Crisálida (220)
  • img-book

    Fin de siglo y cunde el miedo reitera esa idea, como Sísifo reanudaba su absurda tarea destinada a un seguro fracaso. El personaje lírico de Vallejo vuelve una y otra vez a las andadas,


    Fin de siglo y cunde el miedo Por: Alfonso Vallejo 6,97

    Fin de siglo y cunde el miedo reitera esa idea, como Sísifo reanudaba su absurda tarea destinada a un seguro fracaso. El personaje lírico de Vallejo vuelve una y otra vez a las andadas, convencido de que «Sólo queda lo cierto». De esa necesidad de anclarse en lo seguro surge la desesperada búsqueda del libro: «Y tú quieres saber algo cierto, algo que se detenga en sí de puro meridiano y luminoso. Algo definitivo y entero». El coloquialismo expresivo, tan frecuente en Fin de siglo y cunde el miedo, contrasta con la reiteración de vocablos científicos que refuerzan el extrañamiento del lector con respecto a la realidad. Estas palabras habitualmente lejanas para el hombre de letras transmiten una visión biológica del ser humano de alguna manera contradictoria con el propósito de individualizarlo en el bosque colectivo: «Todo mi ser depende de una bioquímica disposición.»

  • img-book

    REME: El oxígeno… ¡Me ahogo! ¡Me muero…!

    (La escena empieza a encogerse, paulatinamente, como un animal depredador elástico, como un pulpo que


    Jindama Por: Alfonso Vallejo 9,23

    REME: El oxígeno… ¡Me ahogo! ¡Me muero…!

    (La escena empieza a encogerse, paulatinamente, como un animal depredador elástico, como un pulpo que los fuera a engullir. La puerta se sigue cerrando. Se agarran a las hojas y van descendiendo Juanaco y Tora. Troncho se agarra a un ángulo y empieza a salir del agujero que lo estaba tragando. Caras de dolor. Empieza a salir humo del decorado. Cambio de luces. Luz de la luna por el ventanuco, con paso de nubes. Pero llega un momento que la puerta es vencida por el esfuerzo de los actores. La abren de par en par. Penetra la luz que viene de la hoguera del exterior. Vuelven las sombras a la pared. Se mueven. El decorado vuelve lentamente a su forma natural. Se miran exhaustos, sudorosos, llenos de humo y polvo.)

    JUANACO: Fuera charcos…

    TORA: Quiero mar y estrellas.

    TRONCHO: Aire, espacio y cielo…

    REME: Vivir en libertad.

    (Oscuro).

  • img-book

    «Porque la opresión cabalga enloquecida y amenaza la supervivencia de mi pueblo, te espero el veinte de octubre,


    Cita en Estambul Por: Joaquín Pérez Prados 10,10

    «Porque la opresión cabalga enloquecida y amenaza la supervivencia de mi pueblo, te espero el veinte de octubre, a las doce horas, bajo la gran cúpula de la Mezquita Azul de Estambul.» Eso era todo. Tras la primera lectura no entendí nada. ¿Quién podía convocarme a una cita tan absurda? Y pensé en una broma.

  • img-book

    Para entrar juntos en la leyenda y ser uno de los mitos de la nueva humanidad que está por llegar. Acabamos de inaugurar un siglo, un milenio y una nueva era,


    Rayito Por: Juana Llavero Rodríguez 6,97

    Para entrar juntos en la leyenda y ser uno de los mitos de la nueva humanidad que está por llegar. Acabamos de inaugurar un siglo, un milenio y una nueva era, pero, al igual que siempre, los hombres siguen necesitando mitos, leyendas y cuentos en los que apoyarse para mitigar su angustia y con los que encontrar nuevos caminos que les conduzcan a aceptar su pequeñez, su insignificancia. Mientras los seres humanos no entiendan y acepten que son una minúscula partícula de un todo grandioso, no llegarán a encontrar la felicidad. A nosotros se nos ha encomendado la tarea de ser una pequeña luz en la oscuridad de los hombres.

  • img-book

    Le obsesionaba el tiempo, su transcurrir, su forma, su sustancia, su magia, su poder y su imperio, su misterio, su aura. Le obsesionaba el hecho incontestable de la muerte, pero más que ella misma, le obsesionaba el


    El burlador del tiempo Por: Francisco Cañabate Reche 9,23

    Le obsesionaba el tiempo, su transcurrir, su forma, su sustancia, su magia, su poder y su imperio, su misterio, su aura. Le obsesionaba el hecho incontestable de la muerte, pero más que ella misma, le obsesionaba el hecho irreparable y cierto de que la vida fluye irremediablemente hasta encontrarla.

