaba durmiendo, y yo empecé a pensar que no sería esta vez, que debía regresar, que volvía de vacío,


    La sonrisa secreta de la luna Por: Francisco Cañabate Reche 15,87

    El más pequeño, serio, se removía en su manta y se estaba durmiendo, y yo empecé a pensar que no sería esta vez, que debía regresar, que volvía de vacío, y aunque me resistía –quedaba la ilusión, que sería defraudada–, parecía inevitable. La mayor, silenciosa, leyendo en mi mirada, tiraba de mi manga mostrándome los ojos de su hermano, cerrados. Entonces sucedió. Estalló el firmamento y una lluvia de luces estridentes, de fuegos de artificio, lo surcó de repente, y se despertó el niño y abrió sus grandes ojos y la niña encantada exclamó su sorpresa y demostró su gozo, que también era el mío. Bajamos animados, risueños y locuaces, parlanchines y alegres, contando maravillas a la madre dormida, algunas inventadas y casi todas ciertas, como siempre sucede. Unas horas después se produjo el milagro que anunciaban los astros y todos comprendimos: nació un ser diminuto, frágil y misterioso –la esencia del misterio– y llevaba en sus ojos ese reflejo mágico de la lluvia de estrellas.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies