Crisálida (224)
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    El alfil blanco es la voz poderosa de la memoria, es la voz poderosa del corazón, justiciera unas veces desde la desesperanza de César Fuentes,


    El alfil blanco Por: Luís Martín Ruiz 11,54

    El alfil blanco es la voz poderosa de la memoria, es la voz poderosa del corazón, justiciera unas veces desde la desesperanza de César Fuentes, vitalista y esperanzada en las negras manos de Tombé, ingenua y blanca desde la mirada de un niño, conmovedora y tierna en el recuerdo de una anciana. El alfil blanco es la fuerza irresistible del destino, que escribe en las estrellas, que traza caminos en las aguas, que surge de improviso y abre las grandes diagonales de nuestras vidas.

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    A veces sólo llueve dentro del oído. Como si en su interior de misterio y de olvido se guardaran, para raras ocasiones, meteoros de asombro y mansedumbre.


    Egogramas Por: Francisco Buj Vallés 7,69

    A veces sólo llueve dentro del oído. Como si en su interior de misterio y de olvido se guardaran, para raras ocasiones, meteoros de asombro y mansedumbre. Tal vez sea eso, entonces, lo que ahora mismo ocurre, y me apresuro a respirar, por ver si con alientos exhalados comunico la lluvia a los objetos. Solamente tu voz es más que lluvia, que lluvias al oído. Así que, si enmudeces, puede ser el desierto lo que impere por fuera. Y lo oscuro, por dentro.

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    Del amor y otras mitologías recoge poemas escritos entre 1977 y 2000. Tal como se advierte en la «Nota a la edición», el libro se estructura en cuatro partes que responden


    Desaforado Por: Juan Varo Zafra 9,62

    Del amor y otras mitologías recoge poemas escritos entre 1977 y 2000. Tal como se advierte en la «Nota a la edición», el libro se estructura en cuatro partes que responden a la ordenación cronológica de algunos cuadernos ya publicados y de otros poemas inéditos o aparecidos en revistas. Vida y culturalismo son los ejes fundamentales en los que se inscribe la poesía de Antonio Garrido Moraga cuya evolución, en lo formal expresivo, va desde la tradición de la lírica clásica a la manera renacentista y barroca a la dicción directa, y a veces coloquial, de los últimos textos.

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    Balada del amor prohibido remueve el tiempo de la experiencia más sangrante y terrible que pueda padecer ciudad alguna (Granada, en este caso) en su devenir provinciano y levítico:


    Balada del amor prohibido Por: José Fernández Castro 14,42

    Balada del amor prohibido remueve el tiempo de la experiencia más sangrante y terrible que pueda padecer ciudad alguna (Granada, en este caso) en su devenir provinciano y levítico: el de una guerra civil y sus días posteriores en los que arreciaría la saña cainita sobre millones de muertos en vida y sobre otros tantos y tantos humillados, violados, torturados y asesinados al amanecer con la cara puesta al sol de la más inmensa de las, ignominias, bendecida además por las manos cobardes de su compinches eclesiásticos. En el cuerpo dolorido de sus páginas, Balada del amor prohibido posee mucho de crónica y reflexión «intrahistórica» sobre unos personajes que se debaten en el terreno inseguro de una existencia en torno a la cual el amor, la soledad, la utópica lucha por recuperar la dignidad vencida, las privaciones, la traición, la amenaza y, por supuesto, la muerte gravitan desde todos los planos y ángulos y se conjuran también para marcar una trama cuyo eje narrativo lo forja la apasionada relación, llena de encuentros y desencuentros, de dudas y certeza, de verdades y mentiras, entre Jesús y Nuri, una joven prostituta.

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    La infancia es, sin lugar a dudas, la época más rica, más apasionante y más creativa de nuestra existencia. Es, además, la alacena que continuamente nos abastece,


    Un hoyo de aceite y otros relatos Por: Enrique Martín Pardo 8,94

    La infancia es, sin lugar a dudas, la época más rica, más apasionante y más creativa de nuestra existencia. Es, además, la alacena que continuamente nos abastece, mantiene vivas la imaginación y la nostalgia y limpia de telarañas los rincones ocultos de la memoria. De ella nos alimentamos durante toda nuestra vida y a ella recurrimos cuando nos cansamos de la mediocridad de una vida de adultos a la que hemos llegado demasiado pronto y en la que nos han enseñado que consumir es uno de los signos externos más evidentes de riqueza. Palabra ésta mágica en una sociedad que admira más el brillo efímero de las tarjetas de crédito que el valor eterno de un poema.

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    Miré al firmamento. La noche estaba tan cargada de estrellas que parecieran ir a desvanecerse en lluvia; fijé la vista en una porción de él, y cuando estaba a punto de bajar la cabeza


    Relatos para leer en vida Por: Andrés Rubia Pedreño 11,54

    Miré al firmamento. La noche estaba tan cargada de estrellas que parecieran ir a desvanecerse en lluvia; fijé la vista en una porción de él, y cuando estaba a punto de bajar la cabeza para ver de nuevo mis pies sobre los adoquines del puerto, distinguí cómo dos luceros desaparecían de repente de la inmensidad del universo, súbitos, prestidigitados, como si un agujero negro los hubiese engullido en un suspiro. Entonces aprendí todo lo que la filosofía no puede contestar, todo lo que la ciencia no puede explicar ni enseñar. Supe con exaltación y sin duda alguna quiénes eran las dos sombras del cine: aquellas dos ánimas habían bajado a ver «Te encontraré toda la vida» y entendí el esclarecimiento del hecho que me dieron las estrellas… «Se regresa siempre».

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    Cuando en 1981, con la osadía de los veintiséis años, comencé a traducir Las flores del mal, no era del todo consciente del desafío a que me estaba sometiendo.


    Las flores del mal Por: Charles Baudelaire/Ignacio Caparrós 23,13

    Cuando en 1981, con la osadía de los veintiséis años, comencé a traducir Las flores del mal, no era del todo consciente del desafío a que me estaba sometiendo. Había leído el texto en francés con la veneración y el arrobo del joven que encuentra en esos versos la llama punzante del poeta rebelde ante el mundo y su propio acomodo, que advertía en la inmundicia urbana la grandeza de un misterio, que hacía de su crápula el insólito ejercicio de transformarla en palabra imperecedera, y que la construía en el sólido edificio de una obra concebida arquitectónicamente, más allá del sentimentalismo romántico, instaurando así meros cimientos de la modernidad poética.

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    El más pequeño, serio, se removía en su manta y se estaba durmiendo, y yo empecé a pensar que no sería esta vez, que debía regresar, que volvía de vacío,


    La sonrisa secreta de la luna Por: Francisco Cañabate Reche 15,87

    El más pequeño, serio, se removía en su manta y se estaba durmiendo, y yo empecé a pensar que no sería esta vez, que debía regresar, que volvía de vacío, y aunque me resistía –quedaba la ilusión, que sería defraudada–, parecía inevitable. La mayor, silenciosa, leyendo en mi mirada, tiraba de mi manga mostrándome los ojos de su hermano, cerrados. Entonces sucedió. Estalló el firmamento y una lluvia de luces estridentes, de fuegos de artificio, lo surcó de repente, y se despertó el niño y abrió sus grandes ojos y la niña encantada exclamó su sorpresa y demostró su gozo, que también era el mío. Bajamos animados, risueños y locuaces, parlanchines y alegres, contando maravillas a la madre dormida, algunas inventadas y casi todas ciertas, como siempre sucede. Unas horas después se produjo el milagro que anunciaban los astros y todos comprendimos: nació un ser diminuto, frágil y misterioso –la esencia del misterio– y llevaba en sus ojos ese reflejo mágico de la lluvia de estrellas.

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    Tras una larga y brillante carrera en la que Villar Raso ha tratado los hitos más importantes del último cuarto de siglo, desde España al África profunda,


    Encuentros en Marbella Por: Manuel Villar Raso 15,87

    Tras una larga y brillante carrera en la que Villar Raso ha tratado los hitos más importantes del último cuarto de siglo, desde España al África profunda, con Encuentros en Marbella hilvana una compleja trama sobre el mundo de las altas finanzas, clubes de golf, restaurantes de moda y las exclusivas fiestas de la Costa del Sol. La protagonista es una sencilla muchacha que a través de deslumbrantes matrimonios, asciende de la miseria al esplendor del gran capital, que ha asentado sus reales mansiones en los alrededores de Marbella. Convertida en estrella, la fortuna de Ana sube y baja de forma meteórica al tiempo que profundiza en la realidad y nos ofrece el hechizo de conocer lo que no se puede conocer. Novela brillante, amena e inteligente, sabia mezcla de personajes, reales y ficticios, que ilumina la locura moderna que es el mundo de los muy ricos en la Costa del Sol.

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    Del amor y otras mitologías recoge poemas escritos entre 1977 y 2000. Tal como se advierte en la «Nota a la edición», el libro se estructura en cuatro partes


    Del amor y otras mitologías Por: Antonio Garrido Moraga 8,65

    Del amor y otras mitologías recoge poemas escritos entre 1977 y 2000. Tal como se advierte en la «Nota a la edición», el libro se estructura en cuatro partes que responden a la ordenación cronológica de algunos cuadernos ya publicados y de otros poemas inéditos o aparecidos en revistas. Vida y culturalismo son los ejes fundamentales en los que se inscribe la poesía de Antonio Garrido Moraga cuya evolución, en lo formal expresivo, va desde la tradición de la lírica clásica a la manera renacentista y barroca a la dicción directa, y a veces coloquial, de los últimos textos.

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    Campo de retama desvela, de forma novelada, una parte de la historia: las últimas horas del general Torrijos y sus 52 compañeros en una alquería de la sierra de Cártama,


    Campo de retama Por: Enrique del Pino 11,54

    Campo de retama desvela, de forma novelada, una parte de la historia: las últimas horas del general Torrijos y sus 52 compañeros en una alquería de la sierra de Cártama, próxima a Málaga. En el marco rigurosamente histórico —de lugar y tiempo— donde ocurrieron los acontecimientos, Enrique del Pino ha imaginado y reconstruido las dramáticas vivencias de aquellos patriotas ante la inminencia de la muerte, dibujando unos personajes vigorosos y nítidos, en el lenguaje cuasi poético que suele asistir al ser humano cuando sabe que sus horas están contadas. Como corresponde al perfil romántico de aquella época, la ficción creadora se insinúa deliberadamente, por decisión del autor, en la cruda, fría e irrepetible lápida de la historia.

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    «beirut – 18 –de nuestra enviada especial alicia torrente– muerte, ruinas y desolación, cadáveres despedazados con signos de tortura,


    Nunca superó lo de Beirut Por: Fernando Guijarro Arcas 9,86

    «beirut – 18 –de nuestra enviada especial alicia torrente– muerte, ruinas y desolación, cadáveres despedazados con signos de tortura, es lo que periodistas de todo el mundo han encontrado en los campos de refugiados palestinos de chatila y sabrá, donde cientos de cuerpos de mujeres, niños y ancianos yacen aun entre charcos resecos de su propia sangre. la invasión israelí de territorio libanés y el prolongado asedio a Beirut toman así ante los ojos del mundo una dimensión de genocidio, de crimen consumado ahora frente a población civil desarmada, indefensa, aunque los autores materiales hayan sido otros.»

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    Me detuve frente a él y, al pronto, fingió no darse cuenta de mi presencia. Al menos, eso creí yo. Simulaba estar muy pensativo, y, en efecto,


    Nuestras vidas Por: Ángel Quiroga 11,54

    Me detuve frente a él y, al pronto, fingió no darse cuenta de mi presencia. Al menos, eso creí yo. Simulaba estar muy pensativo, y, en efecto, tenía la mirada como perdida en lejanos pensamientos. Pero me pregunté si aquél no sería uno de sus trucos para impresionar a los clientes.

    Al fin advirtió mi presencia, y pareció transformarse de improviso en otro hombre. Nico hubiera sido, sin duda, un gran actor. Sus ojos de águila me midieron de arriba abajo, y después sonrió. La sonrisa era el arma secreta de Nico. Sonrió ampliamente, dejando al descubierto su dentadura postiza.

    Saqué una moneda y se la ofrecí. La miró primero, casi con repugnancia, y después, sin apresurarse, la cogió. Mejor dicho, se dignó aceptarla. Porque no parecía sino que me hacía un gran favor con rebajarse a aceptar mi limosna.

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    “Por encima de mi cabeza oscilaba la luna menguante, con su sonrisa estúpida apenas esbozada, como el péndulo plateado de un reloj sin tiempo. Me acordé de Papaztac,


    Muerte en Tiahuanaco Por: Ángel Quiroga 10,67

    “Por encima de mi cabeza oscilaba la luna menguante, con su sonrisa estúpida apenas esbozada, como el péndulo plateado de un reloj sin tiempo. Me acordé de Papaztac, el dios de las espumas, que le despedazó la cara a la luna con un conejo y se lo dejó impreso en ella. Y me planteé la necia interrogante de si tendría alguna relación con este hecho la divertida frase en que se hace referencia a cierta sonrisa de conejo que se adivina en el rostro inexpresivo de la Luna.”

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    “Hoy, al cabo de varios meses, cuando he bajado a recoger la correspondencia, entre los recibos de agua, electricidad y teléfono y una montaña de publicidad,


    Mis paseos con “Chica” Por: Francisco Gil Craviotto 10,67

    “Hoy, al cabo de varios meses, cuando he bajado a recoger la correspondencia, entre los recibos de agua, electricidad y teléfono y una montaña de publicidad, cada día más molesta y agresiva, he encontrado en el buzón una carta de Ariadna. Al abrir el sobre lo primero que ha aparecido es una foto de “Chica”.

    Está exactamente igual –en el mismo lugar y posición– que yo me la dejé: detrás de la verja, con las orejas enhiestas y el hocico anhelante, oteando ambos lados de la calle. ¿Será que monta guardia o que, a pesar del tiempo transcurrido, todavía sigue esperando el milagro de ver aparecer por el fondo de la calle a sus antiguos amos?”

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