    Desde los veintiún años, cuando se quedó solo, cuando se despertó sudoroso una noche y empezó a recordar y a saber que sabía, dedicó sus recursos al estudio del tiempo, a intentar dominarlo, a intentar recobrar su secreto, ése que él había poseído una vez en su infancia. Fracasó sin remedio, y arruinó su fortuna y malvendió sus casas y sus tierras y enseres corriendo tras un sueño, recogiendo las piezas de un puzzle inacabable. No fue un hombre feliz, no poseyó el secreto, aunque llegó a tocarlo con sus dedos.

  • img-book

    Difícil tarea es la de dar una definición del ya amplio y riquísimo mundo dramático de José Martín Recuerda. Pero, sin duda, estaremos dentro de su verdad dramática


    La cicatriz / El carmen en Atlántida Por: José Martín Recuerda 9,23

    Difícil tarea es la de dar una definición del ya amplio y riquísimo mundo dramático de José Martín Recuerda. Pero, sin duda, estaremos dentro de su verdad dramática —con todo el subjetivismo y limitación que la brevedad comporta— si decimos que las grandes columnas en las que descansa su “edificio dramático” son: existencialismo, absurdo y crueldad, con raíces en nuestra tradición teatral y literaria popular, desde los pasos de Lope de Rueda al esperpento de Valle Inclán, pasando por los entremeses de Cervantes, nuestro Género Chico —¡tan grande!— y la asimilación de una idiosincrasia acosante —con símil en nuestra secular afición a la tauromaquia— reflejada en una técnica que, gráficamente, podríamos denominar “circular”, o en espiral, en oleadas que van rodeando al personaje, o personajes hasta llegar al “grito” final. José Martín Recuerda ha creado lo que, en definición de él mismo, podemos llamar como dramaturgia iberista.

  • img-book

    Para Federico —como para Rafael— los recuerdos de las tizas frías y de las esponjas rayando y borrando la luz de los espacios, el repentino verde de las muertas pizarras, el suicidio de los triángulos isósceles,


    García Lorca, bachiller Por: Jacinto S. Martín 11,54

    Para Federico —como para Rafael— los recuerdos de las tizas frías y de las esponjas rayando y borrando la luz de los espacios, el repentino verde de las muertas pizarras, el suicidio de los triángulos isósceles, la melancolía de los logaritmos neperianos o la pena profunda de la ecuación de segundo grado, carecían de sentido, porque los ángeles colegiales —como Federico, como Rafael— sólo saben que una recta, si quiere, puede ser curva o quebrada y que las estrellas errantes son niños que ignoran la aritmética.

  • img-book

    El fabuloso Zaino de Perla, mis falsos atentados, el camaleón del comisario Antúnez…; desde luego, prefiero un degollado en la taberna de un pueblo,


    Zaino Por: Juan Ignacio Montiano 10,38

    El fabuloso Zaino de Perla, mis falsos atentados, el camaleón del comisario Antúnez…; desde luego, prefiero un degollado en la taberna de un pueblo, pensó Luís García Otwen, que se veía metido en un fregado de mucha grasa incrustada. Y es que el inspector García Otwen no podía creerse lo que para su compañera era una realidad aplastante. Alguien o algo estaba, entre las sombras, impartiendo su peculiar justicia a base de cornadas.

  • img-book

    Las convicciones de un pueblo andaluz, en una época: 1930, y cómo la superstición, el mensaje de los sueños y la realidad se entremezclan formando parte de la vida de sus personajes.


    Cuando los perros aúllan Por: María Zafra Criado 9,23

    Las convicciones de un pueblo andaluz, en una época: 1930, y cómo la superstición, el mensaje de los sueños y la realidad se entremezclan formando parte de la vida de sus personajes. Todo comienza con el accidente de Teresa y el presagio de su futuro. ¿O comenzó antes?

  • img-book

    Un molino de agua se ha resuelto en catedrático. Yo, Ángel, soy el resultado de un tremendo esfuerzo de tres siglos, un tremendo esfuerzo de ocho generaciones de destripaterrones. El molino de la vida ha hecho posible que un derroche de voluntades monótonas,


    Atardecer en Brunsparken Por: Martín Alfás 9,23

    Un molino de agua se ha resuelto en catedrático. Yo, Ángel, soy el resultado de un tremendo esfuerzo de tres siglos, un tremendo esfuerzo de ocho generaciones de destripaterrones. El molino de la vida ha hecho posible que un derroche de voluntades monótonas, vulgares, oscuras, originen un tipo como yo, claramente inferior a ellos, pero mucho más reconocido. La conciencia oculta del primer Ganivet ha sentido, después de trescientos años de soledad, un segundo de orgullosa satisfacción. Así y todo, no conviene engañarse: el intelectual no es más que la cola de la sociedad, un mimado que observa cuando los demás actúan, un curioso que tiene la fortuna de no contentarse con su aparente ocio.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies